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miércoles, 13 de septiembre de 2017

Comida, Cultura y Tradición: Un fascinante recorrido por Italia


Mi mamá y yo habíamos planeado por alrededor de medio año ir de vacaciones a Europa para celebrar mi cumpleaños. Finalmente decidimos que Italia era una opción que a las dos nos agradaba y decidimos comprar los boletos de avión y contratar un tour. En ese momento, apenas tenía una vaga idea de lo que podría haber ahí: pizza, pasta, acentos raros y edificios viejos; no me equivoqué, no del todo. Había todo eso y MUCHO más. 
 
Fontana di Trevi - ¡Ven a lanzar tus tres monedas!


En Florencia y Roma, la pasta y las pizzas venían acompañadas de ensaladas y guarniciones ricas en colores vivos, texturas contrastantes y sabores exóticos, acompañadas de intensos debates sobre la verdadera procedencia de estas recetas tan populares. Los acentos raros se convertían en fuente inagotable de risas al tratar de entenderse con el otro para finalmente lograrlo o cambiar de tema. Al parecer es más fácil para un italiano o portugués entender el español de un mexicano que al revés; eso lo descubrí con mis compañeros de tour. Además, resulta que “Ciao!” es igual un saludo que una despedida. 

Había varias salidas al día que nos llevaban a distintos lugares para turistear un rato por las calles y ver los edificios, comprar un poco en las tiendas y comer algo juntos en algún restaurante local antes de seguir nuestro camino. 

Una vez me tocó comer con personas de varios países hispanohablantes (chilenos, argentinos y mexicanos principalmente) y una señora que hablaba portugués. Tratábamos de seguirle la plática y entre todos nos ayudábamos para comprender lo que decía, la plática fluyó bien de alguna manera entre anécdotas y modas hasta la hora del plato fuerte, ahí fue cuando la señora decidió que podíamos entender lo que decía lo suficiente como para empezar a hablar de temas más serios y así que intentó discutir la Teoría de la Evolución de Darwin. Al principio parecía que estábamos jugando caras y gestos, y la señora, al no poder explicar lo que nos quería decir, empezó a repetir algo que sonaba como “origin du macaco” mientras hacía poses de chango. Al fin comprendí de qué iba todo el asunto y cuando lo expliqué en la mesa, todos echaron unas carcajadas tan fuertes que los demás comensales se nos quedaron viendo. Le explicamos a la señora que ése no iba a poder ser el tema de conversación por el momento y, sin más que unas sonrisas, se cambió a la mesa de su grupo de Brasil.

Ahora, volviendo al tema de los paseos y las primeras impresiones, en general los edificios viejos son tan magníficos y elaborados que uno podría observar por un largo rato las paredes con relieves de siluetas y caras, frescos con diversos colores, unos intensos y otros más sutiles. También hay imágenes hechas con incrustaciones de piedras de colores y azulejos creando patrones complicados que deleitan los ojos del espectador.

No puedes ir a Roma y no visitar el Coliseo y La Capilla Sixtina en el Vaticano, son algo impresionante; en la segunda, me tocó ver a más de un adulto llorando de emoción al ver las escenas del Génesis pintadas en la bóveda y los frescos de La Vida de Moisés y La Vida de Cristo trazadas en las paredes con todo detalle y cuidado por Miguel Ángel y compañía.

Advertencia: Si vas a visitar alguna iglesia o capilla, asegúrate de no llevar faldas o shorts cortos, ¡todo abajo de la rodilla! Las playeras no pueden ser de tirantes ¡ni de los que son gruesos! Y las mujeres no deben ni pensar en llevar escote. El mejor outfit es un par de jeans, zapatos cómodos y una playera de manga corta, a menos que estés dispuesto a que no te dejen ni siquiera asomarte.

En Florencia, las calles tienen esculturas y fuentes al por mayor, casi en cada esquina. La vista se regocija ante tanta riqueza estética. Fui a la Galleria dell’Accademia y ahí pude ver al David de Miguel Ángel, fue una experiencia tan espléndida que no tengo las palabras para describirla; y al parecer eso les sucede a menudo a los visitantes, ya que hay policías vigilando que nadie se quede mucho tiempo viéndolo. Puedes darle la vuelta por una fila hecha especialmente para eso, pero caminando rapidito porque hay cada vez más personas formándose atrás de ti. Las fotos del David están PROHIBIDAS aunque hayas pagado extra por tomar fotos dentro de la Galleria.


Ahora que, especialmente rumbo a Venecia o Nápoles, hay paisajes naturales preciosos, con un sol cálido, árboles y pastos con distintos tonos de verde y cuerpos de agua azules que se pueden apreciar todo el camino.

De Nápoles salen barcos hacia Capri, una isla en el mar Tirreno que destaca por su belleza; su arquitectura urbana es más modesta que la de otras ciudades y da un ambiente de familiaridad y confort que se respira, pero no hay que dejarse llevar por las apariencias, la isla está llena de tiendas lujosas y restaurantes caros, aunque no todos son así. Hay muchísimas curiosidades disponibles, ropa, sandalias, perfumes, collares, pulseras, aretes y un sinfín de cosas más. Yo terminé comprando un perfume delicioso de flores y unas playeras muy bonitas.

Hay paseos en bote que rodean la isla para que se pueda apreciar toda su gloria desde no tan lejos, ahí cuentan historias de las grandes formaciones rocosas que sobresalen del agua y lo que se alcanza a ver de la isla, algo así como un turibús acuático, con el bonus de tocar el agua o sentir la brisa del mar Tirreno.

Ir a Italia es una experiencia inolvidable, la comida, el arte, la gente, los gelatos (y hasta la parada casi obligatoria en la Fontana di Trevi para pedirle un deseo a cambio de una moneda) son momentos que se quedarán en la memoria del viajero haciéndole desear regresar lo más pronto posible. Ciao!


Por: Paulina Brown

miércoles, 31 de mayo de 2017

Lo más bonito de Europa en una ciudad poco explorada

Mientras leía el diario en línea, observé detenidamente la fotografía donde las primeras damas de algunos líderes mundiales posaban en esta pasada cumbre de la OTAN, algunas sonrientes, algunas más sobrias y atrás, en una esquina, se ubicaba el único caballero con suficiente porte y elegancia para robar cuadro. Se trataba ni más ni menos del esposo del primer ministro de un país que para mi gusto, es de los más sofisticados que he visitado sin dejar de lado la elegancia de lo tradicional. Luxemburgo es como una señora aristócrata con la que irías a pasar una tarde de té y pastelitos. Sin embargo, para tu sorpresa te recibe con una botella de Pinot Grigio y un plato de kuddlefleck (platillo tradicional hecho a base de estómago de vaca), con la que pensabas que platicarías de sus nietos y sus bordados, pero su conversación es sobre temas mundiales y económicos. Así fue Luxemburgo para mí.

Primeras damas y esposo del primer ministro de Luxemburgo

Menciono lo de la foto porque hay pocos países que se me ocurren con la madurez y apertura mental para elegir a alguien como representante sin basarse en alguna banalidad, sin observar su preferencia sexual y sobre todo mirando el curriculum del que será su representante, uno de ellos es Luxemburgo.



Visité Luxemburgo como parte de un circuito mochilero que hice en Europa. Alguna vez leí que Luxemburgo, capital del país, era una ciudad en la que parecía que el tiempo se hubiera detenido. El país es uno de los más ricos de la Unión Europea. No había nada en particular que me llamara la atención sobre este país mas que la frase del tiempo. Sin más investigación o explicación tomé un tren desde Brujas. El trayecto fue una delicia, a pesar de haber durado un poco más de cuatro horas, atravesamos Bélgica, paramos en varios pueblitos en los que podría haber bajado y quedarme para siempre, me sentía dentro de un cuento de los hermanos Grimm.


El hostal más bonito 

Reservé una cama en un hostal llamado Luxembourg City Youth Hostel . Sin saber exactamente a dónde me dirigía caminé y caminé hasta que por fin vi el hostal. Lo que recuerdo mejor es que sentía que estaba en medio de la nada, lo pesado de mi mochila, que había muchísimos cuervos y una especie de arcos, tipo acueducto por donde pasaba el tren. Llegamos al fin al hostal. Los cuartos están divididos por sexos y gratamente limpios y agradables, con lockers individuales.

Parecía que estábamos en medio de un bosque, pero estábamos en pleno centro



Lo feo del hostal: 

No es fácil hospedarte en hostales cuando toda tu vida has tenido tu cuarto propio como en mi caso, pero este fue el mejor hostal en el que me he quedado. Desafortunadamente, mis compañeras de cuarto no lo hicieron nada fácil. Dejamos nuestras cosas y salimos a explorar. Al volver, dos alemanas que serían nuestras compañeras de habitación, hicieron cara de asco cuando entramos y no respondieron a nuestro torpe intento de hacer conversación. Nos dimos cuenta que movieron nuestras pertenencias de lugar como marcando su territorio. Eso creó una atmósfera bastante tensa. A pesar de que ambas partes dominábamos el inglés, no nos dirigimos la palabra, lo que fue un verdadero desperdicio.

Habitación del hostal

No obstante, dentro del hostal hay numerosas oportunidades para socializar como los desayunos, la comida, las áreas compartidas donde puedes conocer a otros mochileros que gustosos compartirán sus consejos y hasta sus correos electrónicos o redes sociales. El hostal está como en medio del bosque aunque realmente se encuentra en pleno centro. Me daba la impresión que no había nada alrededor, pero a una distancia corta, caminable, hay varios sitios de interés, restos de construcciones como el Dent Creuse que estaba cerrado y no hay mucho que apreciarle en su exterior lamentablemente. De cualquier forma, captará tu atención y merece la pena una foto, especialmente por ser lo único que queda en pie del castillo de Luxemburgo del siglo X que posteriormente fue reconstruido. A pocos metros de distancia están las Casamatas de Bock.

Dent Creuse


Les hablaré de dos de las atracciones más importantes de Luxemburgo que están a corta distancia una de la otra.


Las casamatas de Bock

Por afuera es una construcción de piedra que asemeja a las fortalezas medievales. Sin saber nada de Luxemburgo, como lo mencioné anteriormente, el lugar por sí mismo grita historia por lo que decidimos que sería una visita obligada. El precio de entrada es bastante accesible, sólo 6 euros, simplemente no te las puedes perder. Su construcción data desde la edad media y es un conjunto de túneles que pertenecían a un castillo del Conde Sigfredo de Luxemburgo. Las casamatas formaron una parte muy importante durante las guerras como en el caso de la segunda guerra mundial, en la que sirvieron de refugio. A pesar de ser un conjunto de túneles, hay varias ventanas desde donde se aprecian vistan fantásticas del Grund, barrio pintoresco de la ciudad. Si tienes problemas para caminar, necesitas rampas o vas a llevar una carriola o silla de ruedas, no es muy recomendable adentrarse pues el suelo es irregular y hay varias escaleras.

Casamatas de Bock


Le chemin de la corniche, el balcón más bonito de Europa

A poca distancia de las Casamatas está Le Chemin de la Corniche. Es un paseo peatonal de subida que te va a dejar sin aliento…pero una vez arriba, se te volverá a ir al ver la belleza de esta ciudad. No hace falta buscar nada, no necesitas buscar algún punto en el cual fijar tu atención como sucede con los millones de miradores que hay en el mundo, basta con pasear tu vista por todo el lugar. Luxemburgo es una ciudad bella, fotogénica y muy verde; no por nada la gente ha llamado este lugar “El balcón más bonito de Europa”. Una peculiaridad de esta ciudad es su desnivel; como una serie de valles, montañas, su relieve es muy irregular. Nada le roba cámara a nada, todo tiene su lugar perfecto. No se nota que estoy enamorada de Luxemburgo, ¿verdad?...

Vista desde el balcón más bonito de Europa

Otra cosa que me hizo amar esta ciudad es que no hay gente. No tuve que batallar con las hordas turísticas de Brujas; hasta el viento se escucha y los cuervos. ¡Dios, los cuervos es lo que más recuerdo! Discúlpeme usted amable lector, lo más cercano a un cuervo que había estado en ese entonces era a la urraca de mi maestra, por lo tanto me impactaron.

En ese tiempo que visité Luxemburgo, un abril, el clima era bastante frío y había una feria. Compré un café, me senté y pensé: ¡Qué afortunados son los luxemburgueses! Tienen todo, un país hermoso, lleno de castillos (Castillo de Bock, Castillo de Vianden, el Castillo del Duque, entre muchos otros) de áreas naturales, parques y espacios para disfrutar el aire libre, museos de arte e historia, tiendas de última moda, restaurantes divinos…y actualmente un gobierno que rompe con los tabúes y pone un ejemplo de tolerancia, equidad e igualdad para aquellos países que no pueden ni siquiera votar por una mujer para mandataria. ¿Vale la pena ir a Luxemburgo? Definitivamente



Al día siguiente partí, lamentando no haberme quedado más días. Aún sueño con volver y quedarme al menos cuatro días para descubrir sin prisas esta ciudad. Sin embargo, si tienes el tiempo limitado, dos días son suficientes. Luxemburgo es uno de los países más pequeñitos de Europa pero no tiene nada que envidiarle a sus vistosos vecinos.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Te encantará perderte entre los bosques y visitar los sitios históricos de este país




Bielorrusia ha sido uno de los viajes más desafiantes que he hecho, en varios sentidos; empezando por la obtención de la visa. Sucede que en México no hay embajada ni consulado de Bielorrusia. La más cercana está en Washington o en Nueva York. En aquel entonces se podían enviar los documentos por correo (tu pasaporte, la solicitud, la carta de invitación, etc.) y la embajada te los regresaba a tu domicilio, pero había algunos inconvenientes. El primero es que la embajada pedía un sobre pre-pagado para regresar los documentos; la embajada no se hace cargo de comprar estampillas ni de depositar el sobre con los documentos, simplemente hablan para que la compañía postal pase a recogerlos. No imaginan las horas que pasé tratando de conseguir ese servicio. Era marzo – abril, y el sol en la ciudad de México puede ser abrasador. Todos los días iba a preguntar a las oficinas postales más conocidas a ver si ellos podían mandar los documentos, pero resulta que ninguna compañía ofrecía ese servicio, por lo menos no internacionalmente. Claro que esto nadie me lo dijo inmediatamente. Después de días de buscar bajo el sol de la tarde la forma de enviar mi expediente, una señorita muy amable de UPS tuvo a bien confirmarme mis sospechas. – Ni le siga buscando joven, nadie ofrece ese servicio – se compadeció de mí cuando vio la angustia en mi cara y las gotas de sudor en mi frente.

¡Hora del Plan B! Obviamente no iba a gastar en un viaje a los Estados Unidos porque en primera, ni visa tenía y además uno con trabajo planea una ruta como para desajustar el presupuesto y modificar los planes. Afortunadamente mi hermano tiene un amigo que vivía en Atlanta, así que le envié los documentos a él y él se encargó de mandarlos a la embajada con el maldito sobre pre-pagado. La embajada se los regresó a él, el me los mandó a mí. Ni siquiera sé si es legal que tu pasaporte ande en manos de todo el mundo y viaje por paquetería a veinte destinos diferentes, pero, en fin, ¡tuve mi visa! Todo esto por supuesto trajo consigo gastos inesperados que se vieron reflejados en mi presupuesto.

Por cierto, hace poco me enteré de que ya no es necesaria para los mexicanos y la mayoría de los latinos la visa para entrar a Bielorrusia. De todas formas, verifiquen bien antes de viajar. También se puede viajar sin visa y hacer el papeleo en el aeropuerto de Minsk antes de entrar al país donde además tendrás que comprar un seguro de viajero; no importa que ya cuentes con uno, el seguro tiene que ser forzosamente de una compañía de ese país. Una vez más, verifiquen los procedimientos actuales. Bielorrusia no es un país muy organizado y hay muchas lagunas en cuanto a las leyes.

Bielorrusia fue un estado soviético que pareciera que se quedó atrapado en tiempos de Stalin. Es como la Cuba de Europa. Sus edificios recuerdan la época socialista y su poca desarrollada economía puede verse en los coches, los transportes colectivos, la moda, etc. Considerada como la “última dictadura europea”, Bielorrusia ofrece a sus visitantes una muestra de lo que fue la grandeza de la Cortina de Hierro.

Un dólar estadounidense equivale a 18,800 rublos bielorrusos. Imagina cada vez que vas a comprar algo o que pagas la cuenta de algún servicio. Tienes que poner atención porque son cantidades exorbitantes y además en un ruso ultra rápido que si no escuchas acabarás desquiciado. En varias ocasiones yo simplemente soltaba varios billetes de mayor denominación y esperaba mi cambio, casi nunca fallaba.¡ Es como jugar Monópoli (Turista)! Para organizarte mejor, sugiero que acomodes tu dinero por colores (no hay monedas) y siempre pagues con los de “color más caro”; con suerte alguien te ayudará o el mismo cajero de desesperará y contará por ti.

Por cierto, ¡tip cultural! Al igual que en Rusia, uno no extiende el dinero y lo coloca en las manos del cajero. El dinero no se pasa entre manos, es una superstición muy arraigada entre los pueblos eslavos. En todas las tiendas verás una charola plateada donde colocas el dinero y la otra persona lo toma de ahí. Ahí mismo te echan el vuelto. Te sentirás como el alumno más bruto de la clase, los bielorrusos son muy buenos matemáticos, al menos así parece. Cuentan millones en segundos y con mucha facilidad. A todo esto, ¿Sabías que Bielorrusia tiene otro nombre? También se conoce oficialmente como Belarús o República de Belarús; nombre que varios de sus habitantes prefieren para evitar cualquier tipo de confusión con Rusia. Trata de utilizar la segunda versión si no quieres escuchar un discurso de horas por parte de alguno bielorruso del por qué Rusia y Bielorrusia son países totalmente distintos y blablablá. La gente en general habla ruso (hablando de sus tan marcadas diferencias) pero el estado se ha encargado de difundir, infructuosamente, el bielorruso. Aunque algunos jóvenes nacionalistas y personas mayores hablan fluido en bielorruso, la verdad es que es poco probable que lo escuches en la calle o que se necesite para sobrevivir en ese país. 


 
Cuando yo fui, en 2011, la Primavera Árabe estaba en todo su apogeo y adivinen quienes se sintieron inspirados para acabar con la dictadura de su país. Pue claro, ¡los bielorrusos! Pero como ya quedamos que las leyes allá son muy duras y que la gente vive con el miedo de ser encarcelados por quítame estas pajas pues idearon una muy eficiente manera de protestar: ¡aplausos en las plazas públicas! Era impresionante caminar con la cámara, paseando y de repente ver grupitos de jóvenes (separados unos de otros, no vaya a ser que se les acusara de desorden público) empezar a aplaudir. Incluso con cara de “yo simplemente aplaudo porque creo que es un juego y no tengo idea de lo que está pasando”. La policía llegaba en cuestión de segundos y comenzaba a tocar los silbatos. Yo ponía cara de extranjero y alejaba mis manos de la cámara. (Pequeño paréntesis, tomar fotos a edificios gubernamentales está prohibido y es causa de arresto, así como participar y fotografiar protestas públicas). – Yo soy extranjero – pensaba – no me pueden hacer nada, ¿no?, ¡¿NO?! –




Total que no quiero espantarlos. El objetivo de viajar es precisamente conocer otras culturas y por qué no, darse cuenta de las comodidades y libertades que uno tiene en su propio país y que a veces estamos tan enfocados en las cosas malas, que no nos damos cuenta de todo lo que hemos logrado.

En Bielorrusia podrás conocer varios sitios históricos como la Fortaleza de Brest. Fue allí mismo donde el ejército alemán atacó a la URSS, a través de Polonia y aunque al final el ejército rojo perdió esa batalla, gracias a la defensa de los soldados se alargó la penetración del ejército alemán al territorio de la URSS. También podrás visitar el museo del ferrocarril donde hay trenes que transportaron judíos y otros prisioneros de guerra. 

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Además de sus sitios históricos podrás conocer la naturaleza del país. Belarús es en casi la totalidad de su territorio un bosque. Si lo visitas en verano, la belleza de sus paisajes verdes, sus lagos y ríos te deslumbrará y si lo visitas en invierno podrás entender porque también se conoce como “La Rusia Blanca” pues toda la naturaleza se pinta de ese color. 


Espera nuestras siguientes publicaciones donde comentaremos con más detalle qué sitios vale la pena visitar en este hermoso país.

domingo, 12 de febrero de 2017

París, La ciudad Luz

Por Fabiola H y Dante R. 

¿Qué te parecería celebrar el Día de San Valentín en la capital del amour, la Ciudad de la Luz? ¡Por supuesto que hablamos de París! Sería la cita perfecta. Comenzarías tu día con un rico desayuno de pan recién horneado y un buen café para después visitar el ícono más representativo, no sólo de París, sino de toda Francia: La Torre Eiffel. ¿Qué tal una tarde de paseo en bote a través del Río Sena mientras observas la arquitectura parisina? Y claro, una buena cena en uno de los barrios más populares, donde podrás probar el platillo internacional que más se te antoje en el Barrio Latino. Es imposible hablar de París sin conmoverse. Quien ha visitado la capital francesa, sabe que tiene un encanto difícil de igualar.

Charles de Gaulle es el nombre del aeropuerto internacional. De ahí sale un tren que va directamente a Gare du Nord, desde donde podrás comenzar tu aventura. El costo del boleto es de 10 euros y es la manera más económica de llegar a la ciudad y también la más interesante, pues te dará una visión bastante acertada de la sociedad francesa. Hospedarse cerca de una estación de metro es obligatorio; la red de metro parisina es bastante fácil de usar y estarás perfectamente conectado con todos los sitios de interés.

La Torre Eiffel

Para llegar a la Torre Eiffel hay que bajarse en la estación de metro Trocadéro y caminar un poco hacia los jardines. La torre no se ve desde que sales del metro, lo que aumenta la emoción de estar ya cerca. A medida que caminas entre las calles, observas la arquitectura del estilo Haussman entrelazado con el gótico y el barroco, miras los numerosos turistas que vienen de todas partes del mundo, escuchas sus idiomas y de repente, de entre los edificios surge aquella torre tan famosa que has visto en infinidad de postales. La vista es impresionante. No importa que tan preparado estés o cuánto te hayan contado. La primera impresión es majestuosa, la torre se levanta entre los árboles y edificios y pareciera crecer entre más te acercas. Los vellos se erizan y sientes la adrenalina correr por tus venas. ¡Estás en París!

Y es precisamente por estar tan cerca, que cuesta trabajo tomar una buena foto; así que aquí les va un consejo. Puedes tomar la línea 6 del metro; es una línea elevada que te permite ver desde un poco más lejos la totalidad de la torre y prepara tu cámara al acercarte a la estación Bir-hakeim.

¡Imagina estar con tu pareja ante todo este espectáculo! Pero si estás soltero/a no te desanimes, en París hay plan para todos. Si viajas en verano podrás organizar un pic-nic con tus amigos en los jardines, abrir una buena botella de vino, queso camembert embarrado en una baguette (de hecho puede ser el queso de tu preferencia pero yo no puedo dejar de salivar con esta imagen) y disfrutar de una tarde soleada. Ahora que si viajas sólo, no te preocupes. En París es muy fácil hacer amigos. Diversos grupos que se organizan a través de internet, como Couchsurfing, Polyglot o cualquier otra app, preparan tardeadas para que puedas conocer otros viajeros. Incluso algunos bares tienen temáticas para reunir a las personas, juegos en los que tienes que hacer amigos para contestar una trivia y ganar cerveza.


Montmartre

Sin embargo, no todo París se reduce a la Torre Eiffel. También puedes visitar la basílica del Sagrado Corazón (Sacre Coeur), que se encentra en la parte más alta de la ciudad y que permite una vista panorámica impresionante. Esta iglesia se encuentra en un barrio llamado Montmartre. De hecho si has visto la película Amélie, seguro ya conoces varias de sus calles y tendrás varios sitios que quieres visitar. Esta película es la guía perfecta para pasear por Montmartre. Aquí podrás comprar todo tipo de recuerdos, probar unos deliciosos macarons o el postre de tu preferencia o una noche de copas en el Moulin Rouge. Por cierto que alrededor de tan famoso molino encontrarás tiendas sex-shop con las últimas novedades de la industria. Otro pretexto para visitar París con tu pareja.

Para llegar a la basílica debes bajarte en Anvers de la línea dos del metro y después tomar las escaleras o un funicular para quienes somos un poco flojos. Su arquitectura romano-biznatina presenta un domo central acompañado de otros pequeños todos de un blanco que produce un efecto de paz al iluminarse con el sol. Puedes subir al domo principal para tener una mejor vista de la ciudad pero tendrás que subir trescientos escalones.

Una foto publicada por Dante Rojas (@darlexrolop) el

El Moulin Rouge. 

No importa si eres mujer u hombre, soltero, casado, viudo o divorciado, lo vas a disfrutar por igual y si vas con tu amor ¡no hay lugar para los celos! El show es de muy buen gusto, así que no te preocupes por los senos y traseros desnudos que verás brincar y moverse al ritmo de can can. El Moulin Rouge es toda una experiencia que no te debes perder. Desde que abrió sus puertas en 1889, ha atraído miles de visitantes y visto desfilar estrellas de la talla de Edith Piaf así como el legendario Yves Montand. Los trajes, el ambiente que nos remonta a las épocas del cabaret y burlesque, la atmósfera propia de una carpa de principios del siglo XX, pero sobre todo el show precedido por una maravillosa cena de tres tiempos, dejará hasta al más exigente de los visitantes con un buen sabor de boca. También puedes ir a disfrutar del show únicamente sin cenar. El boleto incluye los deliciosos macarons y una botella de champagne por pareja. Encontrar entradas puede resultar bastante complicado, por lo que recomiendo reservarlo en línea directamente en su sitio web www.moulinrouge.com.fr o con alguna agencia de viajes local. Una vez adentro sólo disfruta del hedonismo en su máxima expresión. Este es uno de los espectáculos más famosos del mundo, y que no te quede duda que dejará recuerdos para toda la vida. Respeta las reglas que son sencillas; la más importante es “no tomar fotos”. 

Disfrutarás de una velada súper agradable al calor del champagne, los cantantes, las bailarinas, los malabaristas, magos y hasta ¡una bailarina nadando dentro de un tanque con serpientes! Todo esto dentro de un edificio que es todo un ícono de la cultura francesa, de esa alegría, elegancia y mente abierta que caracteriza al pueblo francés. Esta combinación grita ¡Oh là là París!

Los boletos más económicos pueden adquirirse desde 77 euros, mientras que los más caros cuestan 420 euros. Los tours pueden resultar más convenientes, pues aparte del show, podrás disfrutar de un crucero por el Sena y admirar los hermosos edificios como la Catedral de Notre Dame o la Conserjería. La iluminación tenue de los monumentos en la obscuridad añade romanticismo a una noche especial y de repente, a lo lejos, verás a la Torre Eiffel explotar en miles de luces en punto de la hora. ¡Te lo advertimos! Es la ciudad más romántica del mundo.

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La catedral de Notre Dame

Este edificio gótico tan popularizado por la historia del jorobado de Notre Dame, está ubicado en el corazón de París. El rio Sena atraviesa una pequeña isla, conocida como La Cité, donde podrás visitar varios puntos de interés: El Puente Nuevo, La Capilla y La Catedral de Notre Dame. Podrás subir y tener la misma vista de las gárgolas que la custodian, ver de cerca la roseta, un vitral circular que permite el paso de la luz en tonos azules y púrpuras magnificando el misticismo del lugar. Por fuera verás tres grandes portales. Pon atención al portal de en medio que representa el portal del juicio final. En sus esculturas verás representada la resurrección de los muertos y un ángel con una balanza pesando las virtudes y los pecados. ¡A portarse bien!
  

El Arco del Triunfo 

En la Plaza Charles de Gaulle se erige majestuoso Arco del Triunfo. La bandera francesa ondea tranquilamente y oleadas de turistas se toman fotos a sus pies. Construido por Napoleón para celebrar la Victoria de la Batalla de Austerlitz, el arco ha sido testigo de la historia de París, así como de numerosos accidentes de tráfico pues la glorieta Charles de Gaulle es la más peligrosa del mundo. Es muy común ver a los turistas tratando de cruzar la calle provocando accidentes automovilísticos. ¡No intentes cruzar la calle! Hay pasos subterráneos que te permitirán llegar a los pies del suntuoso monumento sin dejar el alma en el intento.

Entre las característica más memorables del monumento están la tumba del soldado desconocido y sí, efectivamente ahí reposa el cuerpo de un soldado de la Primera Guerra Mundial y una flama que añade solemnidad a la escena. Es un fuego que no debe apagarse como el recuerdo de aquellos que han perdido la vida luchando por el pueblo francés. Sobre los muros están grabados los nombre de diversos revolucionarios y las batallas de Napoleón. Sin embargo, no se menciona una de sus más difíciles luchas internas, su pasión desmedida por su amada Josefina. 

En el sitio hay un museo. Se puede subir al mirador y tomar fotos de los Campos Elíseos y la Defensa. Abre a las 10 a.m. y cierra alrededor de las 10.30 p.m., el precio es de 12 euros. No te preocupes, puedes tomar varias fotos y caminar debajo del glorioso arco sin pagar. Para llegar, toma la linea del metro 1, 2 y 6. La estación es Charles de Gaulle Etoile.

En fin, en otra reseña traeremos con más detalle estos y otros puntos para visitar en París. ¡Hay tanto de qué hablar! Mientras tanto sueña con ese viaje, visualízalo y ve pensando a quién te quieres llevar.