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domingo, 17 de diciembre de 2017

Fuimos a la exposición de Tim Burton en México




Si estás de paseo por la Ciudad de México del 6 de diciembre del 2017 al 8 de abril del 2018, es una buena idea que asistas a la exposición “El mundo de Tim Burton”. En este espacio, ubicado en el museo Franz Mayer, podrás ver las expresiones visuales del icónico director de cine.

La exposición está dividida en 9 salas donde podrás admirar los cuadernos de dibujo, los bocetos en servilletas, dibujos, pinturas, y figuras relacionadas con los personajes de las películas y aunque están prohibidas las fotos debido a los derechos de autor, existen espacios donde podrás tomarte una selfie o ponerte creativo con tus fotos.

Los boletos de compran directamente en la página oficial y una vez que te presentes, deberás mostrar una identificación y la tarjeta con la que hiciste la compra. Nosotros teníamos boletos para acceder a las 10 a.m. y la verdad que fue bastante rápido. Al principio podrás ver una serpiente cuya boca permite la entrada y que se “pasea” por todo el edificio.

El mismo Tim estuvo en México para asegurarse de que todos los detalles quedaran a la perfección. Esta muestra tiene tintes oscuros y sombríos de un estilo gótico que van en armonía con el pasado de Tim. Al célebre artista le gustaba jugar en los cementerios de Burbank además de ser un fanático de Allan Poe.


Tim está constantemente en un proceso creativo que lo lleva a expresar sus ideas incluso durante viajes y sobre materiales que tiene a la mano, como servilletas y blocs de notas de los cuartos de hotel. Podrás ver desde sus inicios hasta sus últimos trabajos. Por cierto, que también encontrarás bocetos de luchadores mexicanos ya que Tim ha mostrado un gran interés pos la cultura mexicana. Mientras estuvo en México, quedo impresionado con la extravagancia Tinieblas Jr. Y Alushe durante la lucha libre.

Dato curioso: El director de “El Cadáver de la Novia” ha confesado tenerle miedo a los chimpancés, a pesar de haber dirigido “El Planeta de los Simios”.


Seguro te divertirás y quedarás fascinado con esta exposición. Al principio el avance fue un poco lento, porque los bocetos expuestos están en forma lineal, lo que crea grandes filas para poder recorrer la sala paralelo a las paredes, pero después fluye bastante bien. Aunque había algunos niños pequeños, la verdad no creo que valga la pena llevarlos. Es una exposición más bien para admirar y no para interactuar, pero si los niños son fanáticos de alguno de los personajes y les gustan los “monstros” entonces adelante.

Si quieres fotos, tendrá que ser con alguno de los personajes del patio o junto al reloj de la entrada. ¡Platícanos cómo te fue!
Por Dante Rojas
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miércoles, 7 de junio de 2017

La depresión del viajero, los efectos post-viaje.


Planear un viaje requiere de mucho esfuerzo. El proceso comienza desde la visualización; escoger un destino, investigar precios, ver fotos y contar tus planes a tus conocidos. Después viene ahorrar, pensar todos los días en la cuenta regresiva, los nervios y la expectativa. Es una actividad que te tiene ocupado y que le da un sentido a tu vida, como bien se expone en la teoría filosófica de la logoterapia.

Planear un viaje es un poco ir en contra del destino; demostrarse a sí mismo que la construcción de nuevas experiencias está en tus manos. Viajar es un triunfo, una medalla para el objetivo logrado. Aunque todos tenemos un objetivo en común, que evidentemente es viajar, cada quién sabe de qué pequeños escalones está conformado ese viaje. Puede ser el simple hecho de salir de tu zona de confort; enfrentarte a un nuevo idioma, desprenderte de tu comida favorita, pocas horas de sueño, el cansancio de la aventura, y varias cosas más (puedes leer El lado B de viajar).

En los viajes podemos hasta encontrarnos a nosotros mismos.
Y después de este recorrido viene la recompensa: el viaje en sí, todas esas experiencias tendrán un impacto positivo en tu vida, que te ayudarán a ver al mundo con otros ojos, los nuevos amigos, los nuevos sabores, olores, etc. Desafortunadamente, los estímulos son muy fuertes y muy seguidos, pero terminan abruptamente; el descenso comienza desde que tomas el transporte de regreso. Durante el viaje la adrenalina recorrer tus venas, bombas de serotonina impactan en tu cerebro. Vaya, te enfocas hasta en el azul del cielo o la forma de las nubes, la forma de todos los edificios, el actuar de las personas, es como un nuevo despertar.

Hay dos factores muy importantes cuando regresas a casa que influyen en tu estado de ánimo. Primero, bienvenido a la monotonía: No hay tiempo de voltear a mirar el cielo, la gente está igual de ocupada que tú, el estrés de tratar de ser puntual a tus citas, el tráfico. ¡Es como atrapar a un animal salvaje y meterlo dentro de una jaula para un circo de la ciudad! Acéptalo, en tu ciudad ni estás de vacaciones, ni hay tantos lugares o experiencias nuevas que te puedan emocionar.

Segundo, ya no eres el mismo de antes. Tus ojos vieron otras maneras de actuar, tu boca probó otros sabores, ahora conoces nuevas sensaciones. Sabes que no todo el mundo ve la vida de la misma manera. Sí, es cierto que llegaste a casa y hay cosas que añorabas y que morías por volver a hacer. También es cierto que ahora que aprendiste otras costumbres, te encantaría incorporarlas a tu vida. No sólo eso, morirías por que se adoptaran en tu país.

crepas con caviar y té negro ¿de desayuno? ¡Qué rico!


Cuando regresé de Rusia, (tienes que leer Introducción a Rusia para comprenderlo mejor) me dio por tomar té a todas horas. Era delicioso comer con té o echarse una taza caliente para pasar la tarde. No sé en sus países, en México no es común. Sí hay quien tome té, por supuesto, pero el café es más popular y por mucho. Además, normalmente a la hora de la comida se toma agua fresca o refresco, cerveza, café, etc., pero raramente té.

Y así hay miles de ejemplos más. Después de convivir con la sociedad nipona, por ejemplo, mi país me pareció el más caótico del mundo. Vaya que no voy a engañar a nadie, con y sin Japón, tenemos mucho por avanzar en cuanto a civilidad se refiere, pero después de ver y vivir el cómo podría ser, uno empieza a divagar e imaginar todas las posibilidades que podrían implementarse en la ciudad.

Además de todo lo anterior, seguro al leer mis últimos párrafos te sucedió: uno queda como traidor a la patria por preferir otras culturas, otros usos. Con todo el sentir que traes desde tu último viaje, tampoco es que se lo puedas contar a todo el mundo, en especial a quienes no han viajado. Los demás solo te escuchan como “el tipo presumido” que reniega de su cultura. Terminas hasta un poco ajeno porque incorporas a tu vida mejoras que consideras te hacen un mejor ciudadano del mundo. ¡Ni te preocupes! La diferencia entre presumir y compartir está en la relación que tienes con la otra persona. Si es alguien que te quiere le dará gusto compartir tus logros y se sentirá inspirado por tus historias, si no, pues serás solo un presuntuoso que logro viajar a equis lugar.


Y si a todo esto le aumentas que a lo mejor conociste a una o varias personas especiales durante tu viaje, el momento de decir adiós es brutal.

En fin, no permitas que está depresión afecte tu vida. Mejor dedícate a planear la nueva aventura. ¿A dónde te gustaría ir? ¿Qué experiencias quieres tener? ¿Qué nuevo sueño te gustaría crear?


¡Escríbenos tus opiniones, nos encantaría leer tus experiencias!

Por Dante Rojas
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miércoles, 3 de mayo de 2017

¿Viajar tiene su lado B? Seis cosas que te suceden al viajar y que nadie te cuenta

Los sitios turísticos están siempre a reventar de gente. 


Yo también quiero ver :(
Siempre que vemos una bonita postal, podemos apreciar los impresionantes paisajes y los mejores momentos de luz que nos invitan a ir a ese lugar. En todas las fotos que vemos, en especial de los sitios turísticos, aparecen lugares paradisiacos y relajantes o tomas espectaculares de algún edificio. La verdad es que estos sitios están por lo regular llenos de personas que quieren tomar exactamente la misma fotografía que tú. A veces hay que hacer filas interminables que te quitan muchísimo tiempo y todo para ver uno de los emblemas más icónicos de tu destino. Pero bueno, esa envidiable foto de perfil valdrá la pena. Sólo recuerda, Paris es más que la Torre Eiffel, Nueva York más que la Gran Manzana y así sucesivamente. No pasa nada si alguna vez decides no gastar todo tu tiempo en esos lugares y aprovechas para ver más sitios en lugar de uno.


Serás objeto de timos y engaños

Y claro, estar en un país donde tienes cara de perdido 24/7 y además no entiendes bien lo que está pasando pues imagínate. En general viajar te abre la mente y te ofrece experiencias inolvidables. Seguro conocerás a gente muy interesante, pero cuidado. También hay quienes se quieren aprovechar de tu poca competencia lingüística y de tu pobre costumbre con la divisa extranjera. Todavía recuerdo mi primer engaño; una chica "sorda" se acercó a mí en París, justo en los jardines de la Torre Eiffel. Con señas y enseñándome una libreta me di cuenta de que quería dinero para una institución. Yo pobremente saqué de mi bolso un euro, pero para mi sorpresa ella se enojó. Me mostró una lista con “firmas” de otros turistas, de Estados Unidos y Canadá, quienes donaban de 30 a 50 euros. ¡Madre mía! Si yo tuviera 30 euros para donar, seguro me quedo una noche más en algún hostal.


Prepárate para caminar largas distancias y perderte por un buen rato 


¿Seguros que era por aquí?

Aunque ahora con ayuda de Internet ya es más fácil planear tus rutas y escoger el mejor medio de transporte, lo más probable es que pases un buen tiempo buscando tu destino. Esto es completamente normal, recuerda que estás en un lugar que no conoces y es difícil ubicarse las primeras veces. Añade que hablan otro idioma, que el sentido de circulación a veces cambia, que todos llevan un ritmo diferente al tuyo. También a veces hay que caminar porque uno se baja en la estación de tren equivocada o simplemente ya no te alcanza para pagar el transporte. Recuerda que lo importante de los viajes es disfrutar el camino, en una de esas perdidas descubrirás cosas que pocos viajeros han visto.


Bajarás de peso y saltarás comidas

¿Y eso en mi moneda cuánto es o.O?
No suena tan mal, y ni siquiera estás yendo al gimnasio. Entre todo lo que caminas y además las comidas que por diferentes razones no estás haciendo, seguro bajas de peso. En ocasiones después de haber hecho la fila por un buen rato te das cuenta de que ya es la hora de la comida, pero ni modo de perder el lugar. Así que saldrás ya tarde del museo o la atracción y comerás a otra hora de la prevista. Como llegaste ya noche al hotel y no hay servicio de cena, además de que no tienes ni idea de qué tiendas hay alrededor, seguro irás a la cama sin cenar. A veces simplemente de la emoción de estar visitando lugares nuevos ni te acordarás de la comida o en ocasiones, y en el peor de los casos, te das cuenta de que la comida local no es de tu agrado. Como sea, date tiempo para comer, tu organismo te lo pide. Recuerda que estás gastando mucha energía.


Hacer la maleta de regreso será un triunfo.

Toda la ropa sucia más toda la ropa nueva, el recuerdito que compraste en cada lugar que visitaste. Miles de papeles que según tú te sirven de recuerdo, mapas, cables. El regalo para tu familia, el llavero para los amigos, decenas de bolsas para separar la ropa y los recuerdos. Añade tu mala organización y el cansancio acumulado, y ahí está: la maleta de regreso NUNCA cierra. Hay que sentarse sobre ella, tirar ropa que ya no uses, deshacerse del shampoo, jabones, desodorante, vaya, hasta del cepillo de dientes. Lo mejor es que lleves siempre una maleta mediana vacía, que se pueda doblar. La amarás en tu viaje de regreso, créeme.

El mundo ya no volverá a ser el mismo

Tu visión cambiará. Te darás cuenta de pequeñas y grandes cosas que suceden en tu país y que te gustaría cambiar y también al revés, agradecerás aquellos detalles que los demás no tienen. Adoptarás algunas costumbres y te desharás de otras; quizá ahora seas un fanático del té, te preguntes por qué en tu país el transporte colectivo es un caos, agradezcas el clima de tu ciudad, te guste aún más la comida de tu región, decidas estudiar más a fondo algún idioma, en fin, las posibilidades son infinitas.


Viajar por el mundo definitivamente te aporta nuevos conocimientos y aunque no todo es miel sobre hojuelas, no te arrepentirás de aquel viaje tan satisfactorio.

Por Dante Rojas
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