Seguro todos tenemos un destino soñado; ese que vimos en una película, o el primero que se te viene a la mente cada que lees la famosa frase "tragarme tierra y escúpeme en..."
Así empezó mi aventura en Islandia. En el 2015 vi "The secret life of Walter Mitty " una película en la que el personaje principal vive en la monotonía, teme salir de ella y sólo en su imaginación viaja a lugares fantásticos hasta que una complicación en el trabajo lo obliga a hacerlos realidad. Así es como me obsesione con tan hermosos paisajes. Después de saber que ahí era posible ver auroras boreales el sueño se hizo aún más intenso.
!Los paisajes blancos y la poca luz crean escenas asombrosas!
Pero tengo que contarles que si tu primera aurora boreal la quieres ver en Islandia, te olvides de conocer la isla como se presenta en la película y más si vas en diciembre (con precios de vuelos "accesibles" por que para ellos es temporada baja). Aunque puedo asegurarte que diciembre para nada es una mala fecha para ir a Islandia, pero sí debes de considerar que en esa época del año vivirás el fenómeno de tener sólo cinco horas de luz al día que deberás aprovechar al máximo.
Prepárate para ver por las noches paisajes incluso en el cielo, jamás será el mismo, ni tendrá el mismo color, si te dedicas a admirarlo. Te prometo que cada noche encontrarás algo qué admirar. La nostalgia seguro abundará en tu corazón y pienso que ese es el mejor momento para agradecer que estás vivo y tienes la oportunidad de admirar tanta belleza.
Mi primera noche Islandia la dedique a buscar un lugar para comer y armar un tour de los lugares que quería conocer. En Reikiavik encontré una oficina de información turística, con las diferentes opciones para recorrer la isla, los lugares más visitados, los no tan conocidos pero que pueden ser excelentes opciones y las diferentes actividades que puedes realizar. Para mi suerte el forecast de auroras boreales indicaba una alta probabilidad para poder ver una en mi tercer día, así que la mejor opción era ir al tour de motos de en la nieve al siguiente día, y la tercera noche al avistamiento de auroras.
Lo primero que encontré de comer fueron hamburguesas en un lugar llamado Aktu Taktu. Por el precio pensé que serían de tamaño considerable, pero sorpresa que eran del tamaño de una Cajita Feliz.
El tour de motos es una experiencia inolvidable y aunque la puedes considerar extrema, es muy segura. Pero concentrémonos en el tema de las auroras. Esa noche de regreso del tour de motos, decidí aprovechar todo el tiempo mientras estuviera despierta para admirar cada paisaje incluso en la oscuridad, así viendo el cielo y buscando a Orión, vi colores en el cielo y grité "¿Qué es eso?" Nos detuvimos en la carretera para bajar y admirar unas manchas rosas y moradas en todo el cielo. Me emocioné mucho pensando que podían ser auroras, pero mi mente no asimilada si realmente lo eran pues nunca habían visto una. Fue sin duda uno de los espectáculos más hermosos que jamás haya visto.
¡Fui muy afortunada de poder verlas por tres días! Como todo fenómeno natural, no tienen horario específico ni un día establecido, pero lo que sí te puedo decir es que la mejor la forma de encontrarlas es lejos de las ciudad. Dicen que pueden admirarse mejor lejos de las luces de las casas y edificios. Te recomiendo que en el lugar en donde veas una guardes la ubicación y para que puedas encontrarlas más fácilmente en caso de que regreses.
Las más impresionantes son esas líneas verdes que parecen que bailan en el cielo, capturan tu mirada y es imposible distraerte, no puedes dejar de admirarlas hasta que desaparecen y deseas ver otra. Tal vez tengas que esperar un par de horas para verlas de nuevo.
Este es el forecast para auroras boreales en Islandia. Puede ser un poco confuso cuando entras así que te explico un poco: En la pantalla verás el mapa de Islandia, debajo están indicadas las horas del día y del lado superior izquierdo observaras una escala de probabilidades. La combinación de probabilidad alta de que aparezcan en el horario en el que te posiciones es, que la escala este en nivel mayor o igual a 6 y que el punto en el que te encuentres de la isla esté en blanco (el color verde indica nubosidad y esto impide admirarlas mas no que aparezcan).
Como bien ya saben, lo que más disfruto en la vida es viajar y no sólo viajar a distintos lugares sino darme el tiempo de llegar a conocer la cultura y forma de vida de los lugares que visito. En esta ocasión tendré muchos temas que contarles porque aquí, en el lugar donde me encuentro, estaré un año.
Para visitar China, la verdad es que no se necesitan más que las ganas de hacerlo. En este tiempo milennial, todo, absolutamente todo es muy rápido o como diríamos en México, en chinga.
Todas las personas que quieran venir a China necesitan visa, ya sea de turista, negocios, trabajo o estudiante. No puedes entrar si no tienes visa. Pero la realidad es que el trámite es cero engorroso y teniendo los papeles que necesitas es súper rápido. Yo me fui a formar a la embajada a las 5:30 a.m. y estuve esperando hasta las 9:00 que es cuando abren. A las 9:30 ya estaba fuera y fui a recoger la visa al día siguiente. Mi recomendación es que vayan directamente a la embajada por el formato que necesitan llenar antes de ingresar los papeles, porque el que yo llevaba de Internet estaba mal (me dieron el formato correcto, me sacaron y me tuve que volver a formar. Tuve suerte porque ese día no había tanta gente y no tuve que esperar tanto.
Volé de la Ciudad de México a San Francisco aproximadamente 5 horas, después esperé 5 horas en el aeropuerto y ya después directo a Shanghái 13 horas. Sí, el viaje es muy largo. Otra recomendación es que nunca escojan conexiones de vuelos muy seguidas, ya que si el primer vuelo se atrasa pues se pierde la conexión del siguiente y todo se complica. Yo con las 5 horas que estuve en SFO pude reclamar que rompieron mi maleta. Fui a quejarme y me dieron una maleta nueva, cambié mis cosas de maleta y me dio tiempo perfecto de hacerlo sin prisas.
En el avión comenzó el choque cultural, adelante de mí un señor quería meter su maleta a un lugar que estaba claro para TODOS los que estábamos a su alrededor que no iba a caber, excepto para él que lo intentó en repetidas, REPETIDAS ocasiones.
Me tocó viajar en el asiento de en medio y el señor del lado derecho estaba enfermo y tosía y no se tapaba la boca, ¡¿Como por qué?! O sea, ¡sentido común, gente! Les juro, me volteaba para taparme de sus bichos; si a él no le daba pena pues a mí tampoco que se diera cuenta de que me molestaba que me aventara sus bichos. Ya después comenzó a cubrirse un poquito, pero ah ¡qué horror!
El señor de la izquierda de repente estornudaba (yo creo que todos en el avión estábamos enfermos) y tampoco se tapaba. Necesito estar un poco de tiempo más aquí para saber si fue súper mala suerte que me tocara con los peores educados o es algo normal para ellos andar esparciendo sus gérmenes por el mundo.
Debo de confesar mi ignorancia y les juro que pensé que todos los chinitos iban a ser iguales y que me costaría trabajo diferenciar a uno de otro, o incluso que saldría a la calle y que todos serían tipo clones caminando, y ¡qué equivocada estaba! No son iguales. Ni siquiera se parecen jajaja o sea, sí pero la verdad súper ignorante yo.
Regresemos a lo milennial que es todo en China. Fui a ver un departamento, tenía la cita a las 9 a.m. y a las 11:00 firmé contrato y la chica me preguntaba si me quería mudar al día siguiente. ¿Así nada más? Sin referencias, sin revisar mi historial de nada (que igual no tengo en China pero de todas formas, ¿no?) Así de fácil y de sencillo que en 2 horas puedes encontrar depa (piso)y mudarte en ese mismo instante si es que así lo deseas. Fui a abrir una cuenta de banco y se tardaron como 1 hora y salí con mi tarjeta en la mano. Nada de "ven por ella mañana", "nosotros te hablamos"; todo funciona eficientemente.
Compré un celular bastante, bastante decente que me costó 700 RMB (105 USD). Los mapas están en chino y hablo 0.o de chino. La verdad la gente es súper linda. Les preguntas en la calle e intentan explicarte. Les pedía que me pusieran las direcciones a las que tenía que ir en mi celular y ya podía llegar. En el metro les enseñaba a las personas el celular para preguntarles en qué dirección debía ir. Y antes de subirme al autobús también les enseñaba el celular para asegurarme que era ese y que no iba a terminar en quién sabe dónde. Y toda la gente la verdad intenta ayudarte.
Entonces, estoy por subirme al camión que me habían dicho y pregunto con señas: “¿De a cómo?” jajaja así con los dedos preguntando “¿cuánto cuesta?” entonces la chica me hace una seña que en México le decimos “cuernos” con el dedo meñique y el pulgar y yo: este… no sé lo que eso significa. Y ella insistía con la seña y yo con mis dedos diciendo: ¿¿FIVE?? Y ella: no, ¡SIX! Jajaja. Se apiadó de mí y me dijo ya en inglés porque vio que en verdad no entendía con la seña.
Llegando al trabajo pregunté qué onda con las señas y me enseñaron esta imagen. Yo no sé ustedes, pero para mí el 7 debería ser el 8 y el ocho siete.
Apenas llevo 1 semana aquí y ya tengo tanto que contarles. No puedo imaginar todas las historias que tendré para ustedes en un año.
¿Es un viaje de relajación y quieres conocer la historia del lugar?
Cada viaje es distinto aun si vas al mismo lugar; la experiencia que tengas depende de muchos factores: la estación del año, las personas con las que fuiste, qué tipo de viaje fue, si fue un tour o no, etc. Esta última parte es causa de controversia entre los viajeros. ¿Qué es mejor, un tour prediseñado donde un guía te va contando los pormenores de cada sitio visitado o descubrir por ti mismo la cuidad y diseñar tu propio viaje?
La verdad es que no hay una respuesta definitiva. Cada viajero decide qué experiencia quiere tener y cuáles son las mejores condiciones para su viaje.
Si viajas solo, puedes decidir tu propio ritmo y programar el viaje de acuerdo a tus intereses. A veces sucede que cuando viajas con un grupo, los horarios acordados no permiten disfrutar en su totalidad los sitios visitados. Uno quisiera más tiempo para contemplar el paisaje o tomar una fotografía, o varias, quizá, pero el tiempo corre y el guía querrá asegurarse de asistir a todos los sitios que marca el programa.
Otro factor negativo del tour es que tienes muy poca oportunidad de observar cómo se comporta la sociedad del país en el que te encuentras. La mayoría de los tours te llevan siempre en autobús de un lugar a otro y convives con otros viajeros que saben lo mismo que tú, o menos, sobre la región en la que se encuentran. Casi no tomas el transporte público, no convives con los locales, eres simplemente un extranjero que vino por una fotografía y aprender un poco de historia. Además, lo más probable es que visites solamente los sitios más emblemáticos, de los que todo mundo habla y te pierdas así la oportunidad de asistir a algún evento de tu interés o que no disfrutes de ese museo especial al que tanto querías ir.
Utilizar el transporte público te da una visión más general sobre el lugar.
No todo es tan malo, también viajar por tu propia cuenta tiene su lado negativo. Cuando uno viaja solo, debes de investigar y hacer un itinerario para aprovechar tu tiempo al máximo. Si bien es cierto que el itinerario se vuelve mucho más flexible y que puede incluso cambiar conforme a las situaciones, como por ejemplo, conocer a alguien y emprender juntos hacia otro lugar, recomendaciones de a dónde ir, dónde quedarte, etc., también puede pasar que desperdicies tiempo porque estás perdido o que por no saber, ni siquiera visites algún punto importante.
Yo he hecho los dos tipos de viajes, de nuevo, no podría decir cuál es mejor, pero trataré de recopilar lo más importante a tomar en cuenta. La primera vez que fui a París, también fue mi primer viaje internacional y además nunca había ido tan lejos. Sabía que en París estaba la Torre Eiffel y el Arco del Triunfo, visité muchísimos lugares y también conocí personas muy importantes que, de no haberlas conocido, hubiera resultado un viaje completamente diferente. Tengo muchas experiencias que contarles, pero ese ya será otro artículo. El caso es que a mí regreso a México, algunas personas me preguntaron si me había gustado el Centro Pompidou. Este centro alberga al Museo Nacional de Arte Moderno con obras de Picasso y Miró entre otros. Un centro del cual, tengo que confesar, yo ni idea tenía. Me conformé con haber visitado el Louvre y no se diga más. Quizá si hubiera investigado antes un poco no me habría quedado sin ver esta atracción.
Por otro parte, en Moscú me tocó estar en un tour. Era maravilloso tener a un camión esperando por ti para llevarte de vuelta al hotel, sobre todo después de largas caminatas. Además, una de las salidas programadas nos llevó a conocer el Palacio de Catalina, residencia de verano, que obviamente no hubiera sido imposible conocer por cuenta propia, pero sí hubiera representado mucho más tiempo y cansancio, y de seguro perderse un buen rato para encontrarlo, complicaciones de idioma y demás.
Lo más recomendable es primero saber qué es lo que quieres y entonces decidir tu mejor opción. Cuando visité Chiapas, también fui por mi cuenta, pero a veces estando ya en la ciudad de tu elección, puedes acercarte a una agencia de viajes y contratar un tour de un día. Fue una muy buena opción porque éstos ya incluyen el transporte, la explicación y a veces hasta la comida y no quedas sujeto a ellos durante toda tu estancia.
¿Cuál ha sido tu experiencia? Cuéntanos tu opinión sobre este debate entre viajero solo o viajero de tour.
Bielorrusia ha sido uno de los viajes
más desafiantes que he hecho, en varios sentidos; empezando por la obtención de
la visa. Sucede que en México no hay embajada ni consulado de Bielorrusia. La
más cercana está en Washington o en Nueva York. En aquel entonces se podían
enviar los documentos por correo (tu pasaporte, la solicitud, la carta de
invitación, etc.) y la embajada te los regresaba a tu domicilio, pero había
algunos inconvenientes. El primero es que la embajada pedía un sobre pre-pagado
para regresar los documentos; la embajada no se hace cargo de comprar
estampillas ni de depositar el sobre con los documentos, simplemente hablan
para que la compañía postal pase a recogerlos. No imaginan las horas que pasé
tratando de conseguir ese servicio. Era marzo – abril, y el sol en la ciudad de
México puede ser abrasador. Todos los días iba a preguntar a las oficinas
postales más conocidas a ver si ellos podían mandar los documentos, pero
resulta que ninguna compañía ofrecía ese servicio, por lo menos no internacionalmente.
Claro que esto nadie me lo dijo inmediatamente. Después de días de buscar bajo
el sol de la tarde la forma de enviar mi expediente, una señorita muy amable de
UPS tuvo a bien confirmarme mis sospechas. – Ni le siga buscando joven, nadie ofrece
ese servicio – se compadeció de mí cuando vio la angustia en mi cara y las
gotas de sudor en mi frente.
¡Hora del Plan B! Obviamente no iba a
gastar en un viaje a los Estados Unidos porque en primera, ni visa tenía y
además uno con trabajo planea una ruta como para desajustar el presupuesto y
modificar los planes. Afortunadamente mi hermano tiene un amigo que vivía en
Atlanta, así que le envié los documentos a él y él se encargó de mandarlos a la
embajada con el maldito sobre pre-pagado. La embajada se los regresó a él, el
me los mandó a mí. Ni siquiera sé si es legal que tu pasaporte ande en manos de
todo el mundo y viaje por paquetería a veinte destinos diferentes, pero, en
fin, ¡tuve mi visa! Todo esto por supuesto trajo consigo gastos inesperados que
se vieron reflejados en mi presupuesto.
Por cierto, hace poco me enteré de
que ya no es necesaria para los mexicanos y la mayoría de los latinos la visa
para entrar a Bielorrusia. De todas formas, verifiquen bien antes de viajar.
También se puede viajar sin visa y hacer el papeleo en el aeropuerto de Minsk
antes de entrar al país donde además tendrás que comprar un seguro de viajero;
no importa que ya cuentes con uno, el seguro tiene que ser forzosamente de una
compañía de ese país. Una vez más, verifiquen los procedimientos actuales.
Bielorrusia no es un país muy organizado y hay muchas lagunas en cuanto a las
leyes.
Bielorrusia fue un estado soviético
que pareciera que se quedó atrapado en tiempos de Stalin. Es como la Cuba de
Europa. Sus edificios recuerdan la época socialista y su poca desarrollada
economía puede verse en los coches, los transportes colectivos, la moda, etc.
Considerada como la “última dictadura europea”, Bielorrusia ofrece a sus
visitantes una muestra de lo que fue la grandeza de la Cortina de Hierro.
Un dólar estadounidense equivale a
18,800 rublos bielorrusos. Imagina cada vez que vas a comprar algo o que pagas
la cuenta de algún servicio. Tienes que poner atención porque son cantidades
exorbitantes y además en un ruso ultra rápido que si no escuchas acabarás
desquiciado. En varias ocasiones yo simplemente soltaba varios billetes de
mayor denominación y esperaba mi cambio, casi nunca fallaba.¡ Es como jugar
Monópoli (Turista)! Para organizarte mejor, sugiero que acomodes tu dinero por
colores (no hay monedas) y siempre pagues con los de “color más caro”; con
suerte alguien te ayudará o el mismo cajero de desesperará y contará por ti.
Por cierto, ¡tip cultural! Al igual
que en Rusia, uno no extiende el dinero y lo coloca en las manos del cajero. El
dinero no se pasa entre manos, es una superstición muy arraigada entre los
pueblos eslavos. En todas las tiendas verás una charola plateada donde colocas
el dinero y la otra persona lo toma de ahí. Ahí mismo te echan el vuelto. Te
sentirás como el alumno más bruto de la clase, los bielorrusos son muy buenos
matemáticos, al menos así parece. Cuentan millones en segundos y con mucha
facilidad. A todo esto, ¿Sabías que Bielorrusia
tiene otro nombre? También se conoce oficialmente como Belarús o República de
Belarús; nombre que varios de sus habitantes prefieren para evitar cualquier
tipo de confusión con Rusia. Trata de utilizar la segunda versión si no quieres
escuchar un discurso de horas por parte de alguno bielorruso del por qué Rusia
y Bielorrusia son países totalmente distintos y blablablá. La gente en general
habla ruso (hablando de sus tan marcadas diferencias) pero el estado se ha
encargado de difundir, infructuosamente, el bielorruso. Aunque algunos jóvenes
nacionalistas y personas mayores hablan fluido en bielorruso, la verdad es que
es poco probable que lo escuches en la calle o que se necesite para sobrevivir
en ese país.
Cuando yo fui, en 2011, la Primavera
Árabe estaba en todo su apogeo y adivinen quienes se sintieron inspirados para
acabar con la dictadura de su país. Pue claro, ¡los bielorrusos! Pero como ya
quedamos que las leyes allá son muy duras y que la gente vive con el miedo de
ser encarcelados por quítame estas pajas
pues idearon una muy eficiente manera de protestar: ¡aplausos en las plazas
públicas! Era impresionante caminar con la cámara, paseando y de repente ver
grupitos de jóvenes (separados unos de otros, no vaya a ser que se les acusara
de desorden público) empezar a aplaudir. Incluso con cara de “yo simplemente aplaudo
porque creo que es un juego y no tengo idea de lo que está pasando”. La policía
llegaba en cuestión de segundos y comenzaba a tocar los silbatos. Yo ponía cara
de extranjero y alejaba mis manos de la cámara. (Pequeño paréntesis, tomar
fotos a edificios gubernamentales está prohibido y es causa de arresto, así
como participar y fotografiar protestas públicas). – Yo soy extranjero –
pensaba – no me pueden hacer nada, ¿no?, ¡¿NO?! –
Total que no quiero espantarlos. El
objetivo de viajar es precisamente conocer otras culturas y por qué no, darse
cuenta de las comodidades y libertades que uno tiene en su propio país y que a
veces estamos tan enfocados en las cosas malas, que no nos damos cuenta de todo
lo que hemos logrado.
En Bielorrusia podrás conocer varios
sitios históricos como la Fortaleza de Brest. Fue allí mismo donde el ejército
alemán atacó a la URSS, a través de Polonia y aunque al final el ejército rojo
perdió esa batalla, gracias a la defensa de los soldados se alargó la
penetración del ejército alemán al territorio de la URSS. También podrás
visitar el museo del ferrocarril donde hay trenes que transportaron judíos y
otros prisioneros de guerra.
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Además de sus sitios históricos
podrás conocer la naturaleza del país. Belarús es en casi la totalidad de su
territorio un bosque. Si lo visitas en verano, la belleza de sus paisajes
verdes, sus lagos y ríos te deslumbrará y si lo visitas en invierno podrás
entender porque también se conoce como “La Rusia Blanca” pues toda la
naturaleza se pinta de ese color.
Espera nuestras siguientes
publicaciones donde comentaremos con más detalle qué sitios vale la pena
visitar en este hermoso país.
¿Alguna vez escuchaste que Tokio está lleno de botones y luces? ¡Es
cierto! En esta ciudad se han desarrollado en perfecta sincronía la
modernidad y la tradición; desde templos de madera hasta rascacielos de
cristal. Hay tantas cosas qué ver y hacer, que será mejor que planees
varios días para recorrer esta ciudad. Eso sí, también es necesario
saber a dónde quieres ir y medir las distancias porque el costo del
transporte puede causar problemas a tu presupuesto.
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El mejor
medio para transportarse es el metro; aunque tardarás un poco en
acostumbrarte. El primer día estuve parado casi 30 minutos viendo las
hordas de gente pasar. Me quedé a la mitad de un pasillo viendo los
colores de las líneas, las diferentes entradas a las plataformas, las 20
bifurcaciones del pasillo principal, todos esos signos japoneses. Gente
iba, gente venía, y yo con mi maleta, a la mitad de todos, sin rumbo,
sin esperanza (bueno, quizá ya exageré). Sucede que en Tokio hay tres
sistemas de trenes: el Metro de Tokio, operado por dos compañías y el
sistema de trenes suburbanos. Obviamente los boletos no son
intercambiables, a menos de que compres una tarjeta recargable (una de
ellas se llama Pasmo). A todo esto hay que sumarle que el cobro se hace
por distancia: entre más lejos vayas pues más pagas. También tienes que
fijarte en si te subes a un tren local o uno express porque pudiera ser
que no se detenga en tu parada. ¿Crees que es todo? ¡No! también está el
sentido de circulación. Yo recomiendo ampliamente no asomar la cabeza a
ver si ya viene el tren porque podrías terminar decapitado por el tren
que llegó por tu espalda. Es el mismo sentido que se utiliza en Reino
Unido, Australia, India, Hong Kong, etc.
Es toda una
aventura. Nunca sabes qué ruta tomará, por qué si vas hacia el sur se
fue hacia el norte, cómo es que estabas en la plataforma derecha y el
tren llegó por la izquierda, por qué si estás en la línea roja pasó el
tren de la línea verde. El punto es que si sigues las instrucciones,
llegarás. Es casi mágico; quizá en los túneles hay hoyos
teletransportadores que se comunican cual agujero de gusano, quizá
Godzilla juega con los trenes y los cambia de posición. Tal vez hayas
subido al gatobús disfrazado de tren. Nada se sabe, ¡Bienvenido a Tokio!
Perdón
que insista pero debes de saber que al principio sufres una fuerte
desorientación; te norteas vaya, como decimos en México. En una ocasión,
con unos amigos, tomamos un tren para ir de visita a un castillo.
Digamos para efectos prácticos que nos fuimos hacia el norte y de
regreso, ¿qué sería lo más lógico? Obvio, nos paramos en la plataforma
sur, pero el guardia comenzó a decirnos que nos quitáramos de ahí porque
el tren no pasaría. ¡Ja! Lo redacto como si de veras hubiera entendido.
Eso me hizo creer mi cerebro, quizá solamente estaba conjurando alguna
especie de maldición japonesa digna de película de terror nipona. En
fin, llegó el tren del otro lado; el tren que NO queríamos abordar.
Todos a través de las ventanillas nos veían extrañamente y además del
guardia otras personas nos hicieron señas de que tomáramos el tren. --
Pero nosotros no vamos hacia allá-- le expliqué mientras movía mi mano
señalando la otra dirección. Pero la presión social es fuerte e incluso
el maquinista nos veía con desesperación, vio su reloj de bolsillo y
suspiró --¡turistas!-- debió de haber pensado. Pues sí, qué pena
admitirlo pero ese fue el triste día en que contribuimos a la mala
imagen del turista, el día que retrasamos uno de los trenes de tan
puntual sistema ferroviario de Japón. ¿Que si llegamos? ¡Claro que
llegamos!, les digo que ya adentro alguna presencia espiritual se
encarga de redireccionar los trenes.
Por cierto que el primer
día, mientras tratábamos de entender cómo funcionaba la red, nos
encontramos con unos trabajadores del metro, muy amables y chistosos,
que nos dieron una hoja y una pluma para llenar una encuesta sobre
nuestra experiencia en el metro de Tokio; y es que como se están
preparando para la llegada de los turistas a los juegos olímpicos, las
autoridades comienzan a prepararse y prever cualquier eventualidad. Nos
acercamos a ellos en un intento desesperado de pedir ayuda, nuestra
mirada gritaba “no sé qué hago aquí, ayúdame por favor” pero segundos
antes del intercambio de palabras, ellos nos bombardearon con una serie
de preguntas en un inglés fusionado con la pronunciación nipona que
finalizó en señas y reverencias cada que escribíamos algo en el papel.
Las preguntas incluían comparaciones entre el sistema de transporte de
tu país contra el de Tokio y pues ya entrados en materia, nos dedicamos a
contestar como los eruditos que éramos con toda la esperanza de poder
quedarnos con la pluma y así conquistar nuestro primer recuerdo de la
tierra del sol naciente.
Entenderle a la máquina expendedora de
billetes te puede costar varios minutos pero no te preocupes, los
japoneses son muy pacientes; y si no lo son por lo menos ni te enterarás
de que en su cabeza te están enterrando en el mismo pozo de donde salió
la niña del aro porque su expresión permanece inmóvil. En algunas es
muy visible el botón que dice inglés, a otras hay que rascarles un poco.
Si te pasas de estación y decides salirte o tu ruta cambia a la mitad,
no podrás salir de la estación por aquello de que, ya quedamos, el costo
depende de la distancia. En todo caso, dentro de todas las estaciones
hay una máquina llamada “ajuste de tarifa” donde te formas con toda la
honestidad de tu ser a decirle a la máquina que has viajado unos metros
de más y que mereces el castigo divino y la reevaluación del costo de tu
billete. Una vez validado tu billete podrás salir sin ningún problema
pero yo sugiero, para evitarte el problema de hacer fila en la máquina
del juicio metropolitano, llevar siempre tu tarjeta con saldo a favor y
permitir que el sistema calcule automáticamente el costo.
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Una
amiga, de cuyo nombre no quiero acordarme y a quién tampoco quiero
quemar socialmente, ya ven que la quema virtual de brujas es muy común
hoy en día, metió su tarjeta en el traga-billetes, en lugar de pasarla
por el lector de tarjeta. Obviamente la máquina se descompuso y causó
gran revuelo entre los usuarios, quienes empezaron a quejarse de que un
torniquete no servía, causando el retraso de su viaje (En Japón todo
gira en torno al tiempo o el retraso de los eventos). Olvida la
descompostura, el horror de saber que tenía que volver a la máquina
expendedora de tarjetas para volver a comprar otra, después de haber
pasado varios minutos intentando descifrar el códice chino-japonés de
Confucio para hacerse de una.
¡Hay tantas cosas qué contar! Y
sólo estamos hablando de los trenes eh. Dato cultural, en japón también
hay un vagón exclusivo para mujeres. Lo supe por dos cosas: 1) las
huellitas de los pies dibujadas en el piso, que marcan el lugar donde
debes de pararte para evitar estorbar la salida de los pasajeros, son de
color rosa, y 2) Una día ya un poco tarde, subí a un vagón que tenía
muchos asientos disponibles cuando, sin haber acabado de sentarme, uno
de lo guardias se acercó a mí y me corrió cual perro callejero haciendo
señas con las manos; podría jurar que a ritmo de úshcale o sáquese o
como quiera que digan en su pueblo. Obviamente mi cerebro occidental no
entendió lo que estaba pasando y simplemente me recorrí unos asientos
más. Pensé que me había sentado en un lugar reservado para personas de
la tercera edad y que aunque el vagón estaba vacío, seguramente la regla
mil ochomil del reglamento de transportes de la carta del buen
ciudadano japonés, en sus versículos del 3 al 8 dice: “ninguna persona
debe de ocupar el asiento reservado aún siendo el único pasajero en todo
el tren”. ¡Pero no! Aún cuando me recorrí, el guardia me escoltó tres
vagones más hacia el final del tren mientras ponía su cara de “hueles
feo”, acompañada de los brazos cruzados aproximadamente a la altura de
la cara; aparentemente la seña nacional para decir que no.
Y
hablando de señas, fíjate bien cuando llega el tren y cuando se va.
Verás las reverencias de los guardias que esperan la llegada del tren y
en la última parte de éste, hay un guardia que se asoma y hace un saludo
tipo militar hasta que el tren abandona la plataforma.
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En
fin, en otra ocasión les contaré sobre los lugares que pueden visitar
una vez que hayan dominado el metro de esta gran ciudad. Aquí les dejo
el mapa del metro de Tokio; en la página podrán descargar una versión
.pdf en español. Si tu plan es conocer otras ciudades además de Tokio,
te conviene comprar un pase de tren, conocido como Japan Rail Pass (JPR). Con este pase podrás moverte entre ciudades e incluso dentro de
Tokio, pero recuerda combinarlo con el metro porque el JPR solo tiene
estaciones en los lugares más concurridos y quizá tengas que caminar
mucho desde o hacia tu hotel.
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Comencé escribiendo esta entrada como una mini guía para visitar Moscú pero al avanzar me di cuenta de la enorme cantidad de experiencias y recomendaciones que tengo para ustedes. Así que avanzaremos poco a poco. Iniciaremos con una breve introducción de Rusia, qué esperar como turista y cuales son las diferencias culturales que podrías enfrentar para aminorar el choque cultural.
Aún recuerdo mi primera experiencia en Moscú; fue en el aeropuerto, a cinco minutos de haber llegado. Mientras esperaba mi equipaje, sentí que algo me molestaba, algo no estaba bien. ¡Era el calor! (what?). Sí, en Moscú hay verano y el calor puede ser muy intenso porque entre más cerca está una ciudad del Polo Norte, más horas de sol recibe. No sólo hablamos de una hora más en Horario de Verano. El día más largo del año, en junio, la luz del sol dura diecisiete horas y media; algo así como de 3 de la mañana a 9 de la noche. Tampoco crean que el cielo oscurece completamente mientras pasa la noche, es de un azul muy oscuro pero no es negro. (...y luego hablamos de San Petersburgo).
Cuando comprendí lo que sucedía, me quité la sudadera, desesperado por no ver mi maleta sobre la banda. Después de 17 horas de vuelo, lo único que quería era recoger mi maleta, encontrarme en el tiempo e ir al hotel. Pero la vida del viajero nunca es fácil y siempre hay sorpresas que la vida te prepara. Mi segunda gran experiencia, 15 minutos después de la primera: mi maleta nunca apareció. Tranquilo, pensé, basta con ir al служба розыска багажа y decirles en perfecto ruso lo que había pasado. Pues sí, esos mismos ojos puse yo al tratar de leer todos los letreros para informarme sobre qué hacer; y eso que se supone que yo iba con un nivel de ruso básico para sobrevivir.
Y claro, el primer estereotipo se hizo realidad. Me trataron cual indigente (o eso pensé yo en ese entonces, ya hablaremos de esto después). La chica que me atendió, agobiada por mi pobre ruso, tratando de hacerse entender en inglés; vaya, tratando es mucho decir, lo pronunciaba como le venía en gana sin siquiera pensar en si yo entendía o no, jamás mostró ni un solo gesto de empatía. Ganas me daban de disculparme por mi falta de atención a la banda y haber dejado ir mi maleta que nunca apareció. Llené un formulario, dejé el teléfono del hotel y la dirección, y me fui a la aventura total. Un verdadero mochilazo. La maleta llegó toda rota, dos días después. Sé que hay un seguro pero tramitar algún papel es lo menos que querrás hacer en Rusia.
arquitectura rusa
¿Qué tan diferente es Rusia de un país latino? Bueno además del idioma, hay ciertas costumbres que te sorprenderán de inmediato, por ejemplo, la falta de agua fresca para beber. Nadie toma agua, ¡Nadie! Las personas te ofrecen un té cuando las visitas, un té para refrescarte del calor (sí, caliente), para los días fríos o lluviosos, para conversar, a la hora del té, de desayuno, para comer, cenar. Irritante al principio pero acabarás por acostumbrarte a tomar el té, incluso a tu regreso. Si quieres comprar agua embotellada, por lo regular hay gasificada y su versión ultragasificada, que te burbujea todos los intestinos. Como también encuentras puestos callejeros de comida, un día probé un hot dogpa-frantzuski (a la francesa), que básicamente es una salchicha en medio trozo de baguette con una mostaza de potente sabor. Supongo que es a la francesa por aquello del tipo de pan. Jamás he visto tal cosa en Francia pero bueno, sin juzgar, tampoco hay Enchiladas Suizas en Suiza.
Como ya lo hablamos antes, también la poca disponibilidad de la gente para ayudar. Rusia fue un país que estuvo aislado durante mucho tiempo y se nota en la falta de amabilidad con los extranjeros. Muy pocas personas hablan otro idioma (aunque esta situación ya está cambiando como pude notarlo años después en Sochi). Tampoco hay muchos servicios turísticos, nada de que el cliente tiene la razón, ni de atender con una sonrisa. Es lo que es, hay lo que hay. Si no lo ve, no pregunte. El idioma ruso reduce sus formas de cortesía, en comparación con el español. Es un idioma más directo y sumamente honesto. Si no quieres algo, simplemente dices no. Si no quieres ayudar a alguien en la calle para ubicarse, dices no. Nada de “disculpe, llevo prisa, no tengo tiempo, no soy de por aquí”, nada, NO.
No quiero que me malinterpreten. Los rusos son personas sumamente agradables y muy hospitalarios; pero como latinos debemos de entender las diferencias culturales en cuanto a el sentido de cercanía, el trato a desconocidos, la visión del mundo. Todo esto es muy notorio cuando aprendes ruso. Al entrar a la tienda uno simplemente dice“muéstreme eso”, en lugar de “me podría hacer el favor de mostrarme ese de ahí?”. Por eso es muy importante que aprendas dos palabras esenciales para aminorar este efecto un tanto brusco: por favor / aquí tiene - пожалуйста (pazhálosta) y gracias спасибо (spasiba) que deberán acompañar casi todas tus frases.
A los rusos también les gusta ofrecerte comida y bebida cuando visitas sus casas. Pase lo que pase, no intentes echar competencias de bebida con un ruso, no con Vodka, al menos. Normalmente ellos toman vodka solo acompañado de un pepinillo, esto es lo más tradicional. Es como tomar tequila con un limón (suerte encontrando limones en Rusia). Cuando viajes te recomiendo llevar también una botellas de Tequila porque además de que allá es muy caro, te pueden servir como regalos o intercambio de favores.
En las próximas entregas hablaremos de a dónde ir y qué hacer en Moscú. ¡Hasta la próxima!