No sé para cuántos de ustedes Machu Picchu se encuentre en el top 10 de su lista “cosas que debo hacer antes de morir”, la famosísima “Bucket List”. Bueno, pues para mí lo era y fue así como decidí que mi siguiente destino tenía que ser hacia Sudamérica.
Nunca he sido de esas personas que planean sus viajes metódicamente, día por día, ni mucho menos hora por hora como algunos obsesivos. Soy más de esas personas que deciden las actividades hasta el momento en que conocen el lugar. No siempre con un buen resultado he de confesar, como lo verán en esta historia que les quiero compartir.
Volé de Lima a Cusco, los vuelos son muy baratos y son muy frecuentes. ¡Cusco es una ciudad bellísima! - que por cierto, se traen un relajo con la manera correcta de escribir Cuzco o Cusco pero bueno, es lo mismo y las dos son correctas. Yo prefiero Cusco, no sé, se ve más bonito escrito así. Decidí quedarme en una casa de Airbnb por todas las reseñas positivas que tenían en la aplicación. Aunque de haber planeado el viaje con anticipación y saber que pasaría 3 noches fuera, quizá me habría ahorrado algunos soles.
Lo primero que hice al día siguiente fue ir directo a una agencia turística, que la familia del lugar donde me hospedé me recomendó. Fue entonces cuando me di cuenta que, si hubiera planeado con anticipación, habría logrado ver más cosas o por lo menos disfrutar más de todo lo que hice, que en verdad fue bastante. Aunque deben saber desde ahorita que esta historia no tiene del todo un final feliz.
Existen miles de formas para llegar a Machu Picchu, algunas más costosas y por supuesto más cómodas que otras. Yo escogí un tour en la agencia, llamado Inka Jungle, y todo lo que les voy a describir de la experiencia, créanme, se queda corto con lo que fue vivirla.
Nos recogieron a las 7am en la plaza principal. En Perú, todas las plazas principales se llaman Plaza de Armas. Yo, muy emocionada, llevaba un mochilón para los 4 días que duraría el viaje; primer error. Comenzó la aventura a algunos kilometros de Cusco donde, muy equipados, recorrimos 50km en bicicleta en una carretera que sólo tenía dos carriles, uno de ida y uno de vuelta. La carretera era de bajada así que mucho esfuerzo físico en realidad no era necesario. Sin embargo, la adrenalina de la velocidad y de los coches pasando MUY cerca de ti, le ponía todo el sabor de deporte extremo.
Otra dificultad que se presentó fue que había que pasar por unas curvas donde corría agua, como si un arroyo cruzara la carretera. Pasamos por más de 10 de esas curvas con agua; la verdad nunca había visto que en una carretera corriera agua, me fascinó, aunque algunos de los que iban el tour se derraparon en esas curvas y se cayeron. ¡Muy peligroso por aquello de los coches pasando! No ocurrió ningún accidente grave, sólo algunos sustos y una chica con el hombro lastimado que en un par de días ya estaba lista para seguir con la aventura. Todo valió la pena por las hermosas vistas que ofrecía el trayecto. Esa imagen mía, recorriendo Perú en bicicleta, créanme que será de esos recuerdos que ves cuando segundos antes de morir, ves pasar la vida ante tus ojos.
En esos 50 km pasamos por todos los climas posibles, calor, frío (de ese que te congela la cara) y lluvia. Al finalizar la aventura del ciclismo, todos estábamos completamente empapados. De algo sirvió mi maletón porque me pude cambiar en la camioneta antes de seguir el viaje.
Llegamos al primer pueblo donde pasaríamos la primera noche, Santa María. He de confesar que de los 3 hostales en los que estuvimos, éste fue pésimo. Había muchos bichos y me despertaba a mitad de la noche a echarme repelente porque sentía que caminaban por mis piernas, en verdad fue una noche terrible. Los otros dos hostales estuvieron bastante decentes. Después de comer y cambiarnos, nos dispusimos a realizar la segunda actividad: Rafting.
Sin duda, el equipo que se forme para el rafting determinará el grado de diversión que tendrás. En mi caso, me tocó el MEJOR equipo. Una mezcla de nacionalidades siempre será el secreto para pasar un tiempo inolvidable. Entre chilenos, una francesa y yo, representando a México orgullosamente como siempre, el rafting se tornó la actividad más divertida de todo el viaje.
El segundo día prometía ser el más pesado ¡Ocho horas de caminata! Cuando te dan informes no son tan específicos en decirte que el esfuerzo físico es magistral. Yo sentí desfallecer (no soy tan dramática, es real) un par de veces. No sólo es caminar 8 horas, es caminar bajo el sol, subir y bajar por las montañas en unos caminos muy estrechos. ah, ¿y el mochilón? lo mandé por taxi al hostal de Santa Teresa.
Existe el tour de 4 días y otro de 3; en el segundo no haces la
caminata de 8 horas y te mandan directo a Santa Teresa la primera noche. Si te
gusta caminar (a mí no me gusta, pero
fue una experiencia hermosa, exhaustiva pero hermosa) y apreciar la naturaleza,
definitivamente no te puedes perder la caminata. Se dice que todo en esta vida tiene su recompensa, y sí, en este caso no fue distinto. Después de esa larga caminata llegamos a unos baños termales en medio de las montañas, que en verdad está de no creerse. Logramos ver el lugar aún con luz y cuando comenzó a oscurecer se sentía mucha paz. Pasamos ahí un poco más de una hora y venía la pregunta del millón; ¿Caminas el kilómetro que falta o te vas en taxi? TODOS nos fuimos en taxi.
Santa Teresa nos esperaba con una cena magnífica (todas las comidas del viaje estuvieron deliciosas) y una fiesta con pisco que ninguno de nosotros esperaba; segundo error. El pisco peruano, un aguardiente de uvas, es es muy rico cuando se toma mezclado. El famoso pisco sour es una de mis bebidas favoritas. Peeeroo aquí una recomendación: NO tomen shots de pisco… repito… NO TOMEN SHOTS (¡Nótese el plural!) de pisco. Su yo del futuro se los agradecerá. En este caso, yo tenía reservada una actividad de circuitos de tirolesa (zipline) y otra caminata de 3 horas al día siguiente.
Para aquellos que tienen duda qué lleva el Pisco Sour. Es una bebida tipo Margarita con hielo, limón, huevo (suena raro, pero no sabe, es sólo para darle consistencia), jarabe de goma y amargo de angostura, éste último la verdad creo que sólo se consigue en Perú, aunque no es necesario para que las recetas caseras queden increíbles. Hay algunas variantes de sabor, pero el original es de limón.
Bueno, continuando con la historia, los circuitos de la tirolesa estuvieron fantásticos. Hay uno donde tienes la opción de aventarte como Spiderman, boca abajo. Supongo que si no estás crudo (resaca) se ha de sentir mucho mejor. Y llegó la que según yo era la ÚLTIMA caminata para llegar a Machu Picchu ¡Oh no, qué equivocada estaba! 3 horas caminando de Hidroeléctrica (donde volví a dejar mi mochilón en el restaurante que comimos) a Machu Picchu pueblo.
Por la noche volvió a surgir una pregunta que cambiaría mi vida (aquí sí hay drama…). Al día siguiente para ir a Machu Picchu, ¿tomas el tren y pagas, o caminas y es gratis? Mochilera y ya con el entrenamiento arduo de los días pasados, decidí caminar.
Ese día lo recordaré como el día que caminé 10 horas seguidas con únicamente 15 minutos de descanso y no logré ver Machu Picchu. Les dije que era una historia triste…
Pero les cuento esa historia la próxima vez, porque aún hay mucho qué contar, y claro, también para mantener el suspenso…
¡Hasta la próxima, mis queridos viajeros!
Por Mayela Román
Nunca he sido de esas personas que planean sus viajes metódicamente, día por día, ni mucho menos hora por hora como algunos obsesivos. Soy más de esas personas que deciden las actividades hasta el momento en que conocen el lugar. No siempre con un buen resultado he de confesar, como lo verán en esta historia que les quiero compartir.
Volé de Lima a Cusco, los vuelos son muy baratos y son muy frecuentes. ¡Cusco es una ciudad bellísima! - que por cierto, se traen un relajo con la manera correcta de escribir Cuzco o Cusco pero bueno, es lo mismo y las dos son correctas. Yo prefiero Cusco, no sé, se ve más bonito escrito así. Decidí quedarme en una casa de Airbnb por todas las reseñas positivas que tenían en la aplicación. Aunque de haber planeado el viaje con anticipación y saber que pasaría 3 noches fuera, quizá me habría ahorrado algunos soles.
| Ésta fue mi primera impresión de Cusco. Llegué por la noche, así que cuando desperté y vi esto, supe inmediatamente que había escogido el hospedaje correcto. |
Lo primero que hice al día siguiente fue ir directo a una agencia turística, que la familia del lugar donde me hospedé me recomendó. Fue entonces cuando me di cuenta que, si hubiera planeado con anticipación, habría logrado ver más cosas o por lo menos disfrutar más de todo lo que hice, que en verdad fue bastante. Aunque deben saber desde ahorita que esta historia no tiene del todo un final feliz.
Existen miles de formas para llegar a Machu Picchu, algunas más costosas y por supuesto más cómodas que otras. Yo escogí un tour en la agencia, llamado Inka Jungle, y todo lo que les voy a describir de la experiencia, créanme, se queda corto con lo que fue vivirla.
Nos recogieron a las 7am en la plaza principal. En Perú, todas las plazas principales se llaman Plaza de Armas. Yo, muy emocionada, llevaba un mochilón para los 4 días que duraría el viaje; primer error. Comenzó la aventura a algunos kilometros de Cusco donde, muy equipados, recorrimos 50km en bicicleta en una carretera que sólo tenía dos carriles, uno de ida y uno de vuelta. La carretera era de bajada así que mucho esfuerzo físico en realidad no era necesario. Sin embargo, la adrenalina de la velocidad y de los coches pasando MUY cerca de ti, le ponía todo el sabor de deporte extremo.
| agua cruzando la carretera |
En esos 50 km pasamos por todos los climas posibles, calor, frío (de ese que te congela la cara) y lluvia. Al finalizar la aventura del ciclismo, todos estábamos completamente empapados. De algo sirvió mi maletón porque me pude cambiar en la camioneta antes de seguir el viaje.
Llegamos al primer pueblo donde pasaríamos la primera noche, Santa María. He de confesar que de los 3 hostales en los que estuvimos, éste fue pésimo. Había muchos bichos y me despertaba a mitad de la noche a echarme repelente porque sentía que caminaban por mis piernas, en verdad fue una noche terrible. Los otros dos hostales estuvieron bastante decentes. Después de comer y cambiarnos, nos dispusimos a realizar la segunda actividad: Rafting.
| Mapa del recorrido |
Sin duda, el equipo que se forme para el rafting determinará el grado de diversión que tendrás. En mi caso, me tocó el MEJOR equipo. Una mezcla de nacionalidades siempre será el secreto para pasar un tiempo inolvidable. Entre chilenos, una francesa y yo, representando a México orgullosamente como siempre, el rafting se tornó la actividad más divertida de todo el viaje.
El segundo día prometía ser el más pesado ¡Ocho horas de caminata! Cuando te dan informes no son tan específicos en decirte que el esfuerzo físico es magistral. Yo sentí desfallecer (no soy tan dramática, es real) un par de veces. No sólo es caminar 8 horas, es caminar bajo el sol, subir y bajar por las montañas en unos caminos muy estrechos. ah, ¿y el mochilón? lo mandé por taxi al hostal de Santa Teresa.
| ¡¿Falta poco?! |
Santa Teresa nos esperaba con una cena magnífica (todas las comidas del viaje estuvieron deliciosas) y una fiesta con pisco que ninguno de nosotros esperaba; segundo error. El pisco peruano, un aguardiente de uvas, es es muy rico cuando se toma mezclado. El famoso pisco sour es una de mis bebidas favoritas. Peeeroo aquí una recomendación: NO tomen shots de pisco… repito… NO TOMEN SHOTS (¡Nótese el plural!) de pisco. Su yo del futuro se los agradecerá. En este caso, yo tenía reservada una actividad de circuitos de tirolesa (zipline) y otra caminata de 3 horas al día siguiente.
Para aquellos que tienen duda qué lleva el Pisco Sour. Es una bebida tipo Margarita con hielo, limón, huevo (suena raro, pero no sabe, es sólo para darle consistencia), jarabe de goma y amargo de angostura, éste último la verdad creo que sólo se consigue en Perú, aunque no es necesario para que las recetas caseras queden increíbles. Hay algunas variantes de sabor, pero el original es de limón.
Bueno, continuando con la historia, los circuitos de la tirolesa estuvieron fantásticos. Hay uno donde tienes la opción de aventarte como Spiderman, boca abajo. Supongo que si no estás crudo (resaca) se ha de sentir mucho mejor. Y llegó la que según yo era la ÚLTIMA caminata para llegar a Machu Picchu ¡Oh no, qué equivocada estaba! 3 horas caminando de Hidroeléctrica (donde volví a dejar mi mochilón en el restaurante que comimos) a Machu Picchu pueblo.
Por la noche volvió a surgir una pregunta que cambiaría mi vida (aquí sí hay drama…). Al día siguiente para ir a Machu Picchu, ¿tomas el tren y pagas, o caminas y es gratis? Mochilera y ya con el entrenamiento arduo de los días pasados, decidí caminar.
Ese día lo recordaré como el día que caminé 10 horas seguidas con únicamente 15 minutos de descanso y no logré ver Machu Picchu. Les dije que era una historia triste…
Pero les cuento esa historia la próxima vez, porque aún hay mucho qué contar, y claro, también para mantener el suspenso…
¡Hasta la próxima, mis queridos viajeros!
