martes, 28 de marzo de 2017

Disneylandia


Siempre fue mi sueño conocer Disneylandia. Mi mamá tenía un álbum fotográfico cuya portada era una foto de los personajes en un tranvía. Podía pasar horas viendo la foto e imaginando todo lo que haría allá. En esos tiempos, los infomerciales de Disney pasaban a toda hora en la TV. Sin embargo, no fue sino hasta mis 30 años que se me hizo ir. Soy fanática de las películas de Disney y sólo escuchar la entrada de “When you wish upon a star” me enchina la piel, así que se imaginarán lo que fue para mi que mi marido accediera a visitar el parque.

La primera vez que fuimos a Disneylandia ni siquiera lo planeamos. Nos alojamos en Anaheim (suburbio donde están los parques) mientras visitábamos Los Angeles y fue tanto el bombardeo mercadotécnico que decidimos entrar. Esa vez nos hospedamos en el Marriott Anaheim, que a mi gusto fue excelente. Hay un shuttle que sale del hotel hacia el parque que cuesta 2 dólares por persona y si quieres ahorrar un poco más, puedes caminar unos 20 minutos.




HOTELES Y BOLETOS


En el mismo hotel hay un escritorio para comprar los boletos, cosa que recomiendo ampliamente o comprarlos en línea. Las filas en el parque son interminables y si puedes saltarte una o dos, ¡mejor! Los boletos no son nada económicos. Un día cuesta desde 97 a 127 USD y los niños mayores de 3 años 91 USD dependiendo de la temporada. Lo más recomendable es comprar boletos para varios días pues el precio disminuye, un pase para 3 días baja 10 dólares por día e incluye una mañana mágica, lo que significa que puedes entrar antes que el público en general, beneficio que también gozan los pudientes que se hospedan en los hoteles pertenecientes a Disney, en el caso de California es Grand Californian, el hotel de Gran Lujo, seguido por Disneyland Hotel, un hotel con vibra retro pero muy divertido y al final, el más accesible es el Disney Paradise Pier. Si consideras que están fuera de tu presupuesto, no hay por qué preocuparte, están los hoteles “buenos vecinos de Disney” y para ser honesta, puedes hospedarte en un hotel tipo Hyatt o Sheraton por una fracción de los hoteles de Disney. Si vamos en plan ahorrador hay muy buenas opciones como los Days Inn, Howard Johnson o Holiday Inn, el cual, personalmente, no recomiendo en lo absoluto. En una de nuestras visitas decidimos hospedarnos ahí y no tuvimos agua caliente por varios días y parece ser un problema constante en época de lluvias. 

Llegando al parque

Nuestra primera visita a Disney
Llegamos al estacionamiento de Disney en nuestro shuttle. Nos recibió una bocina con la canción de la Cenicienta “Soñar es desear”. Mis ojos se llenaron de lágrimas…¡era mi sueño infantil hecho realidad! Estaba a unos minutos de ver lo que tanto había soñado de niña, tenía una mezcla entre emoción y nervios. Entramos, compré unas orejas de Minnie para mi niña de dos años, esperamos pacientemente a que abrieran las puertas y ahí, a lo lejos, el castillo de Aurora. Debo confesar que mi shock más grande no fue estar ahí frente a mis sueños, no,  fue los precios de las tiendas. Prepárate para pagar 15 dólares por unas orejitas, 4 dólares por un churro y 5 por un pedazo de pizza. No es nada barato ir a Disney ¡Tenlo en mente! Si no vas mental y económicamente preparado, puede ser una experiencia bastante desagradable, vas a pasar hambre y te vas a quedar con ganas de comprar algún objeto. Hay muchísimas tiendas y todo está divino.

 Los juegos, las filas y el fast pass



Los juegos son como en cualquier parque de diversiones, hay desde juegos para bebés y toddlers y para más grandes. Decir que tal mes es ideal para visitar Disney sería una mentira. Nunca hay temporada baja y es un volado. Yo seguiría el sentido común de los meses de temporada baja en turismo como en enero, febrero, septiembre y octubre. La última ocasión que visitamos Disney, el clima estuvo frío y lluvioso, el parque estaba lleno, pero nos indicaron que estaba vacío comparado con otros días. Pudimos subirnos a unas 10 atracciones,  los empleados lo consideraron extremadamente fortuito porque en promedio, uno se sube a unas cinco. Y es que las filas para fotografiarte con los personajes y para los juegos pueden tardar hasta una hora y media. Por lo que recomiendo tomar varios días para visitar Disney.

 El fastpass se consigue en las estaciones adentro del parque cerca del juego al que te quieras subir. Sólo necesitas tu boleto de entrada, imprimir el fastpass y te dan una hora específica, ejemplo, las 5pm, para regresar al juego que tu decidas y puedes pasar sin formarte. Los pases son limitados, así que hazlo una prioridad en cuanto entres a Disney, ve a buscar tus fastpasses, son gratuitos.

Hay muchísimo que hablar sobre Disney, por todo lo que tiene que ofrecer como por todas las emociones que siento al recordar mis visitas. Hoy nada más les hablaré de Fantasyland y de la Avenida Principal. que son las secciones más representativas.

Soundsentional Parade


 Al entrar a Disney, está la avenida principal (Main Street USA) Aquí encontrarás la mejor tienda de souvenirs, fíjate en la decoración y en los detalles. Ahi también pasa el famosísimo tranvía de la foto del álbum de mi mamá, hay restaurantes, joyerías y el departamento de Walt, que está arriba de la estación de bomberos, esa no te la sabías ¿verdad?. La lámpara encendida frente a la ventana era asi como una señal para informar a los demás empleados que Walt estaba en el parque. Ahora está siempre encendida para recordar al creador de tantísimos sueños.  En la tarde en la avenida pasará el desfile, ¡No te lo puedes perder! Y en la noche, ya a punto de cerrar, los fuegos artificiales. En la entrada te darán una lista de presentaciones y desfiles. ¡No se te olvide ir a la de Aladdin y a Fantasmic!

 Fantasyland:

 En Fantasyland encontramos unos de los juegos más icónicos del parque como:

Dumbo, los elefantitos suben y bajan controlados por una palanca adentro de cada carrito

El Carrusel del Rey Arturo: Como cualquier otro carrousel de feria pero este tiene canciones de Disney.

Las tazas del sombrerero loco: Ideal por si quieres devolver el desayuno.


Escena del Mundo Pequeño, en México
El mundo pequeño: Una de mis favoritas, aunque saldrás con la canción del mundo pequeño pegada y tardará varios días en salirse de tu cabeza..(y pocos segundos en regresar como ahorita, que ya la estoy escuchando mientras redacto estas líneas) Es un viaje alrededor del mundo a través de los monitos que muestran trajes típicos y lugares representativos de cada país y la canción de El mundo pequeño en diferentes idiomas

 Tambíen se puede entrar al castillo de Aurora y podrás ver el cuento de la Bella Durmiente en imágenes a través de las diferentes secciones.

 En Pixie Hollow están las princesas para la foto. Si tienes chiquitas, es algo increíble. Todos los actores que hacen los personajes de Disney son encantadores, las princesas son hermosas y muy tiernas con las niñas. Contestan preguntas, dan abrazos y Aurora le contó un secreto a mi niña: El color favorito del vestido, ¿azul o rosa? ¡Es el Rosa! Mi personaje favorito, y que desafortunadamente no siempre está y es muy raro verlo es: ¡Gastón! Es un tipo modelo impresionante...es un gran tipo Gastón. Se vale usar a tus hijas para llegar a semajante bombón jaja, no seremos las primeras ni las únicas.



Aquí en Fantasyland están las famosas piernas de pavo en Edelweiss snacks (cerca de 10 dólares cada una)  y Bibbidi bobbidi boutique, un salón de belleza para nuestras princesas donde pueden encontrar todo para arreglarse como su princesa favorita y estilistas dispuestas a recrear el look que más les guste. Cómo estamos en Disney, los precios de la estética son un poco elevados rondando entre los 60 y 200 dólares por paquete. ¡Hay que hacer cita!
Boutique Bibbidi Bobbidi

Por último, es un gasto fuerte ir a Disneyland, y he escuchado muchísimos comentarios que no debería llevar a mis hijas tan pequeñas, porque no se van a acordar más adelante pero algo les puedo asegurar. Nosotros si nos vamos a acordar de sus caritas y son muy pocos los años que los niños tienen esa inocencia de creer en la magia. Llévalos, disfruta de sus ocurrencias y si más adelante quieren regresar, puedes probar otro Disney ya que ¡hay muchos alrededor del mundo!

En mi siguiente post seguiré contando sobre Disney y les platicaré mi impresión sobre Goofy´s Kitchen, el restaurante con personajes animados, precios y ¿Vale la pena?

Los sueños se hacen realidad

miércoles, 22 de marzo de 2017

Te encantará perderte entre los bosques y visitar los sitios históricos de este país




Bielorrusia ha sido uno de los viajes más desafiantes que he hecho, en varios sentidos; empezando por la obtención de la visa. Sucede que en México no hay embajada ni consulado de Bielorrusia. La más cercana está en Washington o en Nueva York. En aquel entonces se podían enviar los documentos por correo (tu pasaporte, la solicitud, la carta de invitación, etc.) y la embajada te los regresaba a tu domicilio, pero había algunos inconvenientes. El primero es que la embajada pedía un sobre pre-pagado para regresar los documentos; la embajada no se hace cargo de comprar estampillas ni de depositar el sobre con los documentos, simplemente hablan para que la compañía postal pase a recogerlos. No imaginan las horas que pasé tratando de conseguir ese servicio. Era marzo – abril, y el sol en la ciudad de México puede ser abrasador. Todos los días iba a preguntar a las oficinas postales más conocidas a ver si ellos podían mandar los documentos, pero resulta que ninguna compañía ofrecía ese servicio, por lo menos no internacionalmente. Claro que esto nadie me lo dijo inmediatamente. Después de días de buscar bajo el sol de la tarde la forma de enviar mi expediente, una señorita muy amable de UPS tuvo a bien confirmarme mis sospechas. – Ni le siga buscando joven, nadie ofrece ese servicio – se compadeció de mí cuando vio la angustia en mi cara y las gotas de sudor en mi frente.

¡Hora del Plan B! Obviamente no iba a gastar en un viaje a los Estados Unidos porque en primera, ni visa tenía y además uno con trabajo planea una ruta como para desajustar el presupuesto y modificar los planes. Afortunadamente mi hermano tiene un amigo que vivía en Atlanta, así que le envié los documentos a él y él se encargó de mandarlos a la embajada con el maldito sobre pre-pagado. La embajada se los regresó a él, el me los mandó a mí. Ni siquiera sé si es legal que tu pasaporte ande en manos de todo el mundo y viaje por paquetería a veinte destinos diferentes, pero, en fin, ¡tuve mi visa! Todo esto por supuesto trajo consigo gastos inesperados que se vieron reflejados en mi presupuesto.

Por cierto, hace poco me enteré de que ya no es necesaria para los mexicanos y la mayoría de los latinos la visa para entrar a Bielorrusia. De todas formas, verifiquen bien antes de viajar. También se puede viajar sin visa y hacer el papeleo en el aeropuerto de Minsk antes de entrar al país donde además tendrás que comprar un seguro de viajero; no importa que ya cuentes con uno, el seguro tiene que ser forzosamente de una compañía de ese país. Una vez más, verifiquen los procedimientos actuales. Bielorrusia no es un país muy organizado y hay muchas lagunas en cuanto a las leyes.

Bielorrusia fue un estado soviético que pareciera que se quedó atrapado en tiempos de Stalin. Es como la Cuba de Europa. Sus edificios recuerdan la época socialista y su poca desarrollada economía puede verse en los coches, los transportes colectivos, la moda, etc. Considerada como la “última dictadura europea”, Bielorrusia ofrece a sus visitantes una muestra de lo que fue la grandeza de la Cortina de Hierro.

Un dólar estadounidense equivale a 18,800 rublos bielorrusos. Imagina cada vez que vas a comprar algo o que pagas la cuenta de algún servicio. Tienes que poner atención porque son cantidades exorbitantes y además en un ruso ultra rápido que si no escuchas acabarás desquiciado. En varias ocasiones yo simplemente soltaba varios billetes de mayor denominación y esperaba mi cambio, casi nunca fallaba.¡ Es como jugar Monópoli (Turista)! Para organizarte mejor, sugiero que acomodes tu dinero por colores (no hay monedas) y siempre pagues con los de “color más caro”; con suerte alguien te ayudará o el mismo cajero de desesperará y contará por ti.

Por cierto, ¡tip cultural! Al igual que en Rusia, uno no extiende el dinero y lo coloca en las manos del cajero. El dinero no se pasa entre manos, es una superstición muy arraigada entre los pueblos eslavos. En todas las tiendas verás una charola plateada donde colocas el dinero y la otra persona lo toma de ahí. Ahí mismo te echan el vuelto. Te sentirás como el alumno más bruto de la clase, los bielorrusos son muy buenos matemáticos, al menos así parece. Cuentan millones en segundos y con mucha facilidad. A todo esto, ¿Sabías que Bielorrusia tiene otro nombre? También se conoce oficialmente como Belarús o República de Belarús; nombre que varios de sus habitantes prefieren para evitar cualquier tipo de confusión con Rusia. Trata de utilizar la segunda versión si no quieres escuchar un discurso de horas por parte de alguno bielorruso del por qué Rusia y Bielorrusia son países totalmente distintos y blablablá. La gente en general habla ruso (hablando de sus tan marcadas diferencias) pero el estado se ha encargado de difundir, infructuosamente, el bielorruso. Aunque algunos jóvenes nacionalistas y personas mayores hablan fluido en bielorruso, la verdad es que es poco probable que lo escuches en la calle o que se necesite para sobrevivir en ese país. 


 
Cuando yo fui, en 2011, la Primavera Árabe estaba en todo su apogeo y adivinen quienes se sintieron inspirados para acabar con la dictadura de su país. Pue claro, ¡los bielorrusos! Pero como ya quedamos que las leyes allá son muy duras y que la gente vive con el miedo de ser encarcelados por quítame estas pajas pues idearon una muy eficiente manera de protestar: ¡aplausos en las plazas públicas! Era impresionante caminar con la cámara, paseando y de repente ver grupitos de jóvenes (separados unos de otros, no vaya a ser que se les acusara de desorden público) empezar a aplaudir. Incluso con cara de “yo simplemente aplaudo porque creo que es un juego y no tengo idea de lo que está pasando”. La policía llegaba en cuestión de segundos y comenzaba a tocar los silbatos. Yo ponía cara de extranjero y alejaba mis manos de la cámara. (Pequeño paréntesis, tomar fotos a edificios gubernamentales está prohibido y es causa de arresto, así como participar y fotografiar protestas públicas). – Yo soy extranjero – pensaba – no me pueden hacer nada, ¿no?, ¡¿NO?! –




Total que no quiero espantarlos. El objetivo de viajar es precisamente conocer otras culturas y por qué no, darse cuenta de las comodidades y libertades que uno tiene en su propio país y que a veces estamos tan enfocados en las cosas malas, que no nos damos cuenta de todo lo que hemos logrado.

En Bielorrusia podrás conocer varios sitios históricos como la Fortaleza de Brest. Fue allí mismo donde el ejército alemán atacó a la URSS, a través de Polonia y aunque al final el ejército rojo perdió esa batalla, gracias a la defensa de los soldados se alargó la penetración del ejército alemán al territorio de la URSS. También podrás visitar el museo del ferrocarril donde hay trenes que transportaron judíos y otros prisioneros de guerra. 

Una publicación compartida de Dante Rojas (@darlexrolop) el


Además de sus sitios históricos podrás conocer la naturaleza del país. Belarús es en casi la totalidad de su territorio un bosque. Si lo visitas en verano, la belleza de sus paisajes verdes, sus lagos y ríos te deslumbrará y si lo visitas en invierno podrás entender porque también se conoce como “La Rusia Blanca” pues toda la naturaleza se pinta de ese color. 


Espera nuestras siguientes publicaciones donde comentaremos con más detalle qué sitios vale la pena visitar en este hermoso país.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Checklist para el equipaje de mano. ¿Qué empacar?

Es importante siempre traer a la mano cosas que te ayuden a sobrellevar un viaje largo en avión y a distraerte. Mi maleta de mano siempre trae lo siguiente:
  • ·Pasaporte e itinerario. Es muy importante traer estos documentos al alcance de la mano  para localizar el asiento, identificarte en caso de ser requerido, mostrar al agente de migración y pasar sin contratiempo
  •  Bolígrafo de tinta negra. Al haber trabajado en el aeropuerto de Melbourne y de la Ciudad de México, he visto a personas perder el vuelo por no traer un bolígrafo para llenar los formatos de migración o aduanas. Algunas aerolíneas te pueden prestar u obsequiar una, pero es muy raro. Lo major es ir preparado y así podrás llegar a migración y a las aduanas con todos tus papeles en regla.
  •  Pasta y cepillo dental. Hay kits pequeñitos de bolsillo que te ayudarán a refrescar el aliento después de varias horas en el avión.
  •  Un suéter. El aire acondicionado a veces suele ser muy frío, es major llevar algo con qué abrigarse y no pasar un rato desagradable mientras intentas dormir.
  •  Uno o dos libros, un kindle o laptop. Las laptops pueden retrasarte en seguridad pues a veces los agentes  las escanean. Las películas o programas de televisión a veces son malísimos o ya los viste, no hay nada peor que sentarte 10  horas en un avión sin tener nada que hacer.
  •  En mi último viaje, se me ocurrió estrenar zapatos, cuando llegué al aeropuerto en qel que tenía una escala de dos horas,  no sorportaba el dolor de pies, así que compré una pantuflas de viaje que más bien son como calcetines con gomitas en las plantas. Fue el viaje más cómodo que he tenido y se han convertido en un artículo obligado
  •  Una almohada para el cuello. Aquí hay opinions divididas, hay quien se acomoda con ellas, y hay quien no, Yo no puedo tener la cabeza colgando así que nunca puede faltar en mi equipaje.
  •  Un cepillo para el cabello. Si eres mujer, procura llevar también ligas pues ¡se pierden con facilidad!
  •  Desodorante. No hay nada peor que tener un compñero de asiento que huela mal. Lleva desodorante siempre, uno pequeño que sea práctico. El vecino de asiento te lo agradecerá
  • No lleves agua embotellada o jugos, no te lo dejarán pasar en seguridad.
  •   Olvida el glamour un rato, lo major es llevar ropa cómoda y holgada, zapatos cómodos para caminar distancias largas en los aeropuertos, a veces tienes que caminar bastante. Me da horror ver a las chicas en trajes ajustados y tacones en los vuelos largos. ¡Nadie merece ser castigado de esa manera! Ya llegarás a tu destino y podrás cambiarte
  •  El cargador de celular. En varios aeropuertos y en algunos aviones ya hay puertos usb para cargarlos, puedes descargar películas antes de salir,  ¡No se te olvide ponerlo en “modo avión” durante el vuelo!
  • Toooooodos tus arículos de valor. Joyería, cámaras, ipads, teléfonos. Lamentablemente a veces el personal de equipaje tiene acceso a tus pertenencias y en contadas ocasiones, las aerolíneas se harán responsables si algo llega a faltar de tu equipaje. No corras riesgos, llévalos contigo.

Espero que estos tips te sean de ultilidad.¿ Se me olvidó algo? ¡PlatÍcame que llevas tú !

martes, 7 de marzo de 2017

5 beneficios de viajar con los niños

En estos últimos días en un foro de viajeros, he visto publicaciones sobre viajar con niños, Aparentemente es mejor viajar antes de tenerlos, conocer el mundo, irte a recorrer esos lugares que siempre quisiste conocer y sí, en cierta medida tienen razón, pero si ya tienes hijos, esto no es un impedimento para viajar, al contrario, no hay mejor regalo para ellos que llevárlos a conocer el mundo de tu mano. A continuación te daré 5 buenas razones para tomar las maletas, a tus hijos y romper la alcancía para irse a descubrir el mundo

1) Los niños son muy inteligentes y absorben todo lo que observan. Al exponerlos a diferentes entornos, agudizas sus sentidos, aprenden nuevos sabores, aromas y sonidos. Me sorprendió mucho cuando llevé a mi hija a México, a diario pasaba la camioneta de “se compran colchones” en tres días se aprendió la tonada, ¡así que también es bueno para practicar otros idiomas! Un niño expuesto a diferentes experiencias aprende a distinguir, a observar y a escuchar.

2) El viajar les abre la mente. Es común que los niños vean el mundo blanco o negro, al viajar y estar conviviendo con personas de diferentes lugares y entornos, aprenden que existen diferencias culturales y que hay matices en la vida. Los niños aprenden que aunque en su casa no se coma con palillos, otros niños del mundo no conocen los tenedores, otros comen en el suelo y ¡está bien! Un niño que ha crecido rodeado de diferentes culturas, será un adulto tolerante y de mente abierta.

3) Crece su ansia de aprender y conocer. La curiosidad es algo natural en los chiquitos, les encanta explorar, tocar y aprender. Al viajar, los niños no sólo aprenden historia y geografía, aprenden a interesarse en el por qué de las cosas. Al llegar a casa después del viaje, buscarán libros para seguir aprendiendo sobre el lugar que acaban de conocer. Esto es muy importante también antes de partir, sentarse con ellos y leer sobre el destino, contarles alguna leyenda acorde a su edad para estimular su imaginación.
En nuestro último viaje, el piloto invitó a mi hija a la cabina, ¡mi hija ahora quiere ser piloto!


4) Incorporan las nuevas experiencias en sus juegos y los hace cuentacuentos. Cuando tu hijo regrese de esas vacaciones, tendrá nuevas historias que contar a sus amigos y maestros. Es perfecto para el show and tell. Los chiquitos incrementar su vocabulario con nuevas palabras aprendidas en el viaje y las emplearán en sus pláticas.

5) Viajar, no importa a qué edad, siempre te mostrará que el mundo es un lugar emocionante, que hay esperanza, que alrededor de nosotros hay millones de personas con sus propias costumbres, idiomas y tradiciones. No importa si sales de fin de semana a ese pueblo que está a una hora de tu casa o si viajas a otro continente, el viajar creará recuerdos imborrables y estrechará los lazos y la unión familiar.
Mis hijas en Jervis Bay Australia

miércoles, 1 de marzo de 2017

Acampar... ¿yo?

Hace 10 años acampé por primera vez. La idea no me agradaba del todo. No hay baño, regadera, cama cómoda, calefacción o aire acondicionado; la comida enlatada, sopas instantáneas, ¡guau! ¡Suena a unas vacaciones soñadas! Pues no... Al menos eso era lo que yo me imaginaba y que está muy distante a ser lo que en verdad es. Los australianos se las han ingeniado para hacer del campismo una actividad placentera. Los campamentos tienes regaderas, baños, lavandería, mini super y un montón de cosas que simplemente te perderías en un hotel como ver las estrellas en la noche mientras escuchas a las olas golpear la playa, a la fauna nocturna hacer de las suyas, y sobre todo no tienes que pagar un “upgrade” por tener vista al mar y lo olvidaba... ¡tampoco hay hora de check out!  La libertad que se vive al acampar es única, ese contacto con la naturaleza, esos paisajes infinitos están ahí para recordarnos que no somos más que un grano de arena en una playa inmensa, que hay tantos seres vivos que comparten el mismo espacio con nosotros, que no somos nada, aunque suene a cliché. 

Nuestra tienda de acampar

Después de pasar por un trago amargo en mi trabajo el viernes pasado, decidimos tomar unas vacaciones improvisadas. Nos fuimos a acampar a Wilsons Promontory National Park, ubicado a 3 horas y media de Melbourne. El clima estaba inmejorable, ya estamos despidiendo al verano en estas latitudes así que esta situación cayó como una bendición para aprovechar los últimos rayos de sol de la temporada, y ¡vaya que los aprovechamos! Regresamos un poco quemados, más que quemados diría que regresamos besados por el sol austral. 

Llegamos al “Prom” como le dicen los australianos y para mi sorpresa estaba llenísimo. Hace 10 años que no pisaba el parque. Me quedé con la impresión de un parque semi vacío como el que experimenté hace una década. Dimos varias vueltas hasta que encontramos un espacio. Es importante reservar con anticipación, no queremos que te quedes acampando en pleno bosque. Montamos nuestra casa de campaña como en 20 minutos, nos pusimos nuestros trajes de baño y nos dirigimos a la playa; Hudson's Bay es la playa más cercana a Tidal River, que es el lugar donde se encuentra ubicado el campamento. Para llegar simplemente tomamos un caminito junto a un arroyo hermoso de fondo café, aunque podría asegurar que es un agua casi potable por lo cristalina. La arena tiene una tonalidad obscura pero es muy suave, parece que estas caminando sobre talco. El agua es más caliente que en las otras playas del parque y las olas no son tan altas. Si tienes niños pequeños éste es el mejor lugar para que jueguen pues pueden bañarse en el arroyito que desemboca en el mar. Es todo un espectáculo natural. Después de pasar varias horas jugando, nos dio hambre y nos fuimos a comer. 

Hudson´s Bay
Tidal River
Hay quien lleva el camping aquí a otro nivel; se le conoce como el “glampling” glamorous camping (campamento glamuroso). Tienen celdas solares para sus refrigeradores, estufas de gas, camionetas camper que pasan los 30 mil dólares; para muchos el camping es una cultura. Pero si tienes un presupuesto limitado para esta actividad, no te preocupes, la vieja hielera funciona de maravilla y en los parques hay parrillas que se pueden usar sin costo extra, así que ahí cocinamos casi todos nuestros alimentos. Al llegar, me topé con un olor muy conocido, ¡los chicos que estaban usando la parrilla antes que nosotros eran mexicanos! Y estaban cocinando un alambre (carne de res ensartada en palillos, acompañada de chile, cebolla, etc.) que olía a pura gloria. Es raro encontrarse paisanos por aquí y aún más raro paisanos acampando. Nos saludamos con gusto. 

Glamping
Wilsons Prom tiene varias playas y muchas rutas para caminar. Es recomendable tomarse varios días para explorarlo ya que algunas de las rutas son de hasta 15 kilómetros. Nosotros decidimos tomar una de 2.5 kilómetros a Squeaky Beach. En el camino, dos kookaburras, pájaros nativos, nos dieron un concierto que no pudimos ni grabar por tener nuestros teléfonos cargando en el centro de visitantes (una ligera inconveniencia, la falta de electricidad). Decidimos esperar mejor a que los celulares se cargaran y regresar más tarde con nuestros celulares para no perdernos momentos así, que aunque lo disfrutamos muchísimo, lo podríamos haber grabado. Las kookaburras tienen un graznido muy característico, es como una risa. Tuve un encuentro más con una kookaburra pero no tan agradabale. Fue en las parrillas, ensarté una salchicha en un tenedor y la sostuve cerca de mí, esperando a que se enfriara. De pronto, el animal voló sobre mí y me la arrebató. No ví ni sentí nada mas que el alazo en la cara y el golpe en la mano. ¡Fue en cuestión de segundos! Ni siquiera vi a la kookaburra mientras esperaba sigiliosamente en un árbol el momento oportuno de atacar. Le alcancé a tomar una foto mientras esperaba otro descuido de nuestra parte.

La kookaburra ratera



Regresando a nuestra ruta, después de recoger nuestros teléfonos llegamos a Squeaky Beach. Se llama Squeaky Beach porque al caminar sobre la arena, ésta rechina. Squeaky Beach es una playa de arena blanca formada por cuarzo. La playa es bellísima y está casi desierta, las únicas desventajas de esta playa son que las olas son altísimas, ideales para surfistas que dan un show gratuito y que el agua está helada. Algo que se me quedó muy grabado de la primera vez que fui hace 10 años, fue que al meter la pata al agua, sentí como se me acalambró. ¡Me pasó igual esta vez! Hermosa playa para la foto, para escuchar cómo rechina, para surfear, pero para nadar...no sé, si te gustan los baños con hielos ¡adelante! Además dicen que rejuvenecen la piel. Será el sereno pero no, gracias.






En éste video se puede escuchar claramente como rechina la arena.

 


En la noche, como no hay electricidad, no hay luz, ni tele, ni nada, los teléfonos están descargados y la recepción de internet es bastante mediocre, hay que a dormirse como las gallinas apenas se va el sol. ¡Uy qué divertido es el camping!... ¡No! Es hora de sacar las lámparas y salir a explorar. Nunca sabes que vas a encontrar. Si te gusta ver las estrellas, las constelaciones se aprecian clarísimas, incluyendo la Cruz Del Sur, ícono del pueblo australiano. Incluso algunos personajes folclóricos gustan de tatuársela en sus cuerpos, como cuando alguien se tatúa el escudo nacional.

Se ven los grupos de exploradores recorriendo el lugar y todos tienen algo en mente, encontrar a un wombat. Los wombats son animalitos australianos que parecen ositos en miniatura, son marsupiales y peludos, son animalitos muy tiernos pero tienen unas garrotas tipo Niurka Marcos de horror. Merodean el sitio toda la noche, incluso se recomienda no dejar comida adentro de las tiendas porque pueden rasgarlas y entrar. Salimos pues en una expedición especial a buscar un wombat. La más pequeña del grupo se asustó con la obscuridad así que regresó a la tienda con su papá. Mi otra exploradora y yo continuamos la misión. Encontramos un wombat que bebía agua tranquilamente. No pareció inmutarse ante nuestra lámpara. Regresamos a la tienda y nos dormimos.



El viento estuvo terrible, varias veces desperté sobresaltada, sin embargo nuestra tienda de campaña Coleman resistió el viento sin inmutarse. Juraba que amanecería con una rasgadura pero no. Tristemente llegó el fin de nuestras vacaciones no sin antes echar un vistazo a Whiskey Bay. 

Acampar es libertad. Te olvidas del tiempo, del celular, del mundo...es una actividad ideal si buscas relajarte, reencontrarte contigo mismo y no hay nada mejor que un paisaje sin gente, el estar alejado de la civilización y el ritmo cotidiano te obliga a escuchar tus propios pensamientos y a reflexionar. Citaré a uno de mis autores favoritos, Charles Bukowski. “Yo no odio a la gente, simplemente me siento mejor cuando no están a mi alrededor.”

Whiskey Bay, sin filtros