miércoles, 31 de mayo de 2017

Lo más bonito de Europa en una ciudad poco explorada

Mientras leía el diario en línea, observé detenidamente la fotografía donde las primeras damas de algunos líderes mundiales posaban en esta pasada cumbre de la OTAN, algunas sonrientes, algunas más sobrias y atrás, en una esquina, se ubicaba el único caballero con suficiente porte y elegancia para robar cuadro. Se trataba ni más ni menos del esposo del primer ministro de un país que para mi gusto, es de los más sofisticados que he visitado sin dejar de lado la elegancia de lo tradicional. Luxemburgo es como una señora aristócrata con la que irías a pasar una tarde de té y pastelitos. Sin embargo, para tu sorpresa te recibe con una botella de Pinot Grigio y un plato de kuddlefleck (platillo tradicional hecho a base de estómago de vaca), con la que pensabas que platicarías de sus nietos y sus bordados, pero su conversación es sobre temas mundiales y económicos. Así fue Luxemburgo para mí.

Primeras damas y esposo del primer ministro de Luxemburgo

Menciono lo de la foto porque hay pocos países que se me ocurren con la madurez y apertura mental para elegir a alguien como representante sin basarse en alguna banalidad, sin observar su preferencia sexual y sobre todo mirando el curriculum del que será su representante, uno de ellos es Luxemburgo.



Visité Luxemburgo como parte de un circuito mochilero que hice en Europa. Alguna vez leí que Luxemburgo, capital del país, era una ciudad en la que parecía que el tiempo se hubiera detenido. El país es uno de los más ricos de la Unión Europea. No había nada en particular que me llamara la atención sobre este país mas que la frase del tiempo. Sin más investigación o explicación tomé un tren desde Brujas. El trayecto fue una delicia, a pesar de haber durado un poco más de cuatro horas, atravesamos Bélgica, paramos en varios pueblitos en los que podría haber bajado y quedarme para siempre, me sentía dentro de un cuento de los hermanos Grimm.


El hostal más bonito 

Reservé una cama en un hostal llamado Luxembourg City Youth Hostel . Sin saber exactamente a dónde me dirigía caminé y caminé hasta que por fin vi el hostal. Lo que recuerdo mejor es que sentía que estaba en medio de la nada, lo pesado de mi mochila, que había muchísimos cuervos y una especie de arcos, tipo acueducto por donde pasaba el tren. Llegamos al fin al hostal. Los cuartos están divididos por sexos y gratamente limpios y agradables, con lockers individuales.

Parecía que estábamos en medio de un bosque, pero estábamos en pleno centro



Lo feo del hostal: 

No es fácil hospedarte en hostales cuando toda tu vida has tenido tu cuarto propio como en mi caso, pero este fue el mejor hostal en el que me he quedado. Desafortunadamente, mis compañeras de cuarto no lo hicieron nada fácil. Dejamos nuestras cosas y salimos a explorar. Al volver, dos alemanas que serían nuestras compañeras de habitación, hicieron cara de asco cuando entramos y no respondieron a nuestro torpe intento de hacer conversación. Nos dimos cuenta que movieron nuestras pertenencias de lugar como marcando su territorio. Eso creó una atmósfera bastante tensa. A pesar de que ambas partes dominábamos el inglés, no nos dirigimos la palabra, lo que fue un verdadero desperdicio.

Habitación del hostal

No obstante, dentro del hostal hay numerosas oportunidades para socializar como los desayunos, la comida, las áreas compartidas donde puedes conocer a otros mochileros que gustosos compartirán sus consejos y hasta sus correos electrónicos o redes sociales. El hostal está como en medio del bosque aunque realmente se encuentra en pleno centro. Me daba la impresión que no había nada alrededor, pero a una distancia corta, caminable, hay varios sitios de interés, restos de construcciones como el Dent Creuse que estaba cerrado y no hay mucho que apreciarle en su exterior lamentablemente. De cualquier forma, captará tu atención y merece la pena una foto, especialmente por ser lo único que queda en pie del castillo de Luxemburgo del siglo X que posteriormente fue reconstruido. A pocos metros de distancia están las Casamatas de Bock.

Dent Creuse


Les hablaré de dos de las atracciones más importantes de Luxemburgo que están a corta distancia una de la otra.


Las casamatas de Bock

Por afuera es una construcción de piedra que asemeja a las fortalezas medievales. Sin saber nada de Luxemburgo, como lo mencioné anteriormente, el lugar por sí mismo grita historia por lo que decidimos que sería una visita obligada. El precio de entrada es bastante accesible, sólo 6 euros, simplemente no te las puedes perder. Su construcción data desde la edad media y es un conjunto de túneles que pertenecían a un castillo del Conde Sigfredo de Luxemburgo. Las casamatas formaron una parte muy importante durante las guerras como en el caso de la segunda guerra mundial, en la que sirvieron de refugio. A pesar de ser un conjunto de túneles, hay varias ventanas desde donde se aprecian vistan fantásticas del Grund, barrio pintoresco de la ciudad. Si tienes problemas para caminar, necesitas rampas o vas a llevar una carriola o silla de ruedas, no es muy recomendable adentrarse pues el suelo es irregular y hay varias escaleras.

Casamatas de Bock


Le chemin de la corniche, el balcón más bonito de Europa

A poca distancia de las Casamatas está Le Chemin de la Corniche. Es un paseo peatonal de subida que te va a dejar sin aliento…pero una vez arriba, se te volverá a ir al ver la belleza de esta ciudad. No hace falta buscar nada, no necesitas buscar algún punto en el cual fijar tu atención como sucede con los millones de miradores que hay en el mundo, basta con pasear tu vista por todo el lugar. Luxemburgo es una ciudad bella, fotogénica y muy verde; no por nada la gente ha llamado este lugar “El balcón más bonito de Europa”. Una peculiaridad de esta ciudad es su desnivel; como una serie de valles, montañas, su relieve es muy irregular. Nada le roba cámara a nada, todo tiene su lugar perfecto. No se nota que estoy enamorada de Luxemburgo, ¿verdad?...

Vista desde el balcón más bonito de Europa

Otra cosa que me hizo amar esta ciudad es que no hay gente. No tuve que batallar con las hordas turísticas de Brujas; hasta el viento se escucha y los cuervos. ¡Dios, los cuervos es lo que más recuerdo! Discúlpeme usted amable lector, lo más cercano a un cuervo que había estado en ese entonces era a la urraca de mi maestra, por lo tanto me impactaron.

En ese tiempo que visité Luxemburgo, un abril, el clima era bastante frío y había una feria. Compré un café, me senté y pensé: ¡Qué afortunados son los luxemburgueses! Tienen todo, un país hermoso, lleno de castillos (Castillo de Bock, Castillo de Vianden, el Castillo del Duque, entre muchos otros) de áreas naturales, parques y espacios para disfrutar el aire libre, museos de arte e historia, tiendas de última moda, restaurantes divinos…y actualmente un gobierno que rompe con los tabúes y pone un ejemplo de tolerancia, equidad e igualdad para aquellos países que no pueden ni siquiera votar por una mujer para mandataria. ¿Vale la pena ir a Luxemburgo? Definitivamente



Al día siguiente partí, lamentando no haberme quedado más días. Aún sueño con volver y quedarme al menos cuatro días para descubrir sin prisas esta ciudad. Sin embargo, si tienes el tiempo limitado, dos días son suficientes. Luxemburgo es uno de los países más pequeñitos de Europa pero no tiene nada que envidiarle a sus vistosos vecinos.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Opciones de hospedaje para todo tipo de viajeros, Couchsurfing y otras alternativas.


Opciones de hospedaje.


Los viajeros compartimos muchas cosas en común, pero hay algo que seguro todos siempre estamos pensando: reducir los costos de viaje. Ya sea que andemos cazando las rebajas en boletos de avión, que investiguemos los lugares más económicos para comer o preguntemos a las personas locales dónde comprar más barato, lo importante es ahorrar un poco. 


Los hostales son una opción popular.
Hablemos del hospedaje. Los hostales representan una opción poco costosa y muy popular entre los viajeros. Ahí puedes hacer amigos, encontrar compañeros de viaje, compartir rutas y consejos de viaje. Tiene sus pros y sus contras, pero en general son muy cómodos; sobre todo si eres de esos viajeros a quienes solo les interesa tener un lugar para descansar un poco y partir lo más pronto posible a la siguiente aventura.


También hay quienes prefieren ahorrarse el hospedaje y viajar de noche; pasar la noche en el autobús o el tren, dormitar en el aeropuerto o incluso acampar. Si se trata de un viaje corto, la verdad es que no hay mayor problema. Sin embargo, si vas a estar varios días así, conviene gastar un poco en un buen descanso; un lugar donde te puedas dar una buena ducha o incluso que tenga acceso a una lavadora para limpiar la ropa y seguir con tu camino. Se los digo porque quienes hemos tenido estas experiencias, sabemos lo duro que es no descansar lo suficiente.
 
Dos veces he dormitado en el aeropuerto. A la gente le sorprenden mucho este tipo de experiencias, hacen que tu narración suene mucho más aventurera. La verdad es que en ese momento lo hubieras dado todo por una cama. Una vez tuve que esperar varias horas en el aeropuerto de Moscú. Era invierno y había llegado desde Sochi cerca de las 11:00 de la noche. Mi siguiente vuelo salía a las 6:00 de la mañana del día siguiente. En algunas ciudades los aeropuertos están lejos de la ciudad así que no me convenía alejarme. Tampoco es que hubiera muchas opciones de transporte y además no me veía sufriendo por las frías calles de Moscú, así que decidí esperar mi siguiente vuelo dentro del aeropuerto.

En los aeropuertos hay duchas y camas que puedes rentar por hora, pero sale más caro que un hotel, y en mi modo de “viajero ahorrador” activado, no iba a gastar en algo así. Simplemente me senté en una de esas sillas incomodísimas que hay en todos los lugares de espera e intenté distraerme con el móvil. Mientras pasaban las horas, comencé a sentirme muy cansado. Desafortunadamente yo nunca he sido bueno para quedarme dormido por ahí, donde sea. Vaya, hasta en una cama me cuesta trabajo. Me molesta el ruido, la luz, si sé que tengo que despertarme temprano, no conocer el lugar, dormir en un cuarto con otras personas, la temperatura del cuarto, en fin. Definitivamente ese es mi punto débil, mi área de oportunidad, para mejorar como viajero.


Puedes dormir en el tren o autobús.


De repente, en la desesperación de ver las horas pasar, escuché un click que me hizo consiente otra vez de mi alrededor. Tenía un fotógrafo casi en la cara, a quien le pareció interesante la imagen de un pobre viajero tratando de dormir en una terminal. Pobre en los dos sentidos, por compasión y por falta de dinero. Mientras mi cerebro intentó reconectar las neuronas para comprender lo que estaba pasando, mi cara simplemente frunció todos sus músculos. No hubo ningún excuse-me ni ningún thank you ni nada parecido en ningún idioma. Seguro mi cara de borracho trasnochado apareció en la sección “cómo perder el glamour durante el viaje” de algún diario italiano.

Horas antes de que por fin anunciaran mi vuelo, comenzó a dolerme la cabeza terriblemente. Además, traía un poco de gripe por lo que mis oídos también estaban inflamados. ¡Todo viajero experimentado sabe que definitivamente uno no se puede subir al avión con los oídos inflamados! Así que afortunadamente traía una pastilla que me tomé con un café de máquina, de esos asquerosos, una combinación de una sustancia que en países donde toman más té llaman “café” y agua. Mi cansancio ha de haber sido tal que ya dentro del avión, enderecé mi asiento para el despegue, el avión hizo maniobras para tomar pista, cerré los ojos por unos instantes y cuando los abrí, ¡ya estábamos en el aire! ¡EN EL AIRE! Me perdí el despegue de uno de esos aviones transatlánticos que vibran como si atravesaran un hoyo negro mientras despegan.


Hay viajeros de todas partes
del mundo que están dispuestos a
ofrecer un espacio para dormir.

En fin, otra de mis aventuras a la hora de dormir fue con Couchsurfing. Para quienes no la conocen, Couchsurfing es básicamente una red social de viajeros donde permites que otras personas duerman en el sillón de la sala, o cualquier otro lugar disponible por unas noches. A diferencia de otras redes, aquí no hay cobro. Se trata de una cadena de favores entre viajeros, digámoslo así. Fue en París, sólo necesitaba estar una noche ahí para tomar un vuelo temprano a Bielorusia. Era la primera vez que utilizaba el servicio. Me aseguré de que todo estuviera en orden, que fuera un miembro con varias recomendaciones, verificado y todo el proceso. Cuando llegué al departamento, con todo el nerviosismo del mundo, mi anfitrión abrió la puerta, dejando salir corrientes de humo con olor a hachís que venían de todos los rincones del interior; muy amable, debo admitir. Dejé mis maletas y me dispuse a recorrer un poco la ciudad.
 

Ya en la tarde, cerca de la hora de la cena, regresé para compartir un poco con él. Había invitado a un amigo de origen uzbeko y fuimos a un pequeño pero delicioso restaurante. Sin extranjeros, sin precios ostentosos, sólo gente del vecindario. Lo pasé muy bien, pero a la mitad de la comida empecé a sentir como mi cuerpo ya no aguantaba más. Entre el jetlag y un poco más de 24 horas sin dormir, creí que terminaría tirado en cualquier jardín. Regresé al departamento y ellos decidieron salir a beber un poco y disfrutar de la noche. Ante de irse se pusieron de acuerdo, con la computadora en mano, a dónde ir. Hablaban susurrando, supongo que para no despertarme, pero ya quedamos que yo tardo mucho en dormir así que seguía consiente. Entre que estaba medio dormido, el olor impregnado a hachís y sus susurros en francés, clarito escuché, según yo, cómo fingían ser alguien más en Couchsurfing para atraer más gente. Salieron y menos pude dormir. Esperé a que llegaran para por lo menos poder defenderme.

¡Ya no puedo más!
Al cabo de unas horas escuché ruidos en la escalera, imaginaba todo un grupo de jóvenes inmigrantes que venían tras de mí. Al echar la llave al cerrojo, corrí al baño. Quería asegurarme de que supieran que estaba despierto y MUY consiente. Venían un poco bebidos, pero dieron las buenas noches y se fueron a dormir. En cuanto escuché sus ronquidos, pude relajarme y me quedé dormido yo también. A la mañana siguiente me duché, di las gracias y salí sano y salvo al aeropuerto. La verdad es que exageré muchísimo. Yo creo que efectos del cansancio, el nerviosismo de la primera vez y varios elementos más. En general fue una buena experiencia, después pude conversar con el chico éste por internet y nos dejamos referencias positivas sobre el sitio. Obvio él no sabe todo lo que pasó por mi cabeza, sólo que tuvimos poco tiempo para conocernos pero que fue una cena agradable y que fui un buen huésped. Esta no fue mi única experiencia, tengo mucho que contarles y definitivamente una referencia muy positiva sobre el sitio.

Sea cual sea tu plan de viaje, es hospedaje es definitivamente algo importante que debes de tomar en cuenta. Cada quien conoce sus hábitos y si eres de hotel con todos los servicios eso no te hace menos viajero, lo importante es conocer y disfrutar. No se trata de a ver quién gasta menos. Planifica tu viaje y ábrete a salirte un poco del plan.

¡Coméntanos tus experiencias a la hora de dormir!

Por Dante Rojas
Instagram

jueves, 18 de mayo de 2017

De Cusco a Machu Picchu: aventura extrema



No sé para cuántos de ustedes Machu Picchu se encuentre en el top 10 de su lista “cosas que debo hacer antes de morir”, la famosísima “Bucket List”. Bueno, pues para mí lo era y fue así como decidí que mi siguiente destino tenía que ser hacia Sudamérica.

Nunca he sido de esas personas que planean sus viajes metódicamente, día por día, ni mucho menos hora por hora como algunos obsesivos. Soy más de esas personas que deciden las actividades hasta el momento en que conocen el lugar. No siempre con un buen resultado he de confesar, como lo verán en esta historia que les quiero compartir.

Volé de Lima a Cusco, los vuelos son muy baratos y son muy frecuentes. ¡Cusco es una ciudad bellísima! - que por cierto, se traen un relajo con la manera correcta de escribir Cuzco o Cusco pero bueno, es lo mismo y las dos son correctas. Yo prefiero Cusco, no sé, se ve más bonito escrito así. Decidí quedarme en una casa de Airbnb por todas las reseñas positivas que tenían en la aplicación. Aunque de haber planeado el viaje con anticipación y saber que pasaría 3 noches fuera, quizá me habría ahorrado algunos soles.


Ésta fue mi primera impresión de Cusco. Llegué por la noche, así que cuando desperté y vi esto, supe inmediatamente que había escogido el hospedaje correcto. 



Lo primero que hice al día siguiente fue ir directo a una agencia turística, que la familia del lugar donde me hospedé me recomendó. Fue entonces cuando me di cuenta que, si hubiera planeado con anticipación, habría logrado ver más cosas o por lo menos disfrutar más de todo lo que hice, que en verdad fue bastante. Aunque deben saber desde ahorita que esta historia no tiene del todo un final feliz.

Existen miles de formas para llegar a Machu Picchu, algunas más costosas y por supuesto más cómodas que otras. Yo escogí un tour en la agencia, llamado Inka Jungle, y todo lo que les voy a describir de la experiencia, créanme, se queda corto con lo que fue vivirla.

Nos recogieron a las 7am en la plaza principal. En Perú, todas las plazas principales se llaman Plaza de Armas. Yo, muy emocionada, llevaba un mochilón para los 4 días que duraría el viaje; primer error. Comenzó la aventura a algunos kilometros de Cusco donde, muy equipados, recorrimos 50km en bicicleta en una carretera que sólo tenía dos carriles, uno de ida y uno de vuelta. La carretera era de bajada así que mucho esfuerzo físico en realidad no era necesario. Sin embargo, la adrenalina de la velocidad y de los coches pasando MUY cerca de ti, le ponía todo el sabor de deporte extremo.


agua cruzando la carretera
Otra dificultad que se presentó fue que había que pasar por unas curvas donde corría agua, como si un arroyo cruzara la carretera. Pasamos por más de 10 de esas curvas con agua; la verdad nunca había visto que en una carretera corriera agua, me fascinó, aunque algunos de los que iban el tour se derraparon en esas curvas y se cayeron. ¡Muy peligroso por aquello de los coches pasando! No ocurrió ningún accidente grave, sólo algunos sustos y una chica con el hombro lastimado que en un par de días ya estaba lista para seguir con la aventura. Todo valió la pena por las hermosas vistas que ofrecía el trayecto. Esa imagen mía, recorriendo Perú en bicicleta, créanme que será de esos recuerdos que ves cuando segundos antes de morir, ves pasar la vida ante tus ojos.

En esos 50 km pasamos por todos los climas posibles, calor, frío (de ese que te congela la cara) y lluvia. Al finalizar la aventura del ciclismo, todos estábamos completamente empapados. De algo sirvió mi maletón porque me pude cambiar en la camioneta antes de seguir el viaje.

Llegamos al primer pueblo donde pasaríamos la primera noche, Santa María. He de confesar que de los 3 hostales en los que estuvimos, éste fue pésimo. Había muchos bichos y me despertaba a mitad de la noche a echarme repelente porque sentía que caminaban por mis piernas, en verdad fue una noche terrible. Los otros dos hostales estuvieron bastante decentes. Después de comer y cambiarnos, nos dispusimos a realizar la segunda actividad: Rafting.


Mapa del recorrido


Sin duda, el equipo que se forme para el rafting determinará el grado de diversión que tendrás. En mi caso, me tocó el MEJOR equipo. Una mezcla de nacionalidades siempre será el secreto para pasar un tiempo inolvidable. Entre chilenos, una francesa y yo, representando a México orgullosamente como siempre, el rafting se tornó la actividad más divertida de todo el viaje.

El segundo día prometía ser el más pesado ¡Ocho horas de caminata! Cuando te dan informes no son tan específicos en decirte que el esfuerzo físico es magistral. Yo sentí desfallecer (no soy tan dramática, es real) un par de veces. No sólo es caminar 8 horas, es caminar bajo el sol, subir y bajar por las montañas en unos caminos muy estrechos. ah, ¿y el mochilón? lo mandé por taxi al hostal de Santa Teresa.


¡¿Falta poco?!
Existe el tour de 4 días y otro de 3; en el segundo no haces la caminata de 8 horas y te mandan directo a Santa Teresa la primera noche. Si te gusta caminar (a mí no me gusta, pero fue una experiencia hermosa, exhaustiva pero hermosa) y apreciar la naturaleza, definitivamente no te puedes perder la caminata. Se dice que todo en esta vida tiene su recompensa, y sí, en este caso no fue distinto. Después de esa larga caminata llegamos a unos baños termales en medio de las montañas, que en verdad está de no creerse. Logramos ver el lugar aún con luz y cuando comenzó a oscurecer se sentía mucha paz. Pasamos ahí un poco más de una hora y venía la pregunta del millón; ¿Caminas el kilómetro que falta o te vas en taxi? TODOS nos fuimos en taxi.

Santa Teresa nos esperaba con una cena magnífica (todas las comidas del viaje estuvieron deliciosas) y una fiesta con pisco que ninguno de nosotros esperaba; segundo error. El pisco peruano, un aguardiente de uvas, es es muy rico cuando se toma mezclado. El famoso pisco sour es una de mis bebidas favoritas. Peeeroo aquí una recomendación: NO tomen shots de pisco… repito… NO TOMEN SHOTS (¡Nótese el plural!) de pisco. Su yo del futuro se los agradecerá. En este caso, yo tenía reservada una actividad de circuitos de tirolesa (zipline) y otra caminata de 3 horas al día siguiente.

Para aquellos que tienen duda qué lleva el Pisco Sour. Es una bebida tipo Margarita con hielo, limón, huevo (suena raro, pero no sabe, es sólo para darle consistencia), jarabe de goma y amargo de angostura, éste último la verdad creo que sólo se consigue en Perú, aunque no es necesario para que las recetas caseras queden increíbles. Hay algunas variantes de sabor, pero el original es de limón.



Bueno, continuando con la historia, los circuitos de la tirolesa estuvieron fantásticos. Hay uno donde tienes la opción de aventarte como Spiderman, boca abajo. Supongo que si no estás crudo (resaca) se ha de sentir mucho mejor. Y llegó la que según yo era la ÚLTIMA caminata para llegar a Machu Picchu ¡Oh no, qué equivocada estaba! 3 horas caminando de Hidroeléctrica (donde volví a dejar mi mochilón en el restaurante que comimos) a Machu Picchu pueblo.

Por la noche volvió a surgir una pregunta que cambiaría mi vida (aquí sí hay drama…). Al día siguiente para ir a Machu Picchu, ¿tomas el tren y pagas, o caminas y es gratis? Mochilera y ya con el entrenamiento arduo de los días pasados, decidí caminar.

Ese día lo recordaré como el día que caminé 10 horas seguidas con únicamente 15 minutos de descanso y no logré ver Machu Picchu. Les dije que era una historia triste…

Pero les cuento esa historia la próxima vez, porque aún hay mucho qué contar, y claro, también para mantener el suspenso…

¡Hasta la próxima, mis queridos viajeros!





 


Por Mayela Román
Instagram


jueves, 11 de mayo de 2017

Phillip Island Australia: Entre pingüinos, turistas maleducados, avaricia y belleza natural

A un par de horas de Melbourne Australia, hacia la Península de Mornington, encontramos, unida por un moderno puente a la tierra, una isla que se ha vuelto famosa por todo lo que tiene para ofrecer.


Relájate observando las olas en The Nobbies

Phillip Island.

Phillip Island es el hogar de fin de semana de los Melbournianos adinerados, es hogar también de los guapos hermanos Hemsworth, del Grand Prix de motocicletas y sobretodo de una peculiar fauna que abunda en el lugar. Aquí encontraremos entre otras cosas:  un centro de conservación de koalas y un desfile de pingüinos. Sí, leíste bien. ¡Un desfile de pingüinos! El más famoso del hemisferio sur. Este post tiene puntos de vista encontrados, de antemano les ofrezco disculpas si en algún momento les parezco racista, no es mi intención atacar a nadie en particular, pero desafortunadamente tengo que contarlo tal y como es. En Viajes y Postales te contamos todo para que formes tu propia opinión.



Puente que conecta a Phillip Island con Australia

Cómo llegar:

Desde Melbourne lo más recomendable es llegar en auto siguiendo la autopista M1 con dirección a Warragul y seguir los señalamientos hacia Phillip Island, que créanme, hay bastantes ¡no te vas a perder! En transporte público se puede llegar partiendo desde la estación Southern Cross hacia Koo We Rup, donde abordaremos un autobús regional para seguir con nuestra travesía hacia Cowes, el suburbio más céntrico de la isla. Si te sientes con ánimos de aventurarte, puedes tomar el tren suburbano desde la estación Southern Cross hasta Frankston y de ahí tomar otro tren regional hacia Stony Point. De Stony Point sale un ferry directo hacia Cowes. Ahora que, si la plata no es ningún problema para ti, puedes llegar en helicóptero. Hay compañías que organizan vuelos saliendo del aeropuerto de Essendon en Melbourne.

Alojamiento:

Existe una gran variedad en alojamiento, desde parques para acampar, hasta hoteles spa lujosos pasando por Airbnb y Bed and Breakfast en cottages históricos perfectamente bien ubicados y decorados.

La primera vez que visité Phillip Island fue hace 8 años. Llegamos a un Bed and Breakfast (posadas generalmente en casas privadas que brindan alojamiento y desayuno). Fuimos a los parques a admirar la fauna, a la playa y en general la pasamos muy tranquilos. Esta vez, regresamos con dos niñas, nos alojamos en un hotel llamado Phillip Island Apartments que recomiendo ampliamente. Por favor, no se pierdan el restaurante italiano Pino's. Cuando entras a un restaurante italiano atendido por italianos, con italianos comiendo en el lugar sólo significa una cosa: ¡la comida es buenísima!


Parques naturales y el desfile de pingüinos:

Como ya les había mencionado, la primera vez que vine, fue hace 8 años. Los sitios cambian con el tiempo y Phillip Island no es la excepción. Los parques de conservación y de observación están tomando un giro que sinceramente no me gusta. Voy a comenzar con el parque de conservación de los koalas.

La primera vez que vine, los koalas se encontraban en plena libertad. Subían y bajaban de sus árboles a placer, andaban por los barandales, se dejaban fotografiar por los turistas y existía una convivencia pacífica y respetuosa. Lamentablemente esto cambió pues ahora los koalas tienen barricadas que les impide acercarse a los turistas o viceversa. Y sólo de ver a una familia con la que desafortunadamente me tocó compartir tiempo y espacio no es difícil saber el por qué.

Qué no hacer en el centro de conservación

El centro de conservación de los koalas es hogar de varios ejemplares de la fauna australiana, no se limita únicamente a los koalas, también verás wallabies, son canguritos en miniatura,  canguros estándar, echidnas (animalitos  muy similares a los puercoespines) y Kookaburras (los pájaros violentos que roban salchichas, ¿recuerdan cuando acampamos en Wilson´s Prom? ). A pesar de que ahora los koalas están aislados se pueden observar perfectamente. Duermen casi todo el día por lo que verlos moviéndose es todo un espectáculo.  Hay que seguir algunas reglas como no gritarles, no mover los árboles y no tocarlos porque te pueden dar una rasguñada o un mordisco que te vas a arrepentir de jugarle a Don Picudo y  de habérteles acercado.  El lugar es muy bonito, a lo lejos se ven aves, canguros, un lago, y hay mesas para picnic, bancas para sentarte, una cafetería y un centro de información.





Protecciones para que los koalas ya no bajen


Foto tomada en 2009,  antes de las barricadas :(


El desfile de pingüinos

Los pingüinos del hada o pingüinos azules son los más pequeños que existen. Habitan en Nueva Zelanda y el sur de Australia. En Phillip Island está el santuario más famoso. Los pingüinos vuelven a casa después de algunos días en altamar cazando. Salen en grupos del océano, titubean un poco cuando ven a las gaviotas acercarse a ellos, vuelven a las aguas, juegan en la espuma y se retiran a sus madrigueras donde sus crías los esperan. 


Los pingüinos azules o pingüinos del hada

Les recomiendo comprar sus boletos por adelantado en internet, pueden escoger dos, tres, cuatro atracciones, les dicen el bundle y así conseguir buen precio.  En el bundle que compramos venía incluído el acceso al desfile de pingüinos y el santuario de los koalas. Hay que llegar al anochecer, eso depende de la estación obviamente, en verano más tarde que en invierno. Encontraremos dos tipos de entrada, la general y Penguins plus. Con la general es más que suficiente pues de todas maneras está estrictamente prohibido tomar fotos te sientes donde te sientes. Llegamos al área de la playa, caminamos un poco y vimos las gradas. Te recomiendo que entres inmediatamente, cenes antes o después porque se atasca.
Gradas para ver a los pingüinos

Lo feo: 

No quiero ni es mi intención alimentar algún prejuicio hacia los turistas asiáticos, en particular los chinos, pero fue muy difícil ver su interacción con los animales, su falta de respeto por el medio ambiente y su falta de empatía para con los seres vivos, incluyendo otros turistas. Es decepcionante decir que de un montón de turistas de todas las nacionalidades que se les ocurran, los únicos que causaban problemas al no acatar las reglas eran los antes mencionados a pesar de que las repiten en mandarín y cantonés para que no salgan con que "no entendí".

La primera vez que vine, había muy poca gente comparada con esta vez. Al llegar vi con un poco de tristeza autobuses y minibuses llenos de turistas que incivilizadamente se colaban en las filas, ya fueran filas para comprar un café o para entrar. 

Llegamos a las gradas, nos sentamos y esperamos. Comienza a obscurecer, se hacen honores a los aborígenes, dueños de la tierra australiana y dicen las reglas en inglés y en chino (no te preguntes el por qué). En cualquier momento, los pingüinos saldrán del mar. 

Tamaño real de los pingüinos

Se pide que por favor guardemos silencio y no se tomen fotos porque esto puede asustar a los pingüinos y alterar su rutina. Bueno, pues parece que les dicen ¡ovacionen de pie a los pingüinos cuando los vean! Es fácil darte cuenta cuando sale el primer grupo, a pesar de la obscuridad y de su tamaño pequeño, sientes como si China acabara de anotar gol en el Maracaná.  Los turistas se paran, gritan, flashazos por aquí y por allá. Los pobres jóvenes que trabajan para salvaguardar el orden corren de un lado a otro sentando gente, pidiéndoles que guarden sus cámaras y que se callen. Es muy difícil apreciar el espectáculo que la naturaleza nos está dando cuando tienes unas nalgas enfrente de ti (y para rematarla, planas) que no acatan las reglas y se ponen de pie cada 3 minutos. Comprendo que están emocionados, pero ¡caramba! Todos tenemos derecho a disfrutar. Lo peor es que como el fulano de adelante se para, el que sigue se para también y como sutano tomó una foto, yo también. No lo hagan ¡Respeten las reglas que por algo están!

Después de ver tres o cuatro grupos de pingüinos emerger del agua, decidimos irnos porque ya estaba que en cualquier momento me paraba a cachetear a alguien, ya saben que los latinos somos de sangre caliente, estaba de muy mal humor. Al salir también se pueden apreciar los pingüinos más de cerca porque sus madrigueras están atrás de las gradas. Los baños no están lejos de las gradas, lo menciono porque a una mamá de ese preciado grupo de turistas se le hizo fácil poner a su hijo a orinar ahí, en un arbustito. Eso, más la basura que dejan, aparte de que salen gritando y tomando fotos obviamente que hasta los pobres tipos encargados de la seguridad amenazan a los turistas con que los pingüinos muerden bien fuerte para que los dejen en paz; fueron motivos suficientes para arruinarme la visita. No disfruté del desfile de pingüinos esta vez. Quizá porque la primera vez que fui, había más pingüinos y menos gente… no lo sé…

Tienda de souvenirs

No quiero que se malinterprete mi entrada. Phillip Island es un lugar hermoso, ideal para observar fauna en su hábitat natural, es tranquilo, precioso pero el desfile de pingüinos es un claro ejemplo de cómo el turismo descontrolado puede arruinar un sitio. No está mal que los niños y adultos entren a ver a los pingüinos, está mal que las instrucciones no se sigan ya no al pie de la letra, que se ignoren en su totalidad. Que la avaricia de meter más y más gente resulte en una marabunta incontrolable y que las personas que acudimos con la genuina intención de estar en contacto con la naturaleza, no disfrutemos porque los demás compiten por tener las mejores selfies a costa de los demás y de los animales. Ojalá pronto encuentren un equilibrio. Mientras eso ocurre, seguiré yendo a Phillip Island a disfrutar porque es un volado, bien puede cambiar para bien, como empeorar. 

Por favor, ¡no olviden suscribirse a nuestro blog! 

Por Fabiola Hoffmann


miércoles, 3 de mayo de 2017

¿Viajar tiene su lado B? Seis cosas que te suceden al viajar y que nadie te cuenta

Los sitios turísticos están siempre a reventar de gente. 


Yo también quiero ver :(
Siempre que vemos una bonita postal, podemos apreciar los impresionantes paisajes y los mejores momentos de luz que nos invitan a ir a ese lugar. En todas las fotos que vemos, en especial de los sitios turísticos, aparecen lugares paradisiacos y relajantes o tomas espectaculares de algún edificio. La verdad es que estos sitios están por lo regular llenos de personas que quieren tomar exactamente la misma fotografía que tú. A veces hay que hacer filas interminables que te quitan muchísimo tiempo y todo para ver uno de los emblemas más icónicos de tu destino. Pero bueno, esa envidiable foto de perfil valdrá la pena. Sólo recuerda, Paris es más que la Torre Eiffel, Nueva York más que la Gran Manzana y así sucesivamente. No pasa nada si alguna vez decides no gastar todo tu tiempo en esos lugares y aprovechas para ver más sitios en lugar de uno.


Serás objeto de timos y engaños

Y claro, estar en un país donde tienes cara de perdido 24/7 y además no entiendes bien lo que está pasando pues imagínate. En general viajar te abre la mente y te ofrece experiencias inolvidables. Seguro conocerás a gente muy interesante, pero cuidado. También hay quienes se quieren aprovechar de tu poca competencia lingüística y de tu pobre costumbre con la divisa extranjera. Todavía recuerdo mi primer engaño; una chica "sorda" se acercó a mí en París, justo en los jardines de la Torre Eiffel. Con señas y enseñándome una libreta me di cuenta de que quería dinero para una institución. Yo pobremente saqué de mi bolso un euro, pero para mi sorpresa ella se enojó. Me mostró una lista con “firmas” de otros turistas, de Estados Unidos y Canadá, quienes donaban de 30 a 50 euros. ¡Madre mía! Si yo tuviera 30 euros para donar, seguro me quedo una noche más en algún hostal.


Prepárate para caminar largas distancias y perderte por un buen rato 


¿Seguros que era por aquí?

Aunque ahora con ayuda de Internet ya es más fácil planear tus rutas y escoger el mejor medio de transporte, lo más probable es que pases un buen tiempo buscando tu destino. Esto es completamente normal, recuerda que estás en un lugar que no conoces y es difícil ubicarse las primeras veces. Añade que hablan otro idioma, que el sentido de circulación a veces cambia, que todos llevan un ritmo diferente al tuyo. También a veces hay que caminar porque uno se baja en la estación de tren equivocada o simplemente ya no te alcanza para pagar el transporte. Recuerda que lo importante de los viajes es disfrutar el camino, en una de esas perdidas descubrirás cosas que pocos viajeros han visto.


Bajarás de peso y saltarás comidas

¿Y eso en mi moneda cuánto es o.O?
No suena tan mal, y ni siquiera estás yendo al gimnasio. Entre todo lo que caminas y además las comidas que por diferentes razones no estás haciendo, seguro bajas de peso. En ocasiones después de haber hecho la fila por un buen rato te das cuenta de que ya es la hora de la comida, pero ni modo de perder el lugar. Así que saldrás ya tarde del museo o la atracción y comerás a otra hora de la prevista. Como llegaste ya noche al hotel y no hay servicio de cena, además de que no tienes ni idea de qué tiendas hay alrededor, seguro irás a la cama sin cenar. A veces simplemente de la emoción de estar visitando lugares nuevos ni te acordarás de la comida o en ocasiones, y en el peor de los casos, te das cuenta de que la comida local no es de tu agrado. Como sea, date tiempo para comer, tu organismo te lo pide. Recuerda que estás gastando mucha energía.


Hacer la maleta de regreso será un triunfo.

Toda la ropa sucia más toda la ropa nueva, el recuerdito que compraste en cada lugar que visitaste. Miles de papeles que según tú te sirven de recuerdo, mapas, cables. El regalo para tu familia, el llavero para los amigos, decenas de bolsas para separar la ropa y los recuerdos. Añade tu mala organización y el cansancio acumulado, y ahí está: la maleta de regreso NUNCA cierra. Hay que sentarse sobre ella, tirar ropa que ya no uses, deshacerse del shampoo, jabones, desodorante, vaya, hasta del cepillo de dientes. Lo mejor es que lleves siempre una maleta mediana vacía, que se pueda doblar. La amarás en tu viaje de regreso, créeme.

El mundo ya no volverá a ser el mismo

Tu visión cambiará. Te darás cuenta de pequeñas y grandes cosas que suceden en tu país y que te gustaría cambiar y también al revés, agradecerás aquellos detalles que los demás no tienen. Adoptarás algunas costumbres y te desharás de otras; quizá ahora seas un fanático del té, te preguntes por qué en tu país el transporte colectivo es un caos, agradezcas el clima de tu ciudad, te guste aún más la comida de tu región, decidas estudiar más a fondo algún idioma, en fin, las posibilidades son infinitas.


Viajar por el mundo definitivamente te aporta nuevos conocimientos y aunque no todo es miel sobre hojuelas, no te arrepentirás de aquel viaje tan satisfactorio.

Por Dante Rojas
Instagram