Ya estamos en abril y en México comienzan las preparartivos para celebrar el día del niño el día 30, pero¿sabías que no se celebra en la misma fecha en otras partes del mundo?Varios países lo celebran el 20 de noviembre porque ese es el día internacional oficial. Fue el Reino Unido quien en 1954 declaró la celebración para promover el beneficio y reconocimiento del bienestar en los niños y posteriormente la Organización de las Naciones Unidas promulgó los derechos de los niños en el mismo día. Países como Canadá, Egipto, Francia, Grecia, España, Suiza y Reino Unido lo celebran el 20 de noviembre. Otra fecha popular es el 1ro de junio porque en 1950, la Federación Democrática Internacional de Mujeres lo declaró como “El día para la protección de los niños”. Países como Bielorrusia, China, Ecuador, Líbano, Nicaragua, Portugal, Rusia y Ucrania lo celebran este día.
Hoy vamos a hablar del Komodo no hi, el día del niño en Japón, que al igual que en Corea del sur, se celebra el 5 de mayo. Esto porque el 5 de mayo representaba en la antigüedad la fecha en la que iniciaba el verano. En este día, además de felicitar a todos los niños, también se reconoce a las madres que han hecho un excelente trabajo criando a sus hijos. En esta fecha encontrarás muchos Koinorobi afuera de las casas. Básicamente se trata de cometas (papalotes) en forma de carpa que representan el valor y la perseverancia de la familia en general, porque este pescado puede nadar a contra corriente al igual que el salmón. El pescado negro y más grande representa al papá, después la mamá y por último los hijos de la familia. Tradicionalmente se colgaban sólo en las casas donde había niños varones.
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Si estás en Tokio en esas fechas y estás cerca de Disneylandia, podrás participar con tus hijos en la carrera de 2 km a lo largo del parque donde Mickey, Pluto y varios personajes más te echarán porras para que completes la carrera y no desfallezcas a la mitad.Para seguir con nuestra sección dedicada a Disney (ver Disney Tokio y Disney California Adventure) además te contaremos qué otras atracciones vale la pena visitar.
Ya sea que vayas con tus hijos o que quieras consentir a tu niño interior, debes visitar It’s a Small World (¡Qué pequeño el mundo es!) donde podrás dar un paseo sobre el agua y recorrer distintas partes del mundo mientras escuchas Qué pequeño el mundo es en alguna de sus múltiples versiones en otros idiomas. Si eres de los que prefieren las atracciones más intensas, entonces no dudes en visitar Big Thunder Mountain, un tren que baja las vertientes de una montaña.
Si tienes hijos menores de tres años o simplemente quieres sacarte la foto del recuerdo, Chip ‘n Dale’s Treehouse es el escenario perfecto para obtener esa foto que tanto quieres presumir. Otra divertida atracción es Monsters, Inc. Ride & Go Seek. Aquí te subes en unos coches y tendrás que poner atención a los diferentes escenarios para con una pistola láser, encontrar a los monstros escondidos, pero ¡cuidado! No vayas a apuntar la pistola a Boo.
No importa cómo festejes ni en qué parte del mundo te encuentres. Estas fechas nos recuerdan la importancia que tienen los niños en la sociedad, los problemas que junto con ellos debemos enfrentar y reconocer que aún son una población vulnerable y requieren de nuestro apoyo.
¿Cómo se festeja en tu país? ¿Qué lugares recomiendas a la comunidad viajera? No olvides comentar.
Siempre fue mi sueño conocer Disneylandia. Mi mamá tenía un álbum fotográfico cuya portada era una foto de los personajes en un tranvía. Podía pasar horas viendo la foto e imaginando todo lo que haría allá. En esos tiempos, los infomerciales de Disney pasaban a toda hora en la TV. Sin embargo, no fue sino hasta mis 30 años que se me hizo ir. Soy fanática de las películas de Disney y sólo escuchar la entrada de “When you wish upon a star” me enchina la piel, así que se imaginarán lo que fue para mi que mi marido accediera a visitar el parque.
La primera vez que fuimos a Disneylandia ni siquiera lo planeamos. Nos alojamos en Anaheim (suburbio donde están los parques) mientras visitábamos Los Angeles y fue tanto el bombardeo mercadotécnico que decidimos entrar. Esa vez nos hospedamos en el Marriott Anaheim, que a mi gusto fue excelente. Hay un shuttle que sale del hotel hacia el parque que cuesta 2 dólares por persona y si quieres ahorrar un poco más, puedes caminar unos 20 minutos.
HOTELES Y BOLETOS
En el mismo hotel hay un escritorio para comprar los boletos, cosa que recomiendo ampliamente o comprarlos en línea. Las filas en el parque son interminables y si puedes saltarte una o dos, ¡mejor! Los boletos no son nada económicos. Un día cuesta desde 97 a 127 USD y los niños mayores de 3 años 91 USD dependiendo de la temporada. Lo más recomendable es comprar boletos para varios días pues el precio disminuye, un pase para 3 días baja 10 dólares por día e incluye una mañana mágica, lo que significa que puedes entrar antes que el público en general, beneficio que también gozan los pudientes que se hospedan en los hoteles pertenecientes a Disney, en el caso de California es Grand Californian, el hotel de Gran Lujo, seguido por Disneyland Hotel, un hotel con vibra retro pero muy divertido y al final, el más accesible es el Disney Paradise Pier. Si consideras que están fuera de tu presupuesto, no hay por qué preocuparte, están los hoteles “buenos vecinos de Disney” y para ser honesta, puedes hospedarte en un hotel tipo Hyatt o Sheraton por una fracción de los hoteles de Disney. Si vamos en plan ahorrador hay muy buenas opciones como los Days Inn, Howard Johnson o Holiday Inn, el cual, personalmente, no recomiendo en lo absoluto. En una de nuestras visitas decidimos hospedarnos ahí y no tuvimos agua caliente por varios días y parece ser un problema constante en época de lluvias.
Llegando al parque
Nuestra primera visita a Disney
Llegamos al estacionamiento de Disney en nuestro shuttle. Nos recibió una bocina con la canción de la Cenicienta “Soñar es desear”. Mis ojos se llenaron de lágrimas…¡era mi sueño infantil hecho realidad! Estaba a unos minutos de ver lo que tanto había soñado de niña, tenía una mezcla entre emoción y nervios. Entramos, compré unas orejas de Minnie para mi niña de dos años, esperamos pacientemente a que abrieran las puertas y ahí, a lo lejos, el castillo de Aurora. Debo confesar que mi shock más grande no fue estar ahí frente a mis sueños, no, fue los precios de las tiendas. Prepárate para pagar 15 dólares por unas orejitas, 4 dólares por un churro y 5 por un pedazo de pizza. No es nada barato ir a Disney ¡Tenlo en mente! Si no vas mental y económicamente preparado, puede ser una experiencia bastante desagradable, vas a pasar hambre y te vas a quedar con ganas de comprar algún objeto. Hay muchísimas tiendas y todo está divino.
Los juegos, las filas y el fast pass
Los juegos son como en cualquier parque de diversiones, hay desde juegos para bebés y toddlers y para más grandes. Decir que tal mes es ideal para visitar Disney sería una mentira. Nunca hay temporada baja y es un volado. Yo seguiría el sentido común de los meses de temporada baja en turismo como en enero, febrero, septiembre y octubre. La última ocasión que visitamos Disney, el clima estuvo frío y lluvioso, el parque estaba lleno, pero nos indicaron que estaba vacío comparado con otros días. Pudimos subirnos a unas 10 atracciones, los empleados lo consideraron extremadamente fortuito porque en promedio, uno se sube a unas cinco. Y es que las filas para fotografiarte con los personajes y para los juegos pueden tardar hasta una hora y media. Por lo que recomiendo tomar varios días para visitar Disney.
El fastpass se consigue en las estaciones adentro del parque cerca del juego al que te quieras subir. Sólo necesitas tu boleto de entrada, imprimir el fastpass y te dan una hora específica, ejemplo, las 5pm, para regresar al juego que tu decidas y puedes pasar sin formarte. Los pases son limitados, así que hazlo una prioridad en cuanto entres a Disney, ve a buscar tus fastpasses, son gratuitos.
Hay muchísimo que hablar sobre Disney, por todo lo que tiene que ofrecer como por todas las emociones que siento al recordar mis visitas. Hoy nada más les hablaré de Fantasyland y de la Avenida Principal. que son las secciones más representativas.
Soundsentional Parade
Al entrar a Disney, está la avenida principal (Main Street USA) Aquí encontrarás la mejor tienda de souvenirs, fíjate en la decoración y en los detalles. Ahi también pasa el famosísimo tranvía de la foto del álbum de mi mamá, hay restaurantes, joyerías y el departamento de Walt, que está arriba de la estación de bomberos, esa no te la sabías ¿verdad?. La lámpara encendida frente a la ventana era asi como una señal para informar a los demás empleados que Walt estaba en el parque. Ahora está siempre encendida para recordar al creador de tantísimos sueños. En la tarde en la avenida pasará el desfile, ¡No te lo puedes perder! Y en la noche, ya a punto de cerrar, los fuegos artificiales. En la entrada te darán una lista de presentaciones y desfiles. ¡No se te olvide ir a la de Aladdin y a Fantasmic!
Fantasyland:
En Fantasyland encontramos unos de los juegos más icónicos del parque como:
Dumbo, los elefantitos suben y bajan controlados por una palanca adentro de cada carrito
El Carrusel del Rey Arturo: Como cualquier otro carrousel de feria pero este tiene canciones de Disney.
Las tazas del sombrerero loco: Ideal por si quieres devolver el desayuno.
Escena del Mundo Pequeño, en México
El mundo pequeño: Una de mis favoritas, aunque saldrás con la canción del mundo pequeño pegada y tardará varios días en salirse de tu cabeza..(y pocos segundos en regresar como ahorita, que ya la estoy escuchando mientras redacto estas líneas) Es un viaje alrededor del mundo a través de los monitos que muestran trajes típicos y lugares representativos de cada país y la canción de El mundo pequeño en diferentes idiomas
Tambíen se puede entrar al castillo de Aurora y podrás ver el cuento de la Bella Durmiente en imágenes a través de las diferentes secciones.
En Pixie Hollow están las princesas para la foto. Si tienes chiquitas, es algo increíble. Todos los actores que hacen los personajes de Disney son encantadores, las princesas son hermosas y muy tiernas con las niñas. Contestan preguntas, dan abrazos y Aurora le contó un secreto a mi niña: El color favorito del vestido, ¿azul o rosa? ¡Es el Rosa! Mi personaje favorito, y que desafortunadamente no siempre está y es muy raro verlo es: ¡Gastón! Es un tipo modelo impresionante...es un gran tipo Gastón. Se vale usar a tus hijas para llegar a semajante bombón jaja, no seremos las primeras ni las únicas.
Aquí en Fantasyland están las famosas piernas de pavo en Edelweiss snacks (cerca de 10 dólares cada una) y Bibbidi bobbidi boutique, un salón de belleza para nuestras princesas donde pueden encontrar todo para arreglarse como su princesa favorita y estilistas dispuestas a recrear el look que más les guste. Cómo estamos en Disney, los precios de la estética son un poco elevados rondando entre los 60 y 200 dólares por paquete. ¡Hay que hacer cita!
Boutique Bibbidi Bobbidi
Por último, es un gasto fuerte ir a Disneyland, y he escuchado muchísimos comentarios que no debería llevar a mis hijas tan pequeñas, porque no se van a acordar más adelante pero algo les puedo asegurar. Nosotros si nos vamos a acordar de sus caritas y son muy pocos los años que los niños tienen esa inocencia de creer en la magia. Llévalos, disfruta de sus ocurrencias y si más adelante quieren regresar, puedes probar otro Disney ya que ¡hay muchos alrededor del mundo!
En mi siguiente post seguiré contando sobre Disney y les platicaré mi impresión sobre Goofy´s Kitchen, el restaurante con personajes animados, precios y ¿Vale la pena?
En estos últimos días en un foro de viajeros, he visto publicaciones sobre viajar con niños, Aparentemente es mejor viajar antes de tenerlos, conocer el mundo, irte a recorrer esos lugares que siempre quisiste conocer y sí, en cierta medida tienen razón, pero si ya tienes hijos, esto no es un impedimento para viajar, al contrario, no hay mejor regalo para ellos que llevárlos a conocer el mundo de tu mano.
A continuación te daré 5 buenas razones para tomar las maletas, a tus hijos y romper la alcancía para irse a descubrir el mundo
1)Los niños son muy inteligentes y absorben todo lo que observan. Al exponerlos a diferentes entornos, agudizas sus sentidos, aprenden nuevos sabores, aromas y sonidos. Me sorprendió mucho cuando llevé a mi hija a México, a diario pasaba la camioneta de “se compran colchones” en tres días se aprendió la tonada, ¡así que también es bueno para practicar otros idiomas! Un niño expuesto a diferentes experiencias aprende a distinguir, a observar y a escuchar.
2) El viajar les abre la mente. Es común que los niños vean el mundo blanco o negro, al viajar y estar conviviendo con personas de diferentes lugares y entornos, aprenden que existen diferencias culturales y que hay matices en la vida. Los niños aprenden que aunque en su casa no se coma con palillos, otros niños del mundo no conocen los tenedores, otros comen en el suelo y ¡está bien! Un niño que ha crecido rodeado de diferentes culturas, será un adulto tolerante y de mente abierta.
3)Crece su ansia de aprender y conocer. La curiosidad es algo natural en los chiquitos, les encanta explorar, tocar y aprender. Al viajar, los niños no sólo aprenden historia y geografía, aprenden a interesarse en el por qué de las cosas. Al llegar a casa después del viaje, buscarán libros para seguir aprendiendo sobre el lugar que acaban de conocer. Esto es muy importante también antes de partir, sentarse con ellos y leer sobre el destino, contarles alguna leyenda acorde a su edad para estimular su imaginación.
En nuestro último viaje, el piloto invitó a mi hija a la cabina, ¡mi hija ahora quiere ser piloto!
4) Incorporan las nuevas experiencias en sus juegos y los hace cuentacuentos. Cuando tu hijo regrese de esas vacaciones, tendrá nuevas historias que contar a sus amigos y maestros. Es perfecto para el show and tell. Los chiquitos incrementar su vocabulario con nuevas palabras aprendidas en el viaje y las emplearán en sus pláticas.
5) Viajar, no importa a qué edad, siempre te mostrará que el mundo es un lugar emocionante, que hay esperanza, que alrededor de nosotros hay millones de personas con sus propias costumbres, idiomas y tradiciones. No importa si sales de fin de semana a ese pueblo que está a una hora de tu casa o si viajas a otro continente, el viajar creará recuerdos imborrables y estrechará los lazos y la unión familiar.
Hace 10 años acampé por primera vez. La idea no me agradaba del todo. No hay baño, regadera, cama cómoda, calefacción o aire acondicionado; la comida enlatada, sopas instantáneas, ¡guau! ¡Suena a unas vacaciones soñadas! Pues no... Al menos eso era lo que yo me imaginaba y que está muy distante a ser lo que en verdad es. Los australianos se las han ingeniado para hacer del campismo una actividad placentera. Los campamentos tienes regaderas, baños, lavandería, mini super y un montón de cosas que simplemente te perderías en un hotel como ver las estrellas en la noche mientras escuchas a las olas golpear la playa, a la fauna nocturna hacer de las suyas, y sobre todo no tienes que pagar un “upgrade” por tener vista al mar y lo olvidaba... ¡tampoco hay hora de check out! La libertad que se vive al acampar es única, ese contacto con la naturaleza, esos paisajes infinitos están ahí para recordarnos que no somos más que un grano de arena en una playa inmensa, que hay tantos seres vivos que comparten el mismo espacio con nosotros, que no somos nada, aunque suene a cliché.
Nuestra tienda de acampar
Después de pasar por un trago amargo en mi trabajo el viernes pasado, decidimos tomar unas vacaciones improvisadas. Nos fuimos a acampar a Wilsons Promontory National Park, ubicado a 3 horas y media de Melbourne. El clima estaba inmejorable, ya estamos despidiendo al verano en estas latitudes así que esta situación cayó como una bendición para aprovechar los últimos rayos de sol de la temporada, y ¡vaya que los aprovechamos! Regresamos un poco quemados, más que quemados diría que regresamos besados por el sol austral.
Llegamos al “Prom” como le dicen los australianos y para mi sorpresa estaba llenísimo. Hace 10 años que no pisaba el parque. Me quedé con la impresión de un parque semi vacío como el que experimenté hace una década. Dimos varias vueltas hasta que encontramos un espacio. Es importante reservar con anticipación, no queremos que te quedes acampando en pleno bosque. Montamos nuestra casa de campaña como en 20 minutos, nos pusimos nuestros trajes de baño y nos dirigimos a la playa; Hudson's Bay es la playa más cercana a Tidal River, que es el lugar donde se encuentra ubicado el campamento. Para llegar simplemente tomamos un caminito junto a un arroyo hermoso de fondo café, aunque podría asegurar que es un agua casi potable por lo cristalina. La arena tiene una tonalidad obscura pero es muy suave, parece que estas caminando sobre talco. El agua es más caliente que en las otras playas del parque y las olas no son tan altas. Si tienes niños pequeños éste es el mejor lugar para que jueguen pues pueden bañarse en el arroyito que desemboca en el mar. Es todo un espectáculo natural. Después de pasar varias horas jugando, nos dio hambre y nos fuimos a comer.
Hudson´s Bay
Tidal River
Hay quien lleva el camping aquí a otro nivel; se le conoce como el “glampling” glamorous camping (campamento glamuroso). Tienen celdas solares para sus refrigeradores, estufas de gas, camionetas camper que pasan los 30 mil dólares; para muchos el camping es una cultura. Pero si tienes un presupuesto limitado para esta actividad, no te preocupes, la vieja hielera funciona de maravilla y en los parques hay parrillas que se pueden usar sin costo extra, así que ahí cocinamos casi todos nuestros alimentos. Al llegar, me topé con un olor muy conocido, ¡los chicos que estaban usando la parrilla antes que nosotros eran mexicanos! Y estaban cocinando un alambre (carne de res ensartada en palillos, acompañada de chile, cebolla, etc.)que olía a pura gloria. Es raro encontrarse paisanos por aquí y aún más raro paisanos acampando. Nos saludamos con gusto.
Glamping
Wilsons Prom tiene varias playas y muchas rutas para caminar. Es recomendable tomarse varios días para explorarlo ya que algunas de las rutas son de hasta 15 kilómetros. Nosotros decidimos tomar una de 2.5 kilómetros a Squeaky Beach. En el camino, dos kookaburras, pájaros nativos, nos dieron un concierto que no pudimos ni grabar por tener nuestros teléfonos cargando en el centro de visitantes (una ligera inconveniencia, la falta de electricidad). Decidimos esperar mejor a que los celulares se cargaran y regresar más tarde con nuestros celulares para no perdernos momentos así, que aunque lo disfrutamos muchísimo, lo podríamos haber grabado. Las kookaburras tienen un graznido muy característico, es como una risa. Tuve un encuentro más con una kookaburra pero no tan agradabale. Fue en las parrillas, ensarté una salchicha en un tenedor y la sostuve cerca de mí, esperando a que se enfriara. De pronto, el animal voló sobre mí y me la arrebató. No ví ni sentí nada mas que el alazo en la cara y el golpe en la mano. ¡Fue en cuestión de segundos! Ni siquiera vi a la kookaburra mientras esperaba sigiliosamente en un árbol el momento oportuno de atacar. Le alcancé a tomar una foto mientras esperaba otro descuido de nuestra parte.
La kookaburra ratera
Regresando a nuestra ruta, después de recoger nuestros teléfonos llegamos a Squeaky Beach. Se llama Squeaky Beach porque al caminar sobre la arena, ésta rechina. Squeaky Beach es una playa de arena blanca formada por cuarzo. La playa es bellísima y está casi desierta, las únicas desventajas de esta playa son que las olas son altísimas, ideales para surfistas que dan un show gratuito y que el agua está helada. Algo que se me quedó muy grabado de la primera vez que fui hace 10 años, fue que al meter la pata al agua, sentí como se me acalambró. ¡Me pasó igual esta vez! Hermosa playa para la foto, para escuchar cómo rechina, para surfear, pero para nadar...no sé, si te gustan los baños con hielos ¡adelante! Además dicen que rejuvenecen la piel. Será el sereno pero no, gracias.
En éste video se puede escuchar claramente como rechina la arena.
En la noche, como no hay electricidad, no hay luz, ni tele, ni nada, los teléfonos están descargados y la recepción de internet es bastante mediocre, hay que a dormirse como las gallinas apenas se va el sol. ¡Uy qué divertido es el camping!... ¡No! Es hora de sacar las lámparas y salir a explorar. Nunca sabes que vas a encontrar. Si te gusta ver las estrellas, las constelaciones se aprecian clarísimas, incluyendo la Cruz Del Sur, ícono del pueblo australiano. Incluso algunos personajes folclóricos gustan de tatuársela en sus cuerpos, como cuando alguien se tatúa el escudo nacional.
Se ven los grupos de exploradores recorriendo el lugar y todos tienen algo en mente, encontrar a un wombat. Los wombats son animalitos australianos que parecen ositos en miniatura, son marsupiales y peludos, son animalitos muy tiernos pero tienen unas garrotas tipo Niurka Marcos de horror. Merodean el sitio toda la noche, incluso se recomienda no dejar comida adentro de las tiendas porque pueden rasgarlas y entrar. Salimos pues en una expedición especial a buscar un wombat. La más pequeña del grupo se asustó con la obscuridad así que regresó a la tienda con su papá. Mi otra exploradora y yo continuamos la misión. Encontramos un wombat que bebía agua tranquilamente. No pareció inmutarse ante nuestra lámpara.
Regresamos a la tienda y nos dormimos.
El viento estuvo terrible, varias veces desperté sobresaltada, sin embargo nuestra tienda de campaña Coleman resistió el viento sin inmutarse. Juraba que amanecería con una rasgadura pero no.
Tristemente llegó el fin de nuestras vacaciones no sin antes echar un vistazo a Whiskey Bay.
Acampar es libertad. Te olvidas del tiempo, del celular, del mundo...es una actividad ideal si buscas relajarte, reencontrarte contigo mismo y no hay nada mejor que un paisaje sin gente, el estar alejado de la civilización y el ritmo cotidiano te obliga a escuchar tus propios pensamientos y a reflexionar. Citaré a uno de mis autores favoritos, Charles Bukowski.
“Yo no odio a la gente, simplemente me siento mejor cuando no están a mi alrededor.”
La manera más económica de llegar a las Montañas Azules de Sídney sin tener conocidos, sin aventón o auto a la mano es por tren . La red de trenes es muy fácil de entender y usar. Las tarjetas Opal (Opal Cards) te permiten viajar varias veces en un solo día sin tener que pagar más de 15 dólares diarios, puedes usarlas en los ferries, tren ligero y en los camiones también. Comprar boletos sencillos puede resultar costoso si planeas utilizar el transporte varias veces por lo que, a menos que vayas a usar el colectivo una sola vez, no son recomendables. Los niños mayores de 5 años pagan boleto. Las tarifas dependen de la distancia que recorras y pueden ir desde 2 dolares por un viaje en tren ligero hasta 8.70 por un viaje en ferry. Dejo un link sobre la red de trenes de Sydney para información más detallada.
Las Montañas Azules abarcan varios kilómetros por lo cual es importante planear el viaje con anterioridad y si tienes el tiempo limitado, elegir dos o tres atracciones. Viajar con niños pequeños a veces no es lo ideal para hacer hiking o caminar; se cansan, se hartan y hay que recordar que sus piernitas son pequeñas, por lo que un paso nuestro equivale a dos de ellos. Esta ocasión nos decidimos por Scenic World. Una especie de parque ecológico con teleféricos y el tren más empinado del mundo, presuntamente.
A dos horas de Sídney, partiendo de la estación central Sydney Central, con dirección a Mount Victoria o Bathurst se encuentra Katoomba, esta es la estación por si quieres vistar Scenic World. Llegamos a medio día, estaba cayendo un diluvio que supuestamente se iba a quitar. Toda la gente al salir de la estación de tren corrió a resguardarse en una agencia de viajes del famoso Hop On, Hop off Bus (acá el turibús). Nosotros decidimos ir a almorzar al primer restaurante que encontramos con mesas disponibles. Se llama Savoy, para lo que pagamos estuvo bien servido, no diría que fue una delicia pero tampoco tan malo.
Después de comer y estar sentados como muppets adentro de la cafetería esperando a que se fuera el agua, vimos con alegría cómo las nubes se disipaban y fuimos a buscar cómo llegar a Scenic World. Fuimos a la agencia del Hop on Hop off y la mujer que nos atendió nos dijo que los boletos para entrar a Scenic World estaban agotados en las taquillas y que si queríamos entrar teníamos que comprar un tour carísimo que obviamente vendía ella, la mandamos muy lejos. También en Australia hay transas. Después cruzamos la calle y el tipo de la agencia de enfrente nos dijo que tomáramos un autobús que nos iba a dejar en la puerta. Decidimos tomar un taxi de los muchos que se encuentran afuera de la estación. Fueron 10 dólares.
Llegamos a Scenic World y obviamente los boletos no estaban agotados. Compramos un pase familiar en 99 dólares con viajes ilimitados. Nos pusieron una pulserita y nos fuimos al tren más empinado del mundo, sin albur.
EL TREN MAS EMPINADO DEL MUNDO
La entrada a las atracciones es a través de la tienda, por lo que te da la impresión de que no hay nada qué ver hasta que sales a una de las plataformas para subirte. Lo primero que decidimos hacer fue el tren empinado. La fila fue como de 15 minutos pero las vistas hicieron que pareciera menos. A lo lejos se podían ver las nubes elevándose y la escultura natural llamada Las tres hermanas (The three sisters). Existe una leyenda relacionada con las piedras de la cual se pone en duda su autenticidad aborigen, se dice que es más bien un truco publicitario por lo tanto, no la contaré.
Llegamos hasta el frente de la fila y ya había visto a un viejillo muy entusiasta del staff; el único mayor de 25 años de todo el staff. Uno de los niños lo presentó como el baterista de un grupo ochenterísimo que se llama The Choirboys; tienen una canción llamada Run to Paradise que me gusta…sale en Gold FM y la verdad es la única estación que me gusta últimamente. El señor comenzó a tocar unas congas, la gente a aplaudir y al terminar mi marido le preguntó haciéndose el gracioso que para cuándo el nuevo álbum y él le respondió que según los de marketing de la compañía discográfica para este invierno. Mi marido ya no supo que contestar, muchas suerte a los Choirboys y a su nuevo material .
En fin, nos subimos y sí, está muy pero muy empinado el tren. Sentí que me iba a ir de hocico en un par de ocasiones. Si traes cámaras, bolsas o chamacos, agárralos porque sí está canijo. Nos subimos varias veces probando diferentes posiciones porque puedes ajustar el asiento de medio empinado a súper empinado.
Los teleféricos o funiculares
Hay dos, uno va arriba de una cascada y el otro va paralelo a las tres hermanas. El que va sobre la cascada tiene el piso de en medio transparente. Ahí les va el tip: Cuando abren las puertas para entrar, todos se arremolinan en las orillas. Vete en medio, obvio fíjate que sea el que tiene el suelo como de plástico porque el otro no tiene esa peculiaridad y si te vas en medio ya valiste porque no vas a ver nada. El bueno tiene como una tarima. Una vez en el aire, el cristal del suelo se transparenta y ves la cascada en su máximo esplendor. Los turistas gritarán cuando se transparente el suelo y te empujaran para poner sus palos de selfies en tus nalgas y tomar sus fotos. Está bien empujarlos suavemente, no te echarán pleito porque saben que están invadiendo tu espacio personal.
De vuelta a la estación de Katoomba tomamos otro taxi en las afueras de Scenic World. El tren tardó media hora en llegar, estuvimos sentados viendo a los viajeros mojarse en el bebedero de la estación que brinca hasta dos metros cuando se abre el grifo. Otras dos horas y un transborde y estuvimos de vuelta en Circular Quay.