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miércoles, 14 de marzo de 2018

Aunque el invierno es oscuro, este país se ilumina con colores brillantes

Seguro todos tenemos un destino soñado; ese que vimos en una película, o el primero que se te viene a la mente cada que lees la famosa frase "tragarme tierra y escúpeme en..."

Así empezó mi aventura en Islandia. En el 2015 vi "The secret life of Walter Mitty " una película en la que el personaje principal vive en la monotonía, teme salir de ella y sólo en su imaginación viaja a lugares fantásticos hasta que una complicación en el trabajo lo obliga a hacerlos realidad. Así es como me obsesione con tan hermosos paisajes. Después de saber que ahí era posible ver auroras boreales el sueño se hizo aún más intenso.

!Los paisajes blancos y la poca luz crean escenas asombrosas!

Pero tengo que contarles que si tu primera aurora boreal la quieres ver en Islandia, te olvides de conocer la isla como se presenta en la película y más si vas en diciembre (con precios de vuelos "accesibles" por que para ellos es temporada baja). Aunque puedo asegurarte que diciembre para nada es una mala fecha para ir a Islandia, pero sí debes de considerar que en esa época del año vivirás el fenómeno de tener sólo cinco horas de luz al día que deberás aprovechar al máximo. 

Prepárate para ver por las noches paisajes incluso en el cielo, jamás será el mismo, ni tendrá el mismo color, si te dedicas a admirarlo. Te prometo que cada noche encontrarás algo qué admirar. La nostalgia seguro abundará en tu corazón y pienso que ese es el mejor momento para agradecer que estás vivo y tienes la oportunidad de admirar tanta belleza.


Mi primera noche Islandia la dedique a buscar un lugar para comer y armar un tour de los lugares que quería conocer. En Reikiavik encontré una oficina de información turística, con las diferentes opciones para recorrer la isla, los lugares más visitados, los no tan conocidos pero que pueden ser excelentes opciones y las diferentes actividades que puedes realizar. Para mi suerte el forecast de auroras boreales indicaba una alta probabilidad para poder ver una en mi tercer día, así que la mejor opción era ir al tour de motos de en la nieve al siguiente día, y la tercera noche al avistamiento de auroras.


Lo primero que encontré de comer fueron hamburguesas en un lugar llamado Aktu Taktu. Por el precio pensé que serían de tamaño considerable, pero sorpresa que eran del tamaño de una Cajita Feliz.

El tour de motos es una experiencia inolvidable y aunque la puedes considerar extrema, es muy segura. Pero concentrémonos en el tema de las auroras. Esa noche de regreso del tour de motos, decidí aprovechar todo el tiempo mientras estuviera despierta para admirar cada paisaje incluso en la oscuridad, así viendo el cielo y buscando a Orión, vi colores en el cielo y grité "¿Qué es eso?" Nos detuvimos en la carretera para bajar y admirar unas manchas rosas y moradas en todo el cielo. Me emocioné mucho pensando que podían ser auroras, pero mi mente no asimilada si realmente lo eran pues nunca habían visto una. Fue sin duda uno de los espectáculos más hermosos que jamás haya visto.


¡Fui muy afortunada de poder verlas por tres días! Como todo fenómeno natural, no tienen horario específico ni un día establecido, pero lo que sí te puedo decir es que la mejor la forma de encontrarlas es lejos de las ciudad. Dicen que pueden admirarse mejor lejos de las luces de las casas y edificios. Te recomiendo que en el lugar en donde veas una guardes la ubicación y para que puedas encontrarlas más fácilmente en caso de que regreses.

Las más impresionantes son esas líneas verdes que parecen que bailan en el cielo, capturan tu mirada y es imposible distraerte, no puedes dejar de admirarlas hasta que desaparecen y deseas ver otra. Tal vez tengas que esperar un par de horas para verlas de nuevo.

Este es el forecast para auroras boreales en Islandia. Puede ser un poco confuso cuando entras así que te explico un poco: En la pantalla verás el mapa de Islandia, debajo están indicadas las horas del día y del lado superior izquierdo observaras una escala de probabilidades. La combinación de probabilidad alta de que aparezcan en el horario en el que te posiciones es, que la escala este en nivel mayor o igual a 6 y que el punto en el que te encuentres de la isla esté en blanco (el color verde indica nubosidad y esto impide admirarlas mas no que aparezcan).



Por Osiris Bojorquez

sábado, 30 de diciembre de 2017

Choque cultural chino, mi aventura en el país de la pólvora.


Como bien ya saben, lo que más disfruto en la vida es viajar y no sólo viajar a distintos lugares sino darme el tiempo de llegar a conocer la cultura y forma de vida de los lugares que visito. En esta ocasión tendré muchos temas que contarles porque aquí, en el lugar donde me encuentro, estaré un año.

Para visitar China, la verdad es que no se necesitan más que las ganas de hacerlo. En este tiempo milennial, todo, absolutamente todo es muy rápido o como diríamos en México, en chinga.

Todas las personas que quieran venir a China necesitan visa, ya sea de turista, negocios, trabajo o estudiante. No puedes entrar si no tienes visa. Pero la realidad es que el trámite es cero engorroso y teniendo los papeles que necesitas es súper rápido. Yo me fui a formar a la embajada a las 5:30 a.m. y estuve esperando hasta las 9:00 que es cuando abren. A las 9:30 ya estaba fuera y fui a recoger la visa al día siguiente. Mi recomendación es que vayan directamente a la embajada por el formato que necesitan llenar antes de ingresar los papeles, porque el que yo llevaba de Internet estaba mal (me dieron el formato correcto, me sacaron y me tuve que volver a formar. Tuve suerte porque ese día no había tanta gente y no tuve que esperar tanto.


Volé de la Ciudad de México a San Francisco aproximadamente 5 horas, después esperé 5 horas en el aeropuerto y ya después directo a Shanghái 13 horas. Sí, el viaje es muy largo. Otra recomendación es que nunca escojan conexiones de vuelos muy seguidas, ya que si el primer vuelo se atrasa pues se pierde la conexión del siguiente y todo se complica. Yo con las 5 horas que estuve en SFO pude reclamar que rompieron mi maleta. Fui a quejarme y me dieron una maleta nueva, cambié mis cosas de maleta y me dio tiempo perfecto de hacerlo sin prisas.

En el avión comenzó el choque cultural, adelante de mí un señor quería meter su maleta a un lugar que estaba claro para TODOS los que estábamos a su alrededor que no iba a caber, excepto para él que lo intentó en repetidas, REPETIDAS ocasiones.

Me tocó viajar en el asiento de en medio y el señor del lado derecho estaba enfermo y tosía y no se tapaba la boca, ¡¿Como por qué?! O sea, ¡sentido común, gente! Les juro, me volteaba para taparme de sus bichos; si a él no le daba pena pues a mí tampoco que se diera cuenta de que me molestaba que me aventara sus bichos. Ya después comenzó a cubrirse un poquito, pero ah ¡qué horror!

El señor de la izquierda de repente estornudaba (yo creo que todos en el avión estábamos enfermos) y tampoco se tapaba. Necesito estar un poco de tiempo más aquí para saber si fue súper mala suerte que me tocara con los peores educados o es algo normal para ellos andar esparciendo sus gérmenes por el mundo.


Debo de confesar mi ignorancia y les juro que pensé que todos los chinitos iban a ser iguales y que me costaría trabajo diferenciar a uno de otro, o incluso que saldría a la calle y que todos serían tipo clones caminando, y ¡qué equivocada estaba! No son iguales. Ni siquiera se parecen jajaja o sea, sí pero la verdad súper ignorante yo.

Regresemos a lo milennial que es todo en China. Fui a ver un departamento, tenía la cita a las 9 a.m. y a las 11:00 firmé contrato y la chica me preguntaba si me quería mudar al día siguiente. ¿Así nada más? Sin referencias, sin revisar mi historial de nada (que igual no tengo en China pero de todas formas, ¿no?) Así de fácil y de sencillo que en 2 horas puedes encontrar depa (piso) y mudarte en ese mismo instante si es que así lo deseas. Fui a abrir una cuenta de banco y se tardaron como 1 hora y salí con mi tarjeta en la mano. Nada de "ven por ella mañana", "nosotros te hablamos"; todo funciona eficientemente.

Compré un celular bastante, bastante decente que me costó 700 RMB (105 USD). Los mapas están en chino y hablo 0.o de chino. La verdad la gente es súper linda. Les preguntas en la calle e intentan explicarte. Les pedía que me pusieran las direcciones a las que tenía que ir en mi celular y ya podía llegar. En el metro les enseñaba a las personas el celular para preguntarles en qué dirección debía ir. Y antes de subirme al autobús también les enseñaba el celular para asegurarme que era ese y que no iba a terminar en quién sabe dónde. Y toda la gente la verdad intenta ayudarte.

Entonces, estoy por subirme al camión que me habían dicho y pregunto con señas: “¿De a cómo?” jajaja así con los dedos preguntando “¿cuánto cuesta?” entonces la chica me hace una seña que en México le decimos “cuernos” con el dedo meñique y el pulgar y yo: este… no sé lo que eso significa. Y ella insistía con la seña y yo con mis dedos diciendo: ¿¿FIVE?? Y ella: no, ¡SIX! Jajaja. Se apiadó de mí y me dijo ya en inglés porque vio que en verdad no entendía con la seña.


Llegando al trabajo pregunté qué onda con las señas y me enseñaron esta imagen. Yo no sé ustedes, pero para mí el 7 debería ser el 8 y el ocho siete.
Apenas llevo 1 semana aquí y ya tengo tanto que contarles. No puedo imaginar todas las historias que tendré para ustedes en un año. 


Hasta pronto, mis queridos viajeros.
Por Mayela Roman
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miércoles, 18 de octubre de 2017

La Perla del Oriente, Una de las ciudades más grandes y visitadas del mundo.


La ciudad de Shanghái es conocida por ser el corazón financiero de China y una de las ciudades más grandes del mundo. Sus calles ofrecen una gran variedad de entretenimiento, gastronomía y cultura. También conocida como La Perla del Oriente, esta metrópoli posee varios records: podrás trasladarte por el sistema subterráneo más extenso del mundo, el cual cubre aproximadamente 550km, y también es el hogar del segundo edificio más alto del mundo, después del Burj Khalifa. La Torre Shanghái mide 632 metros de alto, es decir, un 60% más alto que el Empire State de Nueva York.

Por cierto, Shanghái puede traducirse como “sobre el mar” y, como ciudad costera, comparte muchas características con otras ciudades asiáticas como Hong Kong, Singapur o Tokio. Los edificios pueden verse a lo largo de la costa y al caer la noche comienza el espectáculo de luces neón, provenientes de los edificios y grandes espectaculares que se reflejan en el agua, dibujando un paisaje futurístico. Shanghái es también una de las ciudades más cosmopolitas del mundo, y aunque definitivamente el peso de la cultura china puede verse en sus calles, el ambiente es un poco más occidental que en Pekín, por ejemplo. 

Si quieres darte una idea de cómo era Shanghái antes de que llegara la modernidad, tienes que visitar el Templo Ciudad de Dios, un conjunto de barrios tradicionales, llenos de comercio donde podrás admirar la arquitectura china tradicional, así como hacerte de varios recuerditos para tu familia y amigos. No te preocupes por la comida, en Shanghái hay muchos lugares donde comer, desde puestos callejeros, restaurantes pequeños y grandes cadenas de comida rápida.

En general la comida es muy rica y la variedad de platillos es enorme. Cada región tiene sus platillos principales y sería muy difícil poder probar todo lo que China tiene qué ofrecer en sólo un viaje. Esos sí, hay algunos platillos que ni siquiera se antojan y cuyo olor te quita cualquier apetito. No, no estamos hablando del perro; por cierto, que la idea de que los chinos comen perro se extendió como dinamita a raíz de un festival de comida de carne de perro en Yulin (una ciudad muy alejada de los puntos turísticos de china). La mayoría de los chinos rechaza la sola idea de comer perro. 

Lo que sí es un hecho, es que hay un platillo muy solicitado por las calles de Shanghái llamado Chou Doufu o "Tofu Apestoso" en español. Su hedor es lo más asqueroso que jamás haya olido, tomando en cuenta que se trata de “comida”. Me gustaría describirles el olor, pero no tengo palabras para tan nauseabundo olor: huele a caño, a comida echada a perder, a queso con hongos y bacterias, a calcetín de viajero, a moho, a heces de perro, en fin, ¡MAL! Dicen por ahí, que es uno de los platillos más sabrosos que hay, pero la verdad yo ni siquiera pude acercarme al puesto a preguntar por su precio, vaya, preferiría haber probado el tan famoso perro. (Es una expresión, animal lovers, no me quieran crucificar).


Hablemos ahora un poco del clima. Fui en verano, y aunque fue una grata experiencia, probablemente no volvería a escoger esa estación del año para ir de nuevo. Shanghái en verano es súper caliente. Con una temperatura media entre los 28° y 32°C más una humedad del 80%, la sensación térmica alcanza hasta los 42°. No importa qué tan ligero vayas, prepárate para sudar. Sólo de ir viendo los edificios y tomando fotos, sudarás y mojarás la ropa. La lluvia hace las cosas aún peor.


Cerca de Shanghái está el antiguo pueblo de Zhujiaojiao donde podrás embarcarte en una góndola y hacer un recorrido a través del tiempo. Aquí podrás comprar miles de recuerdos, pero los más importantes son la seda y las perlas. Shanghái es un gran productor de perlas, hay perlas marinas, perlas de río, perlas “naturales” y perlas de producción. Si convences al vendedor podrás llevarte algunos collares por un muy buen precio. Eso sí, asegúrate de no pagar más de lo que valen y de no comprar imitaciones. Desgraciadamente en China hay que tener mucho cuidado con los precios, le ven a uno la cara de extranjero, y con las imitaciones. Ya hablaremos de esto en otro artículo.

¿Qué te interesa saber sobre China? ¿Cuál ha sido tu experiencia? ¡No olvides comentar!

Por Dante Rojas
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viernes, 14 de julio de 2017

Una ventana a la riqueza natural y cultural de México.



Chiapas es parte de la riqueza natural y cultural de México. Muchas veces concebimos un país como un todo, cuando en realidad está conformado por varias partes. Esta aseveración se puede observar fácilmente al viajar por México. La geografía de Chiapas está compuesta por montañas, valles y llanuras. Por lo tanto, Chiapas es hogar de miles de especies animales y vegetales.


Uno de los íconos de Chiapas y la primera parada obligatoria es el Cañón del Sumidero. Lo primero que debes de hacer es dirigirte a Chiapa de Corso, desde donde parten las lanchas que te llevarán a conocer uno de los espectáculos naturales que ofrece esta región. Antes de iniciar mi aventura, decidí desayunar en uno de los restaurantes que hay ahí cerca. La comida es exquisita y hay una gran variedad de frutas.

Por cierto, les recomiendo enormemente llevar una gorra o sombrero para cubrirse del sol. El paseo dura aproximadamente una hora y las lanchas no cuentan con parasol. Claro que durante el camino ni cuenta te darás de si te estás quemando o no porque quedarás maravillado con los paisajes. Si tienes suerte podrás ver a los cocodrilos tomando el sol, monos jugando en los árboles y varias aves en el borde del desfiladero.

Curiosamente llega un punto, antes de volver, en el que te encuentras con otros botes que fueron adecuados para poder vender botanas y bebidas. En México para bien o para mal, siempre habrá quien te venda comida, así sea a la mitad de un cañón. Durante el recorrido también verás cuevas y pinturas rupestres. ¡Todo un espectáculo!




Ya hablamos de la naturaleza, ahora hablemos de la riqueza cultural. Mi segunda parada fue San Cristóbal de las Casas.  Esta ciudad se encuentra a una altitud de más dos mil metros sobre el nivel del mar por lo que tan sólo el recorrido para llegar ofrece una vista impresionante. Tomé una camioneta tipo van, en la que caben alrededor de 8 personas. La carretera te muestra todo el valle, y si el clima lo permite, el rango de visión es muy amplio. ¡Te sentirás entre las nubes! Y si le tienes miedo a las alturas, también llegará un punto en el que te preguntarás si llegarás con vida hasta allá arriba; en parte porque en general en Chiapas se maneja muy rápido.

San Cristobal de las Casas es una ciudad donde conviven armoniosamente el México indígena y el México moderno. Sus calles de la época de la conquista, los edificios de estilo colonial, la población indígena, los turistas de todas partes del mundo y los paisajes naturales se combinan para formar una atmósfera única. Lo primero que llama la atención, es escuchar a la población local, vestida con trajes típicos, hablando la lengua tzotzil. Se escucha en cualquier esquina, en los mercados, vaya, tan utilizada es que hay quien va hablando por celular en tzotzil.




Si eres mexicano o proveniente de otro país donde también hay un gran número de lenguas nativas, quizá no te sea algo raro. Al final de cuentas estamos conscientes de que estos idiomas existen. Pero Chiapas es diferente, en Chiapas la gente es libre de hablar lo que ellos quieran. No es una lengua estigmatizada. Nadie habla en voz baja, nadie se oculta al hablar. El español se utiliza como lengua franca pero definitivamente no es parte de la localidad. Vaya que hasta las bocinas que anuncian algún producto, reproducen el audio en tzotzil.

¡Los paisjes naturales que ofrece Chiapas son maravillosos!
Ahora que, si lo tuyo es la aventura y quieres ver todavía con más profundidad la sociedad indígena de México, tienes que visitar San Juan Chamula. Lo que más turismo atrae a este pueblo es el templo. Se trata de una construcción de estilo colonial, similar a muchísimos templos católicos de cualquier región de México, pero su interior es completamente diferente. Para entrar necesitas pedir permiso en la alcaldía, pagar tu cuota y eso sí, POR NADA DEL MUNDO sacar tu cámara fotográfica. Este pueblo a pesar de ser parte de México, está regido por sus usos y costumbres así que, si algo llegara a pasar, la policía no podrá hacer mucho por ti.

Una vez dentro, notarás que el piso está completamente cubierto con hierbas, no hay luces artificiales y toda la iluminación está a cargo de cientos de veladoras que la gente va prendiendo a su santo. ¿Cuántos santos hay y exactamente por qué se les reza? Les voy a deber esa respuesta. Cada tres pasos encontrarás un altar con un santo diferente. Es algo espeluznante al principio, a decir verdad. En primera desde que llegas al pueblo te sabes foráneo y todas tus acciones son seguidas por los ojos de los lugareños. Tú eres la minoría en este pueblo, no hablas la lengua, tu vestimenta es diferente, tu fisionomía, todo en ti. Dentro de la iglesia había una señora arrodillada a la mitad del edificio, tenía cataratas en los ojos, sus cabellos eran grises y además gritaba (o rezaba), algo incomprensible para mis oídos y en un tono de expiación profunda mientras movía algunas hierbas y prendía incienso.

Vale mucho la pena, a pesar de ser algo totalmente nuevo y diferente, te dejará con un gran sabor de boca. De vuelta a Chiapas en general, la gastronomía es deliciosa. No olvides visitar el zoológico (no es el clásico zoológico lleno de jaulas) y también aventurarte hacia la frontera con Guatemala. Ahí hay unos lagos y cataratas que te dejarán con la boca abierta, de las cuales ya hablaremos en otra ocasión.



Por Dante Rojas
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viernes, 7 de julio de 2017

Machu Picchu ¡Una ciudad inca entre las nubes!

Mi sueño era conocer Machu Picchu, tener una foto como todas esas que vemos cuando nuestros amigos visitan ese maravilloso lugar. Esas ganas de estar ahí me llevaron a mi siguiente destino: Sudamérica


Después del recorrido que ya les conté de 4 días para llegar, después de caminar como nunca antes lo había hecho, llegó el tan esperado día. 

Me levanté a las 3:30 a.m. Teníamos que empezar a caminar hacia la puerta del puente, el primer acceso a la zona arqueológica, para entrar a las 4 a.m. La noche anterior tuvimos que comprar algo para desayunar porque a esa hora nadie nos daría nada. Después de un plátano, yogurt y galletas, comenzamos la caminata hacia el puente en pequeños grupos. Hicimos como 30 minutos, quizás un poco menos, y tuvimos que esperar formados a que abrieran. Justo a las 5 a.m. abrieron y ahí nos esperaban las famosas escaleras de Machu Picchu.

No tengo idea de cuántos escalones sean, pero es MUY pesado subirlos. La verdad sirvió mucho el entrenamiento de los días anteriores. Tardé en subir exactamente una hora. Recuerdo que mi reloj marcaba las 6:07 a.m. y el guía nos esperaría a las 6:15 en la entrada. El guía fue muy enfático en el uso del baño antes de entrar a Machu Picchu ya que adentro no hay baños. Entonces hice la parada obligatoria que tiene costo de 1 sol, aproximadamente 5 pesos mexicanos (30 centavos de dólar). 

Los tours anteriores a éste que contratamos con la misma agencia, nunca comenzaban a la hora pactada. Esto para mí era muy desesperante porque son minutos de sueño que me robaban. Empezamos casi a las 7 la explicación con todo el grupo. Yo tenía cita para subir a Huaynapicchu, la montaña más famosa, a las 8. Si quieres subir a la montaña más alta que es ésta, tienes que reservar por internet con anticipación. Yo igual lo reservé con la misma agencia que hice el tour. 

Cuando comenzó la explicación, el dios de la lluvia se hizo presente y comenzó a llover muy fuerte. No se veía nada de lo que nos estaban explicando y pues mi mente pensaba en todo menos en seguir la historia de los incas que contaba el guía. Estaba estresada por no llegar a la cita que tenía porque aparte no se veía nada nada, había mucha neblina y cuando me decían que tenía que caminar “para allá” yo sólo veía nubes y pensaba que me iba a perder, muy desesperante en verdad. 


Escaleras hacia las nubes


Me despedí de todo el grupo y continué el recorrido sola ya que después de la explicación con los guías, teníamos tiempo libre en Machu Picchu y cada quién escogía su camino. Llegué a tiempo a la entrada de Huaynapicchu (que tiene diferentes formas de escritura pero es la que más me gusta). Vi la imagen de todo lo que iba a subir y pues me preparé psicológicamente para subir y subir y subir. Tardé una hora exacta en hacerlo. Una hora subiendo escalones es mucho más pesado de lo que se lee, ¡se siente como si fueran 3 horas! 


Ya estando hasta arriba de la montaña más alta, exhausta, lo menos que esperaba era una gran recompensa, un bello paisaje, ¡pero NO! Seguía nublado y esta es la foto que saqué estando hasta arriba. Bonito, ¿no? 

Estuve 15 minutos en una roca, descansando y rogando a los dioses incas que saliera el sol o que por lo menos se quitaran las nubes …sólo una foto, ¡sólo una! Había un policía hasta arriba que te invitaba a comenzar a descender para que no se atiborrara de gente, ya que no es muy amplio. Me comí unas papas fritas para motivarme al descenso. Tampoco podía esperar mucho ya que tenía que estar en Hidroeléctrica a las 2:30 p.m. Me tomó 40 minutos bajar. La bajada es menos pesada, pero por alguna razón me empezaron a doler las rodillas; mi cuerpo no estaba acostumbrado a tanta caminata.


Cuando bajé, seguía nublado, menos, pero la visibilidad era limitada. Lo que pude ver de Machu Picchu fue de camino a la salida porque faltaba la hora de bajada y las 3 horas de camino de regreso que hicimos el día anterior. El tiempo me estresaba bastante así que tomé fotos y ésta es la que tengo de mi visita, con el impermeable que fue la mejor inversión que pude haber hecho en Perú, una toalla empapada y mis zapatos de caminata en la espalda porque me lastimaban, o sea ¡todo mal! pero la cara de felicidad ahí estaba. Donde están las nubes imagínense las montañas, ¿va? 

Saliendo de Machu Picchu, lo que se debe hacer es poner un sello en el pasaporte y ¡se me olvidó! Fui otra vez al baño porque me esperaba una larga caminata aún y empecé a bajar. Como ya me dolían las rodillas me tardé igual una hora en bajar. Insisto en que la bajada requiere menos esfuerzo físico pero igual es cansado y cuando ya duele o molesta algo es bastante pesado. Cuando terminé de bajar los escalones me detuve unos segundos y las piernas me comenzaron a temblar horriblemente ¡no me podía detener! todavía faltaban 3 horas y el tiempo estaba justo. Y así, sin detenerme por miedo a que si me sentaba ya no me iba a poder levantar, caminé hasta Hidroeléctrica. 

Llegué a las 2 de la tarde, pasé por el mochilón que había dejado en el restaurante y me senté a comer algo. Contando las horas que caminé ese día… 10 horas seguidas con 15 minutos de descanso; me sentía rara. Me sentía feliz pero un poco frustrada por no haber logrado ver Machu Picchu como esperaba verlo. Creo que si hubiera llegado en tren y subido en camión y me hubiera encontrado con el día más nublado que he visto me hubiera llevado una gran decepción. Pero logré disfrutar todo el camino, todas las aventuras que me llevaron hasta ahí no las cambio por nada. Entonces quizá Machu Picchu no fue lo que yo esperaba, pero todo lo que me llevó ahí me gustó tanto que me siento feliz y orgullosa de haberlo logrado. 

Mi recomendación es que si van se queden un día más en Machu Picchu pueblo para que no tengan la presión del tiempo por regresar tan rápido, puedan disfrutar más tiempo ahí y puedan esperar a que salga el solecito. Llegué a Cusco como a las 10 p.m. y preparé la maleta para la última caminata que me tenía Perú, la montaña de los 7 colores. 

¡Hasta pronto, mis queridos viajeros! 




Por Mayela Román
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miércoles, 7 de junio de 2017

La depresión del viajero, los efectos post-viaje.


Planear un viaje requiere de mucho esfuerzo. El proceso comienza desde la visualización; escoger un destino, investigar precios, ver fotos y contar tus planes a tus conocidos. Después viene ahorrar, pensar todos los días en la cuenta regresiva, los nervios y la expectativa. Es una actividad que te tiene ocupado y que le da un sentido a tu vida, como bien se expone en la teoría filosófica de la logoterapia.

Planear un viaje es un poco ir en contra del destino; demostrarse a sí mismo que la construcción de nuevas experiencias está en tus manos. Viajar es un triunfo, una medalla para el objetivo logrado. Aunque todos tenemos un objetivo en común, que evidentemente es viajar, cada quién sabe de qué pequeños escalones está conformado ese viaje. Puede ser el simple hecho de salir de tu zona de confort; enfrentarte a un nuevo idioma, desprenderte de tu comida favorita, pocas horas de sueño, el cansancio de la aventura, y varias cosas más (puedes leer El lado B de viajar).

En los viajes podemos hasta encontrarnos a nosotros mismos.
Y después de este recorrido viene la recompensa: el viaje en sí, todas esas experiencias tendrán un impacto positivo en tu vida, que te ayudarán a ver al mundo con otros ojos, los nuevos amigos, los nuevos sabores, olores, etc. Desafortunadamente, los estímulos son muy fuertes y muy seguidos, pero terminan abruptamente; el descenso comienza desde que tomas el transporte de regreso. Durante el viaje la adrenalina recorrer tus venas, bombas de serotonina impactan en tu cerebro. Vaya, te enfocas hasta en el azul del cielo o la forma de las nubes, la forma de todos los edificios, el actuar de las personas, es como un nuevo despertar.

Hay dos factores muy importantes cuando regresas a casa que influyen en tu estado de ánimo. Primero, bienvenido a la monotonía: No hay tiempo de voltear a mirar el cielo, la gente está igual de ocupada que tú, el estrés de tratar de ser puntual a tus citas, el tráfico. ¡Es como atrapar a un animal salvaje y meterlo dentro de una jaula para un circo de la ciudad! Acéptalo, en tu ciudad ni estás de vacaciones, ni hay tantos lugares o experiencias nuevas que te puedan emocionar.

Segundo, ya no eres el mismo de antes. Tus ojos vieron otras maneras de actuar, tu boca probó otros sabores, ahora conoces nuevas sensaciones. Sabes que no todo el mundo ve la vida de la misma manera. Sí, es cierto que llegaste a casa y hay cosas que añorabas y que morías por volver a hacer. También es cierto que ahora que aprendiste otras costumbres, te encantaría incorporarlas a tu vida. No sólo eso, morirías por que se adoptaran en tu país.

crepas con caviar y té negro ¿de desayuno? ¡Qué rico!


Cuando regresé de Rusia, (tienes que leer Introducción a Rusia para comprenderlo mejor) me dio por tomar té a todas horas. Era delicioso comer con té o echarse una taza caliente para pasar la tarde. No sé en sus países, en México no es común. Sí hay quien tome té, por supuesto, pero el café es más popular y por mucho. Además, normalmente a la hora de la comida se toma agua fresca o refresco, cerveza, café, etc., pero raramente té.

Y así hay miles de ejemplos más. Después de convivir con la sociedad nipona, por ejemplo, mi país me pareció el más caótico del mundo. Vaya que no voy a engañar a nadie, con y sin Japón, tenemos mucho por avanzar en cuanto a civilidad se refiere, pero después de ver y vivir el cómo podría ser, uno empieza a divagar e imaginar todas las posibilidades que podrían implementarse en la ciudad.

Además de todo lo anterior, seguro al leer mis últimos párrafos te sucedió: uno queda como traidor a la patria por preferir otras culturas, otros usos. Con todo el sentir que traes desde tu último viaje, tampoco es que se lo puedas contar a todo el mundo, en especial a quienes no han viajado. Los demás solo te escuchan como “el tipo presumido” que reniega de su cultura. Terminas hasta un poco ajeno porque incorporas a tu vida mejoras que consideras te hacen un mejor ciudadano del mundo. ¡Ni te preocupes! La diferencia entre presumir y compartir está en la relación que tienes con la otra persona. Si es alguien que te quiere le dará gusto compartir tus logros y se sentirá inspirado por tus historias, si no, pues serás solo un presuntuoso que logro viajar a equis lugar.


Y si a todo esto le aumentas que a lo mejor conociste a una o varias personas especiales durante tu viaje, el momento de decir adiós es brutal.

En fin, no permitas que está depresión afecte tu vida. Mejor dedícate a planear la nueva aventura. ¿A dónde te gustaría ir? ¿Qué experiencias quieres tener? ¿Qué nuevo sueño te gustaría crear?


¡Escríbenos tus opiniones, nos encantaría leer tus experiencias!

Por Dante Rojas
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