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miércoles, 18 de octubre de 2017

La Perla del Oriente, Una de las ciudades más grandes y visitadas del mundo.


La ciudad de Shanghái es conocida por ser el corazón financiero de China y una de las ciudades más grandes del mundo. Sus calles ofrecen una gran variedad de entretenimiento, gastronomía y cultura. También conocida como La Perla del Oriente, esta metrópoli posee varios records: podrás trasladarte por el sistema subterráneo más extenso del mundo, el cual cubre aproximadamente 550km, y también es el hogar del segundo edificio más alto del mundo, después del Burj Khalifa. La Torre Shanghái mide 632 metros de alto, es decir, un 60% más alto que el Empire State de Nueva York.

Por cierto, Shanghái puede traducirse como “sobre el mar” y, como ciudad costera, comparte muchas características con otras ciudades asiáticas como Hong Kong, Singapur o Tokio. Los edificios pueden verse a lo largo de la costa y al caer la noche comienza el espectáculo de luces neón, provenientes de los edificios y grandes espectaculares que se reflejan en el agua, dibujando un paisaje futurístico. Shanghái es también una de las ciudades más cosmopolitas del mundo, y aunque definitivamente el peso de la cultura china puede verse en sus calles, el ambiente es un poco más occidental que en Pekín, por ejemplo. 

Si quieres darte una idea de cómo era Shanghái antes de que llegara la modernidad, tienes que visitar el Templo Ciudad de Dios, un conjunto de barrios tradicionales, llenos de comercio donde podrás admirar la arquitectura china tradicional, así como hacerte de varios recuerditos para tu familia y amigos. No te preocupes por la comida, en Shanghái hay muchos lugares donde comer, desde puestos callejeros, restaurantes pequeños y grandes cadenas de comida rápida.

En general la comida es muy rica y la variedad de platillos es enorme. Cada región tiene sus platillos principales y sería muy difícil poder probar todo lo que China tiene qué ofrecer en sólo un viaje. Esos sí, hay algunos platillos que ni siquiera se antojan y cuyo olor te quita cualquier apetito. No, no estamos hablando del perro; por cierto, que la idea de que los chinos comen perro se extendió como dinamita a raíz de un festival de comida de carne de perro en Yulin (una ciudad muy alejada de los puntos turísticos de china). La mayoría de los chinos rechaza la sola idea de comer perro. 

Lo que sí es un hecho, es que hay un platillo muy solicitado por las calles de Shanghái llamado Chou Doufu o "Tofu Apestoso" en español. Su hedor es lo más asqueroso que jamás haya olido, tomando en cuenta que se trata de “comida”. Me gustaría describirles el olor, pero no tengo palabras para tan nauseabundo olor: huele a caño, a comida echada a perder, a queso con hongos y bacterias, a calcetín de viajero, a moho, a heces de perro, en fin, ¡MAL! Dicen por ahí, que es uno de los platillos más sabrosos que hay, pero la verdad yo ni siquiera pude acercarme al puesto a preguntar por su precio, vaya, preferiría haber probado el tan famoso perro. (Es una expresión, animal lovers, no me quieran crucificar).


Hablemos ahora un poco del clima. Fui en verano, y aunque fue una grata experiencia, probablemente no volvería a escoger esa estación del año para ir de nuevo. Shanghái en verano es súper caliente. Con una temperatura media entre los 28° y 32°C más una humedad del 80%, la sensación térmica alcanza hasta los 42°. No importa qué tan ligero vayas, prepárate para sudar. Sólo de ir viendo los edificios y tomando fotos, sudarás y mojarás la ropa. La lluvia hace las cosas aún peor.


Cerca de Shanghái está el antiguo pueblo de Zhujiaojiao donde podrás embarcarte en una góndola y hacer un recorrido a través del tiempo. Aquí podrás comprar miles de recuerdos, pero los más importantes son la seda y las perlas. Shanghái es un gran productor de perlas, hay perlas marinas, perlas de río, perlas “naturales” y perlas de producción. Si convences al vendedor podrás llevarte algunos collares por un muy buen precio. Eso sí, asegúrate de no pagar más de lo que valen y de no comprar imitaciones. Desgraciadamente en China hay que tener mucho cuidado con los precios, le ven a uno la cara de extranjero, y con las imitaciones. Ya hablaremos de esto en otro artículo.

¿Qué te interesa saber sobre China? ¿Cuál ha sido tu experiencia? ¡No olvides comentar!

Por Dante Rojas
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miércoles, 7 de junio de 2017

La depresión del viajero, los efectos post-viaje.


Planear un viaje requiere de mucho esfuerzo. El proceso comienza desde la visualización; escoger un destino, investigar precios, ver fotos y contar tus planes a tus conocidos. Después viene ahorrar, pensar todos los días en la cuenta regresiva, los nervios y la expectativa. Es una actividad que te tiene ocupado y que le da un sentido a tu vida, como bien se expone en la teoría filosófica de la logoterapia.

Planear un viaje es un poco ir en contra del destino; demostrarse a sí mismo que la construcción de nuevas experiencias está en tus manos. Viajar es un triunfo, una medalla para el objetivo logrado. Aunque todos tenemos un objetivo en común, que evidentemente es viajar, cada quién sabe de qué pequeños escalones está conformado ese viaje. Puede ser el simple hecho de salir de tu zona de confort; enfrentarte a un nuevo idioma, desprenderte de tu comida favorita, pocas horas de sueño, el cansancio de la aventura, y varias cosas más (puedes leer El lado B de viajar).

En los viajes podemos hasta encontrarnos a nosotros mismos.
Y después de este recorrido viene la recompensa: el viaje en sí, todas esas experiencias tendrán un impacto positivo en tu vida, que te ayudarán a ver al mundo con otros ojos, los nuevos amigos, los nuevos sabores, olores, etc. Desafortunadamente, los estímulos son muy fuertes y muy seguidos, pero terminan abruptamente; el descenso comienza desde que tomas el transporte de regreso. Durante el viaje la adrenalina recorrer tus venas, bombas de serotonina impactan en tu cerebro. Vaya, te enfocas hasta en el azul del cielo o la forma de las nubes, la forma de todos los edificios, el actuar de las personas, es como un nuevo despertar.

Hay dos factores muy importantes cuando regresas a casa que influyen en tu estado de ánimo. Primero, bienvenido a la monotonía: No hay tiempo de voltear a mirar el cielo, la gente está igual de ocupada que tú, el estrés de tratar de ser puntual a tus citas, el tráfico. ¡Es como atrapar a un animal salvaje y meterlo dentro de una jaula para un circo de la ciudad! Acéptalo, en tu ciudad ni estás de vacaciones, ni hay tantos lugares o experiencias nuevas que te puedan emocionar.

Segundo, ya no eres el mismo de antes. Tus ojos vieron otras maneras de actuar, tu boca probó otros sabores, ahora conoces nuevas sensaciones. Sabes que no todo el mundo ve la vida de la misma manera. Sí, es cierto que llegaste a casa y hay cosas que añorabas y que morías por volver a hacer. También es cierto que ahora que aprendiste otras costumbres, te encantaría incorporarlas a tu vida. No sólo eso, morirías por que se adoptaran en tu país.

crepas con caviar y té negro ¿de desayuno? ¡Qué rico!


Cuando regresé de Rusia, (tienes que leer Introducción a Rusia para comprenderlo mejor) me dio por tomar té a todas horas. Era delicioso comer con té o echarse una taza caliente para pasar la tarde. No sé en sus países, en México no es común. Sí hay quien tome té, por supuesto, pero el café es más popular y por mucho. Además, normalmente a la hora de la comida se toma agua fresca o refresco, cerveza, café, etc., pero raramente té.

Y así hay miles de ejemplos más. Después de convivir con la sociedad nipona, por ejemplo, mi país me pareció el más caótico del mundo. Vaya que no voy a engañar a nadie, con y sin Japón, tenemos mucho por avanzar en cuanto a civilidad se refiere, pero después de ver y vivir el cómo podría ser, uno empieza a divagar e imaginar todas las posibilidades que podrían implementarse en la ciudad.

Además de todo lo anterior, seguro al leer mis últimos párrafos te sucedió: uno queda como traidor a la patria por preferir otras culturas, otros usos. Con todo el sentir que traes desde tu último viaje, tampoco es que se lo puedas contar a todo el mundo, en especial a quienes no han viajado. Los demás solo te escuchan como “el tipo presumido” que reniega de su cultura. Terminas hasta un poco ajeno porque incorporas a tu vida mejoras que consideras te hacen un mejor ciudadano del mundo. ¡Ni te preocupes! La diferencia entre presumir y compartir está en la relación que tienes con la otra persona. Si es alguien que te quiere le dará gusto compartir tus logros y se sentirá inspirado por tus historias, si no, pues serás solo un presuntuoso que logro viajar a equis lugar.


Y si a todo esto le aumentas que a lo mejor conociste a una o varias personas especiales durante tu viaje, el momento de decir adiós es brutal.

En fin, no permitas que está depresión afecte tu vida. Mejor dedícate a planear la nueva aventura. ¿A dónde te gustaría ir? ¿Qué experiencias quieres tener? ¿Qué nuevo sueño te gustaría crear?


¡Escríbenos tus opiniones, nos encantaría leer tus experiencias!

Por Dante Rojas
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jueves, 11 de mayo de 2017

Phillip Island Australia: Entre pingüinos, turistas maleducados, avaricia y belleza natural

A un par de horas de Melbourne Australia, hacia la Península de Mornington, encontramos, unida por un moderno puente a la tierra, una isla que se ha vuelto famosa por todo lo que tiene para ofrecer.


Relájate observando las olas en The Nobbies

Phillip Island.

Phillip Island es el hogar de fin de semana de los Melbournianos adinerados, es hogar también de los guapos hermanos Hemsworth, del Grand Prix de motocicletas y sobretodo de una peculiar fauna que abunda en el lugar. Aquí encontraremos entre otras cosas:  un centro de conservación de koalas y un desfile de pingüinos. Sí, leíste bien. ¡Un desfile de pingüinos! El más famoso del hemisferio sur. Este post tiene puntos de vista encontrados, de antemano les ofrezco disculpas si en algún momento les parezco racista, no es mi intención atacar a nadie en particular, pero desafortunadamente tengo que contarlo tal y como es. En Viajes y Postales te contamos todo para que formes tu propia opinión.



Puente que conecta a Phillip Island con Australia

Cómo llegar:

Desde Melbourne lo más recomendable es llegar en auto siguiendo la autopista M1 con dirección a Warragul y seguir los señalamientos hacia Phillip Island, que créanme, hay bastantes ¡no te vas a perder! En transporte público se puede llegar partiendo desde la estación Southern Cross hacia Koo We Rup, donde abordaremos un autobús regional para seguir con nuestra travesía hacia Cowes, el suburbio más céntrico de la isla. Si te sientes con ánimos de aventurarte, puedes tomar el tren suburbano desde la estación Southern Cross hasta Frankston y de ahí tomar otro tren regional hacia Stony Point. De Stony Point sale un ferry directo hacia Cowes. Ahora que, si la plata no es ningún problema para ti, puedes llegar en helicóptero. Hay compañías que organizan vuelos saliendo del aeropuerto de Essendon en Melbourne.

Alojamiento:

Existe una gran variedad en alojamiento, desde parques para acampar, hasta hoteles spa lujosos pasando por Airbnb y Bed and Breakfast en cottages históricos perfectamente bien ubicados y decorados.

La primera vez que visité Phillip Island fue hace 8 años. Llegamos a un Bed and Breakfast (posadas generalmente en casas privadas que brindan alojamiento y desayuno). Fuimos a los parques a admirar la fauna, a la playa y en general la pasamos muy tranquilos. Esta vez, regresamos con dos niñas, nos alojamos en un hotel llamado Phillip Island Apartments que recomiendo ampliamente. Por favor, no se pierdan el restaurante italiano Pino's. Cuando entras a un restaurante italiano atendido por italianos, con italianos comiendo en el lugar sólo significa una cosa: ¡la comida es buenísima!


Parques naturales y el desfile de pingüinos:

Como ya les había mencionado, la primera vez que vine, fue hace 8 años. Los sitios cambian con el tiempo y Phillip Island no es la excepción. Los parques de conservación y de observación están tomando un giro que sinceramente no me gusta. Voy a comenzar con el parque de conservación de los koalas.

La primera vez que vine, los koalas se encontraban en plena libertad. Subían y bajaban de sus árboles a placer, andaban por los barandales, se dejaban fotografiar por los turistas y existía una convivencia pacífica y respetuosa. Lamentablemente esto cambió pues ahora los koalas tienen barricadas que les impide acercarse a los turistas o viceversa. Y sólo de ver a una familia con la que desafortunadamente me tocó compartir tiempo y espacio no es difícil saber el por qué.

Qué no hacer en el centro de conservación

El centro de conservación de los koalas es hogar de varios ejemplares de la fauna australiana, no se limita únicamente a los koalas, también verás wallabies, son canguritos en miniatura,  canguros estándar, echidnas (animalitos  muy similares a los puercoespines) y Kookaburras (los pájaros violentos que roban salchichas, ¿recuerdan cuando acampamos en Wilson´s Prom? ). A pesar de que ahora los koalas están aislados se pueden observar perfectamente. Duermen casi todo el día por lo que verlos moviéndose es todo un espectáculo.  Hay que seguir algunas reglas como no gritarles, no mover los árboles y no tocarlos porque te pueden dar una rasguñada o un mordisco que te vas a arrepentir de jugarle a Don Picudo y  de habérteles acercado.  El lugar es muy bonito, a lo lejos se ven aves, canguros, un lago, y hay mesas para picnic, bancas para sentarte, una cafetería y un centro de información.





Protecciones para que los koalas ya no bajen


Foto tomada en 2009,  antes de las barricadas :(


El desfile de pingüinos

Los pingüinos del hada o pingüinos azules son los más pequeños que existen. Habitan en Nueva Zelanda y el sur de Australia. En Phillip Island está el santuario más famoso. Los pingüinos vuelven a casa después de algunos días en altamar cazando. Salen en grupos del océano, titubean un poco cuando ven a las gaviotas acercarse a ellos, vuelven a las aguas, juegan en la espuma y se retiran a sus madrigueras donde sus crías los esperan. 


Los pingüinos azules o pingüinos del hada

Les recomiendo comprar sus boletos por adelantado en internet, pueden escoger dos, tres, cuatro atracciones, les dicen el bundle y así conseguir buen precio.  En el bundle que compramos venía incluído el acceso al desfile de pingüinos y el santuario de los koalas. Hay que llegar al anochecer, eso depende de la estación obviamente, en verano más tarde que en invierno. Encontraremos dos tipos de entrada, la general y Penguins plus. Con la general es más que suficiente pues de todas maneras está estrictamente prohibido tomar fotos te sientes donde te sientes. Llegamos al área de la playa, caminamos un poco y vimos las gradas. Te recomiendo que entres inmediatamente, cenes antes o después porque se atasca.
Gradas para ver a los pingüinos

Lo feo: 

No quiero ni es mi intención alimentar algún prejuicio hacia los turistas asiáticos, en particular los chinos, pero fue muy difícil ver su interacción con los animales, su falta de respeto por el medio ambiente y su falta de empatía para con los seres vivos, incluyendo otros turistas. Es decepcionante decir que de un montón de turistas de todas las nacionalidades que se les ocurran, los únicos que causaban problemas al no acatar las reglas eran los antes mencionados a pesar de que las repiten en mandarín y cantonés para que no salgan con que "no entendí".

La primera vez que vine, había muy poca gente comparada con esta vez. Al llegar vi con un poco de tristeza autobuses y minibuses llenos de turistas que incivilizadamente se colaban en las filas, ya fueran filas para comprar un café o para entrar. 

Llegamos a las gradas, nos sentamos y esperamos. Comienza a obscurecer, se hacen honores a los aborígenes, dueños de la tierra australiana y dicen las reglas en inglés y en chino (no te preguntes el por qué). En cualquier momento, los pingüinos saldrán del mar. 

Tamaño real de los pingüinos

Se pide que por favor guardemos silencio y no se tomen fotos porque esto puede asustar a los pingüinos y alterar su rutina. Bueno, pues parece que les dicen ¡ovacionen de pie a los pingüinos cuando los vean! Es fácil darte cuenta cuando sale el primer grupo, a pesar de la obscuridad y de su tamaño pequeño, sientes como si China acabara de anotar gol en el Maracaná.  Los turistas se paran, gritan, flashazos por aquí y por allá. Los pobres jóvenes que trabajan para salvaguardar el orden corren de un lado a otro sentando gente, pidiéndoles que guarden sus cámaras y que se callen. Es muy difícil apreciar el espectáculo que la naturaleza nos está dando cuando tienes unas nalgas enfrente de ti (y para rematarla, planas) que no acatan las reglas y se ponen de pie cada 3 minutos. Comprendo que están emocionados, pero ¡caramba! Todos tenemos derecho a disfrutar. Lo peor es que como el fulano de adelante se para, el que sigue se para también y como sutano tomó una foto, yo también. No lo hagan ¡Respeten las reglas que por algo están!

Después de ver tres o cuatro grupos de pingüinos emerger del agua, decidimos irnos porque ya estaba que en cualquier momento me paraba a cachetear a alguien, ya saben que los latinos somos de sangre caliente, estaba de muy mal humor. Al salir también se pueden apreciar los pingüinos más de cerca porque sus madrigueras están atrás de las gradas. Los baños no están lejos de las gradas, lo menciono porque a una mamá de ese preciado grupo de turistas se le hizo fácil poner a su hijo a orinar ahí, en un arbustito. Eso, más la basura que dejan, aparte de que salen gritando y tomando fotos obviamente que hasta los pobres tipos encargados de la seguridad amenazan a los turistas con que los pingüinos muerden bien fuerte para que los dejen en paz; fueron motivos suficientes para arruinarme la visita. No disfruté del desfile de pingüinos esta vez. Quizá porque la primera vez que fui, había más pingüinos y menos gente… no lo sé…

Tienda de souvenirs

No quiero que se malinterprete mi entrada. Phillip Island es un lugar hermoso, ideal para observar fauna en su hábitat natural, es tranquilo, precioso pero el desfile de pingüinos es un claro ejemplo de cómo el turismo descontrolado puede arruinar un sitio. No está mal que los niños y adultos entren a ver a los pingüinos, está mal que las instrucciones no se sigan ya no al pie de la letra, que se ignoren en su totalidad. Que la avaricia de meter más y más gente resulte en una marabunta incontrolable y que las personas que acudimos con la genuina intención de estar en contacto con la naturaleza, no disfrutemos porque los demás compiten por tener las mejores selfies a costa de los demás y de los animales. Ojalá pronto encuentren un equilibrio. Mientras eso ocurre, seguiré yendo a Phillip Island a disfrutar porque es un volado, bien puede cambiar para bien, como empeorar. 

Por favor, ¡no olviden suscribirse a nuestro blog! 

Por Fabiola Hoffmann


miércoles, 3 de mayo de 2017

¿Viajar tiene su lado B? Seis cosas que te suceden al viajar y que nadie te cuenta

Los sitios turísticos están siempre a reventar de gente. 


Yo también quiero ver :(
Siempre que vemos una bonita postal, podemos apreciar los impresionantes paisajes y los mejores momentos de luz que nos invitan a ir a ese lugar. En todas las fotos que vemos, en especial de los sitios turísticos, aparecen lugares paradisiacos y relajantes o tomas espectaculares de algún edificio. La verdad es que estos sitios están por lo regular llenos de personas que quieren tomar exactamente la misma fotografía que tú. A veces hay que hacer filas interminables que te quitan muchísimo tiempo y todo para ver uno de los emblemas más icónicos de tu destino. Pero bueno, esa envidiable foto de perfil valdrá la pena. Sólo recuerda, Paris es más que la Torre Eiffel, Nueva York más que la Gran Manzana y así sucesivamente. No pasa nada si alguna vez decides no gastar todo tu tiempo en esos lugares y aprovechas para ver más sitios en lugar de uno.


Serás objeto de timos y engaños

Y claro, estar en un país donde tienes cara de perdido 24/7 y además no entiendes bien lo que está pasando pues imagínate. En general viajar te abre la mente y te ofrece experiencias inolvidables. Seguro conocerás a gente muy interesante, pero cuidado. También hay quienes se quieren aprovechar de tu poca competencia lingüística y de tu pobre costumbre con la divisa extranjera. Todavía recuerdo mi primer engaño; una chica "sorda" se acercó a mí en París, justo en los jardines de la Torre Eiffel. Con señas y enseñándome una libreta me di cuenta de que quería dinero para una institución. Yo pobremente saqué de mi bolso un euro, pero para mi sorpresa ella se enojó. Me mostró una lista con “firmas” de otros turistas, de Estados Unidos y Canadá, quienes donaban de 30 a 50 euros. ¡Madre mía! Si yo tuviera 30 euros para donar, seguro me quedo una noche más en algún hostal.


Prepárate para caminar largas distancias y perderte por un buen rato 


¿Seguros que era por aquí?

Aunque ahora con ayuda de Internet ya es más fácil planear tus rutas y escoger el mejor medio de transporte, lo más probable es que pases un buen tiempo buscando tu destino. Esto es completamente normal, recuerda que estás en un lugar que no conoces y es difícil ubicarse las primeras veces. Añade que hablan otro idioma, que el sentido de circulación a veces cambia, que todos llevan un ritmo diferente al tuyo. También a veces hay que caminar porque uno se baja en la estación de tren equivocada o simplemente ya no te alcanza para pagar el transporte. Recuerda que lo importante de los viajes es disfrutar el camino, en una de esas perdidas descubrirás cosas que pocos viajeros han visto.


Bajarás de peso y saltarás comidas

¿Y eso en mi moneda cuánto es o.O?
No suena tan mal, y ni siquiera estás yendo al gimnasio. Entre todo lo que caminas y además las comidas que por diferentes razones no estás haciendo, seguro bajas de peso. En ocasiones después de haber hecho la fila por un buen rato te das cuenta de que ya es la hora de la comida, pero ni modo de perder el lugar. Así que saldrás ya tarde del museo o la atracción y comerás a otra hora de la prevista. Como llegaste ya noche al hotel y no hay servicio de cena, además de que no tienes ni idea de qué tiendas hay alrededor, seguro irás a la cama sin cenar. A veces simplemente de la emoción de estar visitando lugares nuevos ni te acordarás de la comida o en ocasiones, y en el peor de los casos, te das cuenta de que la comida local no es de tu agrado. Como sea, date tiempo para comer, tu organismo te lo pide. Recuerda que estás gastando mucha energía.


Hacer la maleta de regreso será un triunfo.

Toda la ropa sucia más toda la ropa nueva, el recuerdito que compraste en cada lugar que visitaste. Miles de papeles que según tú te sirven de recuerdo, mapas, cables. El regalo para tu familia, el llavero para los amigos, decenas de bolsas para separar la ropa y los recuerdos. Añade tu mala organización y el cansancio acumulado, y ahí está: la maleta de regreso NUNCA cierra. Hay que sentarse sobre ella, tirar ropa que ya no uses, deshacerse del shampoo, jabones, desodorante, vaya, hasta del cepillo de dientes. Lo mejor es que lleves siempre una maleta mediana vacía, que se pueda doblar. La amarás en tu viaje de regreso, créeme.

El mundo ya no volverá a ser el mismo

Tu visión cambiará. Te darás cuenta de pequeñas y grandes cosas que suceden en tu país y que te gustaría cambiar y también al revés, agradecerás aquellos detalles que los demás no tienen. Adoptarás algunas costumbres y te desharás de otras; quizá ahora seas un fanático del té, te preguntes por qué en tu país el transporte colectivo es un caos, agradezcas el clima de tu ciudad, te guste aún más la comida de tu región, decidas estudiar más a fondo algún idioma, en fin, las posibilidades son infinitas.


Viajar por el mundo definitivamente te aporta nuevos conocimientos y aunque no todo es miel sobre hojuelas, no te arrepentirás de aquel viaje tan satisfactorio.

Por Dante Rojas
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miércoles, 12 de abril de 2017

El patito feo de Disney...el parque que pocos conocen


Por Fabiola Hoffman


En el resort de Disneylandia en California encontramos dos parques. Disneylandia, el parque que conserva toda la magia  y el encanto de Walt Disney; algunos dicen que esto se debe a que es el  único parque que Walt visitó personalmente  y diseñó a su gusto. Incluso una aplastante mayoría de fanáticos ortodoxos y expertos en Disneylandia consideran que éste debe ser el primer parque de la colección mundial que se debe visitar para entender el mundo mágico de Walt. Es todo un clásico, pero junto a la entrada hay otro parque, Disney California Adventure...

En éste lugar, como en el de Disneylandia de Tokio (Dante, colaborador de viajes y postales nos trajo  un post de su visita, no te pierdas las cubetas de las palomitas) y en cualquiera del mundo, la fantasía y la aventura se mezclan  para hacer de tu visita algo único y mágico. Este parque a diferencia de Disneylandia no atrae tantos reflectores, podríamos decir que es el patito feo de los parques de Disney, pero ¿Vale la pena conocerlo? ¡Decídelo tú mismo!



Mapa de Disney California Adventure




La entrada en tonos azul claro y letras rojas te hace viajar en el tiempo.  Por unos instantes parece que te estás acercando a una fuente de sodas de los años 60’s, o a un barco tal vez. Echa a volar tu imaginación... Entramos a toda prisa para probar la nueva atracción en esos momentos, Radiator Spring Racers, inspirada en la película Cars.


Estatua en Radiator Springs


Cars Land



Debo decir que Cars Land es mi lugar es mi favorito de este parque e incluso de todo Disneylandia en California; podría pasar días ahí y, como dijera un muy querido familiar mío, me gusta hasta para vivir. Imagínate que estás en la ruta 66 y empieza a surgir ante ti ¡Radiator Springs! volteas a la izquierda y ves una réplica exacta de la vulcanizadora de Luigi, volteas a la derecha y está la gasolinera, de repente te quitan del camino porque viene por ahí Mater o Rayo McQueen que se dirigen a saludar a los fanáticos que los esperan ansiosos en el hotel de Sally, Cozy Cone. ¡Empiezas a sentirte parte de Radiator Springs y en tu cabeza comenzará a sonar Life could be a dream, Life could be a dream! Hay muchísimas tiendas especializadas en Cars, puedes encontrar de todo, desde camisetas con diseños únicos, hasta sombras para tu parabrisas con los bellísimos ojos de Rayo McQueen.



Rayo McQueen llegando a tomarse fotos con los fans


Teníamos bastante hambre, se nos hizo tarde por problemas en el hotel que nos alojamos, no había agua caliente y perdimos como 2 horas en lo que la restauraban. (Holiday Inn Anaheim, que por ningún motivo lo recomiendo) por lo que salimos sin desayunar. Decidimos entrar a Flo´s V8 Café por un desayuno. No fue un alimento digno de estrellas Michelin y el restaurante dudo mucho que entre algún día en la categoría de restaurantes para visitar en California, pero está bastante decente. El desayuno de los niños consistió en unos waffles con la figura de Mater, fruta y jugo. El mío unos huevos medio “x”, yo creo que porque venía de México y para mí que soy comelona y muy glotona, la comida siempre es un cambio extremadamente drástico. El lugar…¿qué te puedo decir? Fiel a la película. Quedé maravillada con la atención de cada detallito. La vista a la pista de Radiator Spring Racer te estimula las ganas de comer a toda velocidad para irte a disfrutar de una carrera en el Rayo McQueen o en Sally.

 


Desayun de niños en Flo´s V8
 Terminamos de comer y nos dirigimos al juego estrella, puedes encontrar fastpasses para este juego, pero nos urgía subirnos así que se nos olvidó. Después de hora y media en la fila y de arrepentirnos de entrar a desayunar antes del juego, nos subimos a Sally. El juego comienza con escenas animadas de la película, sales a la intemperie y ves en vivo y a todo color, con dimensiones reales, el salto de agua, la roca triangular, el puente de la película y comienza la carrera a toda velocidad. No hay ganadores, lamento decirles, pero fue bastante emocionante. ¡Nos subimos dos veces y tú querrás subirte varias también!


Hay más juegos de Cars pero sinceramente no es fácil superar la emoción de Radiator Spring Racer.



De ahí pasamos a Bugsland. Al entrar te darás cuenta de que todo está enorme. La escenografía de este “mundo” por llamarlo así, es un jardín donde ¡tú eres el insecto! Si ver todo enorme y amenazador no es suficiente, te recomiendo que entres a la película 4D. It´s tough to be a bug (Es difícil ser insecto) para que experimentes en carne propia lo que sienten las pobres moscas cuando les echas Raid matabichos. Este mundo está diseñado para los más pequeñitos de la casa que se divertirán en grande.


Comer en Disney puede resultar bastante costoso pues hay antojitos por todos lados. Los churros, las palomitas, los helados, las pizzas ¡Todo se ve tan tentador! Y qué decir de los helados y sundaes, parecen sacados de una caricatura. Mi recomendación para comer es que comas todo lo que se te antoje, estás de vacaciones, puedes consentirte como un niño mimado. No puedes dejar de probar los churros que de acuerdo con una encuesta que hicimos es lo que más disfrutan los visitantes. Son churros gigantes, equivalen como a 4 churros estándar. También resaltaron los nachos con langosta en The Cove Bar y las banderillas de Corn Dog Castle, ambos ubicados en la sección central, Paradise Pier. 






Y ya que estamos hablando de Paradise Pier, aquí se encuentra la famosa rueda de la fortuna con la carita de Mickey. Parece una rueda idílica y relajante hasta que te acercas y ves que los carritos se deslizan y se mueven de un lado a otro creando un juego extremo para los más aventados.  Si no te gustan las emociones fuertes, no te preocupes, la mitad de los carritos son estáticos y te darán un paseo de feria normal.  También está la montaña rusa California Screaming. Por la noche se puede apreciar un show fantástico que te emocionará aún si no eres fanático de Disney. Cuando todo está obscuro y el parque se dispone a cerrar, es hora del último show que está diseñado para dejarte con ganas de volver,  se llama World of Color y no es más que un show de luces y sonidos en el que se conjugan todos los elementos visuales de Paradise Pier. Se encienden, las fuentes bailan y cambian de color mientras vemos escenas de los clásicos de Disney y escuchamos canciones como la de Up y Bajo el mar. No puedes perdértelo y lo agregaría a tu bucket list.

 




En fin, a grandes rasgos esto es Disney California Adventure y como les prometí, en mi siguiente entrega, les voy a platicar un poquito sobre nuestra experiencia en Goofy’s Kitchen, el restaurante con los personajes animados. Y respondiendo a una petición en particular, hablaré también de Downtown Disney. ¡Déjame tus comentarios y no olvides suscribirte o darle me gusta a nuestra página de Facebook para que no te pierdas nada!