jueves, 29 de junio de 2017

Un nuevo tipo de museo donde tú eres la obra principal

Puedo asegurarte que últimamente en Facebook, Instagram o cualquiera que sea la red social de tu preferencia, has visto alguna fotografía de uno de estos museos que a continuación te voy a presentar.


Artvo, Melbourne


Se trata de los museos de arte 3D que se han popularizado gracias a la exposición en las  redes sociales de las increíbles fotos en las que tú eres el protagonista.

El primero de su especie en Latinoamérica se encuentra en Playa del Carmen, Quintana Roo, México. Se llama 3D Museum of Wonders. http://3dmuseumofwonders.com/home-es/ En España encontramos más como el Museu de les Illusions en Barcelona http://bestmuseum.net/ y probablemente en cada país ya exista uno o esté en planes para realizarse.

La técnica del trampantojo (del francés trompe-l'oeil, engaña al ojo) es utilizada por los artistas para crear un efecto de tercera dimensión y hacernos los personajes principales de las obras que son un festín visual por sí mismas ¡Ahora imagina ser parte de ellas!

La fórmula de estos museos está hecha para triunfar: a todos nos encanta mostrar nuestras mejores fotos, especialmente aquellas originales, fuera de lo común, coloridas y extraordinarias que sabemos que juntarán varios “me gusta” (¡Ay, ego!, el que esté libre de culpa, que tire la primera piedra). Nos encanta relacionarnos con museos y actividades artísticas así que con esta combinación, estos museos se promocionan y se viralizan sin pagar publicidad, pues tus fotos compartidas son la mejor estrategia comercial, además de que las fotografías quedan increíbles.




El sediento


La diversión incluye a chicos y grandes, todos tienen oportunidad de posar y verse a sí mismos en la mano de un gran robot, tal vez combatiendo a algún dragón o volando sobre Sydney en un avión de papel

Y caí en las redes de la galería 3D...

Caí en la estrategia comercial al ver unas fotos de un contacto de Facebook. Las fotos se me "antojaron" y  decidí a ir con mi familia a la galería que está en la ciudad donde actualmente vivo, Melbourne, Australia. Se llama Artvo y está en el suburbio Docklands. Prometía ser una mañana llena de poses y sonrisas así que llegamos lo más temprano posible para evitar las aglomeraciones. 




Inocencia


En la entrada nos dividieron en grupos para explicar de qué se trata y qué hacer. El costo del boleto es el mismo que el de cualquier otro museo, incluso más barato, alrededor de 15 USD. En México, debo decir que me sorprendió el costo, que a mi gusto es elevado, alrededor de 30 dólares (USD).

El recorrido comienza con obras clásicas renacentistas, sigue con escenas de la cultura pop, recorridos por diferentes ciudades del mundo, ruinas egipcias, una tierra de fantasía y varias imágenes que te sacarán varias carcajadas.




Para sacar la mejor foto:

En el suelo hay marcas para indicar donde pararte como fotógrafo y hay personas que te darán consejos para que tu foto salga perfecta, pero no estarán encima de ti para que te sientas cómodo y en confianza para hacer los gestos que quieras. Esas marcas en el suelo también te indican como tomar  las fotos con teléfonos móviles, vertical u horizontalmente. No acerques ni alejes usando el zoom, pues afecta la perspectiva y las fotos no se verán en tercera dimensión, incluso si tomas la foto desde otro ángulo, ni siquiera se verá la imagen en todo su esplendor o no se distinguirá claramente lo que es.


¿Qué hay abajo?


Mi consejos:

Vete arreglado(a) porque de verdad, tú serás el centro de atención en todas las fotos.

Pide consejos a los chicos que trabajan ahí sobre cómo posar para sacar el mayor provecho de las imágenes.

Toma el tiempo necesario para recorrer el museo, observa las pinturas, admira las obras también ya que fueron creadas por grandes artistas para que nosotros seamos la figura principal.


Les dejo unas fotos mas de Artvo Melbourne y ¡no se olviden de buscar la galería 3D más cercana a ustedes!


Domando a la fiera



Volando sobre Sydney en un avión de papel


¡Cuidado con el dragón!


¡O me caigo o me come!


La manzana incompleta


Por Fabiola Cuevas

miércoles, 21 de junio de 2017

Sochi, la playa más famosa de Rusia


La ciudad de Sochi alberga uno de los estadios autorizados para llevar a cabo la Copa Confederaciones y el Mundial de Fútbol. Imaginen la escena: playa, tiempo agradable (aunque no lo creas las temperaturas en verano rondan los 25°C) y fútbol. 

¡Los atardeceres son grandiosos!
Sochi es una ciudad larga; como cualquier ciudad costera, los edificios están construidos a lo largo de la costa y muy poco tierra adentro. Naturalmente todos quieren aprovechar la vista al mar y el acceso rápido a las playas del Mar Negro. De hecho, tiene una avenida principal muy cerca de la playa: Calle Lenin (como la Costera Miguel Alemán en Acapulco, Bulevar Biscayne en Miami o Ronda Litoral en Barcelona). ¡Sochi es la ciudad costera más larga del mundo extendiéndose 144km! 


Aunque fue un destino turístico muy famoso dentro de la Unión Soviética, Sochi no es una ciudad muy conocida internacionalmente y no es de extrañarse. Sochi está a poco más de dos horas en avión desde Moscú y queda muy cerca de la frontera con Georgia. La verdad es que no veo a nadie haciendo viaje a la playa hasta Rusia (a menos de que por algún motivo te quede cerca o vayas a alguno de los partidos de Fútbol).

Sus playas son de piedras y solo se puedes disfrutar del mar durante el verano, aunque muchos rusos también se meten en invierno. Por lo mismo de no ser un destino turístico popular, es muy difícil encontrar servicios en otra lengua que no sea ruso. No hay resorts con buffets ni una gran variedad de bares o centros nocturnos. Recuerdo dos centros nocturnos muy bien. El primero se llamaba Garadók y el segundo Dvie Palmy. Aunque seguro encuentras otras opciones más parecidas a las discotecas de occidente, estos dos centros llamaron mi atención por varias razones. La música es totalmente desconocida y con tintes turcos; si bien se filtran dos que tres canciones de moda en todo el mundo, la mayoría de las canciones son ya sea en ruso o con variaciones de ritmos turcos o armenios. Después viene la diferencia cultural. Aquí se estilan dos tipos de baile, ya sea con tu pareja o en grupo. Curiosamente aquí puedes formar un grupo de hombres. Hay que bailar en círculo y demostrar que tú puedes hacer los pasos de baile más exóticos; supongo que es alguna manera de impresionar a las chicas. A mí me pareció que brincaban y movían las manos mientras miraban al piso, como buscando monedas. Después venía el clásico paso ruso de la mamushka, demostrando tremenda habilidad con las pantorrillas.


vista desde el tren


Sochi es una ciudad que pretende ser un punto turístico ya sea en verano o en invierno. Si vas en invierno puedes ir a las montañas a practicar ski y otros deportes de invierno. Además, tiene una infraestructura muy eficiente. Se construyó un tren a lo largo de la costa y también va a las montañas. También hay un gran número de hoteles nuevos y no se diga de los estadios que fueron construidos para los Juegos Olímpicos de Invierno y que están siendo utilizados para la Copa Confederaciones y el próximo Mundial de fútbol.

¿Qué hacer en Sochi?

Puedes ir al Parque de Atracciones muy cerca de la zona de estadios olímpicos. Aunque no es un parque muy grande, seguro te divertirás mientras pruebas un marózhonae (helado) y disfrutas de los hermosos atardeceres que ofrece el mar negro. Además, la comida es deliciosa. Como está muy cerca de Armenia y Turquía, además de los platillos rusos puedes probar algunos platillos exóticos que desgraciadamente no volverás a encontrar tan fácilmente. Recomiendo probar el Jachapuri, una especie de pan con un huevo frito en medio, con orilla de carne y queso derretido al horno que te hará chuparte los dedos. También prueba lavash una especie de tortilla de harina de origen persa, que puede disfrutarse con brochetas de cordero.



Si vas en invierno, no olvides visitar Krásnaya Paliana un resort de ski muy moderno con una vista de montañas nevadas que te dejará sin aliento. También puedes visitar la casa de campo de Stalin (dacha). Como ya quedamos que es un punto vacacionista importante para los rusos y los países cercanos. Muchos personajes famosos tienen una casa de descanso en este lugar. Se dice que incluso el Presidente Vladimir Putin cuenta con una lujosa casa de verano en Sochi, quizá hasta podrías visitarlo.

El estadio Fisht 

El estadio Fisht tiene una forma de monte (puesto que está inspirado en el Monte Fisht) y tiene una capacidad de aproximadamente 48,000 espectadores. Desde su interior puedes ver el mar o las montañas dependiendo de en qué extremo te sientes. Es un estadio con techo abierto que además refleja el agua durante el día y permite el paso de la brisa marina. Puede modificarse para usos múltiples a fin de cubrir las necesidades del event¡¿¡o.

¡Lenin!
Por Dante Rojas
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miércoles, 7 de junio de 2017

La depresión del viajero, los efectos post-viaje.


Planear un viaje requiere de mucho esfuerzo. El proceso comienza desde la visualización; escoger un destino, investigar precios, ver fotos y contar tus planes a tus conocidos. Después viene ahorrar, pensar todos los días en la cuenta regresiva, los nervios y la expectativa. Es una actividad que te tiene ocupado y que le da un sentido a tu vida, como bien se expone en la teoría filosófica de la logoterapia.

Planear un viaje es un poco ir en contra del destino; demostrarse a sí mismo que la construcción de nuevas experiencias está en tus manos. Viajar es un triunfo, una medalla para el objetivo logrado. Aunque todos tenemos un objetivo en común, que evidentemente es viajar, cada quién sabe de qué pequeños escalones está conformado ese viaje. Puede ser el simple hecho de salir de tu zona de confort; enfrentarte a un nuevo idioma, desprenderte de tu comida favorita, pocas horas de sueño, el cansancio de la aventura, y varias cosas más (puedes leer El lado B de viajar).

En los viajes podemos hasta encontrarnos a nosotros mismos.
Y después de este recorrido viene la recompensa: el viaje en sí, todas esas experiencias tendrán un impacto positivo en tu vida, que te ayudarán a ver al mundo con otros ojos, los nuevos amigos, los nuevos sabores, olores, etc. Desafortunadamente, los estímulos son muy fuertes y muy seguidos, pero terminan abruptamente; el descenso comienza desde que tomas el transporte de regreso. Durante el viaje la adrenalina recorrer tus venas, bombas de serotonina impactan en tu cerebro. Vaya, te enfocas hasta en el azul del cielo o la forma de las nubes, la forma de todos los edificios, el actuar de las personas, es como un nuevo despertar.

Hay dos factores muy importantes cuando regresas a casa que influyen en tu estado de ánimo. Primero, bienvenido a la monotonía: No hay tiempo de voltear a mirar el cielo, la gente está igual de ocupada que tú, el estrés de tratar de ser puntual a tus citas, el tráfico. ¡Es como atrapar a un animal salvaje y meterlo dentro de una jaula para un circo de la ciudad! Acéptalo, en tu ciudad ni estás de vacaciones, ni hay tantos lugares o experiencias nuevas que te puedan emocionar.

Segundo, ya no eres el mismo de antes. Tus ojos vieron otras maneras de actuar, tu boca probó otros sabores, ahora conoces nuevas sensaciones. Sabes que no todo el mundo ve la vida de la misma manera. Sí, es cierto que llegaste a casa y hay cosas que añorabas y que morías por volver a hacer. También es cierto que ahora que aprendiste otras costumbres, te encantaría incorporarlas a tu vida. No sólo eso, morirías por que se adoptaran en tu país.

crepas con caviar y té negro ¿de desayuno? ¡Qué rico!


Cuando regresé de Rusia, (tienes que leer Introducción a Rusia para comprenderlo mejor) me dio por tomar té a todas horas. Era delicioso comer con té o echarse una taza caliente para pasar la tarde. No sé en sus países, en México no es común. Sí hay quien tome té, por supuesto, pero el café es más popular y por mucho. Además, normalmente a la hora de la comida se toma agua fresca o refresco, cerveza, café, etc., pero raramente té.

Y así hay miles de ejemplos más. Después de convivir con la sociedad nipona, por ejemplo, mi país me pareció el más caótico del mundo. Vaya que no voy a engañar a nadie, con y sin Japón, tenemos mucho por avanzar en cuanto a civilidad se refiere, pero después de ver y vivir el cómo podría ser, uno empieza a divagar e imaginar todas las posibilidades que podrían implementarse en la ciudad.

Además de todo lo anterior, seguro al leer mis últimos párrafos te sucedió: uno queda como traidor a la patria por preferir otras culturas, otros usos. Con todo el sentir que traes desde tu último viaje, tampoco es que se lo puedas contar a todo el mundo, en especial a quienes no han viajado. Los demás solo te escuchan como “el tipo presumido” que reniega de su cultura. Terminas hasta un poco ajeno porque incorporas a tu vida mejoras que consideras te hacen un mejor ciudadano del mundo. ¡Ni te preocupes! La diferencia entre presumir y compartir está en la relación que tienes con la otra persona. Si es alguien que te quiere le dará gusto compartir tus logros y se sentirá inspirado por tus historias, si no, pues serás solo un presuntuoso que logro viajar a equis lugar.


Y si a todo esto le aumentas que a lo mejor conociste a una o varias personas especiales durante tu viaje, el momento de decir adiós es brutal.

En fin, no permitas que está depresión afecte tu vida. Mejor dedícate a planear la nueva aventura. ¿A dónde te gustaría ir? ¿Qué experiencias quieres tener? ¿Qué nuevo sueño te gustaría crear?


¡Escríbenos tus opiniones, nos encantaría leer tus experiencias!

Por Dante Rojas
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miércoles, 31 de mayo de 2017

Lo más bonito de Europa en una ciudad poco explorada

Mientras leía el diario en línea, observé detenidamente la fotografía donde las primeras damas de algunos líderes mundiales posaban en esta pasada cumbre de la OTAN, algunas sonrientes, algunas más sobrias y atrás, en una esquina, se ubicaba el único caballero con suficiente porte y elegancia para robar cuadro. Se trataba ni más ni menos del esposo del primer ministro de un país que para mi gusto, es de los más sofisticados que he visitado sin dejar de lado la elegancia de lo tradicional. Luxemburgo es como una señora aristócrata con la que irías a pasar una tarde de té y pastelitos. Sin embargo, para tu sorpresa te recibe con una botella de Pinot Grigio y un plato de kuddlefleck (platillo tradicional hecho a base de estómago de vaca), con la que pensabas que platicarías de sus nietos y sus bordados, pero su conversación es sobre temas mundiales y económicos. Así fue Luxemburgo para mí.

Primeras damas y esposo del primer ministro de Luxemburgo

Menciono lo de la foto porque hay pocos países que se me ocurren con la madurez y apertura mental para elegir a alguien como representante sin basarse en alguna banalidad, sin observar su preferencia sexual y sobre todo mirando el curriculum del que será su representante, uno de ellos es Luxemburgo.



Visité Luxemburgo como parte de un circuito mochilero que hice en Europa. Alguna vez leí que Luxemburgo, capital del país, era una ciudad en la que parecía que el tiempo se hubiera detenido. El país es uno de los más ricos de la Unión Europea. No había nada en particular que me llamara la atención sobre este país mas que la frase del tiempo. Sin más investigación o explicación tomé un tren desde Brujas. El trayecto fue una delicia, a pesar de haber durado un poco más de cuatro horas, atravesamos Bélgica, paramos en varios pueblitos en los que podría haber bajado y quedarme para siempre, me sentía dentro de un cuento de los hermanos Grimm.


El hostal más bonito 

Reservé una cama en un hostal llamado Luxembourg City Youth Hostel . Sin saber exactamente a dónde me dirigía caminé y caminé hasta que por fin vi el hostal. Lo que recuerdo mejor es que sentía que estaba en medio de la nada, lo pesado de mi mochila, que había muchísimos cuervos y una especie de arcos, tipo acueducto por donde pasaba el tren. Llegamos al fin al hostal. Los cuartos están divididos por sexos y gratamente limpios y agradables, con lockers individuales.

Parecía que estábamos en medio de un bosque, pero estábamos en pleno centro



Lo feo del hostal: 

No es fácil hospedarte en hostales cuando toda tu vida has tenido tu cuarto propio como en mi caso, pero este fue el mejor hostal en el que me he quedado. Desafortunadamente, mis compañeras de cuarto no lo hicieron nada fácil. Dejamos nuestras cosas y salimos a explorar. Al volver, dos alemanas que serían nuestras compañeras de habitación, hicieron cara de asco cuando entramos y no respondieron a nuestro torpe intento de hacer conversación. Nos dimos cuenta que movieron nuestras pertenencias de lugar como marcando su territorio. Eso creó una atmósfera bastante tensa. A pesar de que ambas partes dominábamos el inglés, no nos dirigimos la palabra, lo que fue un verdadero desperdicio.

Habitación del hostal

No obstante, dentro del hostal hay numerosas oportunidades para socializar como los desayunos, la comida, las áreas compartidas donde puedes conocer a otros mochileros que gustosos compartirán sus consejos y hasta sus correos electrónicos o redes sociales. El hostal está como en medio del bosque aunque realmente se encuentra en pleno centro. Me daba la impresión que no había nada alrededor, pero a una distancia corta, caminable, hay varios sitios de interés, restos de construcciones como el Dent Creuse que estaba cerrado y no hay mucho que apreciarle en su exterior lamentablemente. De cualquier forma, captará tu atención y merece la pena una foto, especialmente por ser lo único que queda en pie del castillo de Luxemburgo del siglo X que posteriormente fue reconstruido. A pocos metros de distancia están las Casamatas de Bock.

Dent Creuse


Les hablaré de dos de las atracciones más importantes de Luxemburgo que están a corta distancia una de la otra.


Las casamatas de Bock

Por afuera es una construcción de piedra que asemeja a las fortalezas medievales. Sin saber nada de Luxemburgo, como lo mencioné anteriormente, el lugar por sí mismo grita historia por lo que decidimos que sería una visita obligada. El precio de entrada es bastante accesible, sólo 6 euros, simplemente no te las puedes perder. Su construcción data desde la edad media y es un conjunto de túneles que pertenecían a un castillo del Conde Sigfredo de Luxemburgo. Las casamatas formaron una parte muy importante durante las guerras como en el caso de la segunda guerra mundial, en la que sirvieron de refugio. A pesar de ser un conjunto de túneles, hay varias ventanas desde donde se aprecian vistan fantásticas del Grund, barrio pintoresco de la ciudad. Si tienes problemas para caminar, necesitas rampas o vas a llevar una carriola o silla de ruedas, no es muy recomendable adentrarse pues el suelo es irregular y hay varias escaleras.

Casamatas de Bock


Le chemin de la corniche, el balcón más bonito de Europa

A poca distancia de las Casamatas está Le Chemin de la Corniche. Es un paseo peatonal de subida que te va a dejar sin aliento…pero una vez arriba, se te volverá a ir al ver la belleza de esta ciudad. No hace falta buscar nada, no necesitas buscar algún punto en el cual fijar tu atención como sucede con los millones de miradores que hay en el mundo, basta con pasear tu vista por todo el lugar. Luxemburgo es una ciudad bella, fotogénica y muy verde; no por nada la gente ha llamado este lugar “El balcón más bonito de Europa”. Una peculiaridad de esta ciudad es su desnivel; como una serie de valles, montañas, su relieve es muy irregular. Nada le roba cámara a nada, todo tiene su lugar perfecto. No se nota que estoy enamorada de Luxemburgo, ¿verdad?...

Vista desde el balcón más bonito de Europa

Otra cosa que me hizo amar esta ciudad es que no hay gente. No tuve que batallar con las hordas turísticas de Brujas; hasta el viento se escucha y los cuervos. ¡Dios, los cuervos es lo que más recuerdo! Discúlpeme usted amable lector, lo más cercano a un cuervo que había estado en ese entonces era a la urraca de mi maestra, por lo tanto me impactaron.

En ese tiempo que visité Luxemburgo, un abril, el clima era bastante frío y había una feria. Compré un café, me senté y pensé: ¡Qué afortunados son los luxemburgueses! Tienen todo, un país hermoso, lleno de castillos (Castillo de Bock, Castillo de Vianden, el Castillo del Duque, entre muchos otros) de áreas naturales, parques y espacios para disfrutar el aire libre, museos de arte e historia, tiendas de última moda, restaurantes divinos…y actualmente un gobierno que rompe con los tabúes y pone un ejemplo de tolerancia, equidad e igualdad para aquellos países que no pueden ni siquiera votar por una mujer para mandataria. ¿Vale la pena ir a Luxemburgo? Definitivamente



Al día siguiente partí, lamentando no haberme quedado más días. Aún sueño con volver y quedarme al menos cuatro días para descubrir sin prisas esta ciudad. Sin embargo, si tienes el tiempo limitado, dos días son suficientes. Luxemburgo es uno de los países más pequeñitos de Europa pero no tiene nada que envidiarle a sus vistosos vecinos.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Opciones de hospedaje para todo tipo de viajeros, Couchsurfing y otras alternativas.


Opciones de hospedaje.


Los viajeros compartimos muchas cosas en común, pero hay algo que seguro todos siempre estamos pensando: reducir los costos de viaje. Ya sea que andemos cazando las rebajas en boletos de avión, que investiguemos los lugares más económicos para comer o preguntemos a las personas locales dónde comprar más barato, lo importante es ahorrar un poco. 


Los hostales son una opción popular.
Hablemos del hospedaje. Los hostales representan una opción poco costosa y muy popular entre los viajeros. Ahí puedes hacer amigos, encontrar compañeros de viaje, compartir rutas y consejos de viaje. Tiene sus pros y sus contras, pero en general son muy cómodos; sobre todo si eres de esos viajeros a quienes solo les interesa tener un lugar para descansar un poco y partir lo más pronto posible a la siguiente aventura.


También hay quienes prefieren ahorrarse el hospedaje y viajar de noche; pasar la noche en el autobús o el tren, dormitar en el aeropuerto o incluso acampar. Si se trata de un viaje corto, la verdad es que no hay mayor problema. Sin embargo, si vas a estar varios días así, conviene gastar un poco en un buen descanso; un lugar donde te puedas dar una buena ducha o incluso que tenga acceso a una lavadora para limpiar la ropa y seguir con tu camino. Se los digo porque quienes hemos tenido estas experiencias, sabemos lo duro que es no descansar lo suficiente.
 
Dos veces he dormitado en el aeropuerto. A la gente le sorprenden mucho este tipo de experiencias, hacen que tu narración suene mucho más aventurera. La verdad es que en ese momento lo hubieras dado todo por una cama. Una vez tuve que esperar varias horas en el aeropuerto de Moscú. Era invierno y había llegado desde Sochi cerca de las 11:00 de la noche. Mi siguiente vuelo salía a las 6:00 de la mañana del día siguiente. En algunas ciudades los aeropuertos están lejos de la ciudad así que no me convenía alejarme. Tampoco es que hubiera muchas opciones de transporte y además no me veía sufriendo por las frías calles de Moscú, así que decidí esperar mi siguiente vuelo dentro del aeropuerto.

En los aeropuertos hay duchas y camas que puedes rentar por hora, pero sale más caro que un hotel, y en mi modo de “viajero ahorrador” activado, no iba a gastar en algo así. Simplemente me senté en una de esas sillas incomodísimas que hay en todos los lugares de espera e intenté distraerme con el móvil. Mientras pasaban las horas, comencé a sentirme muy cansado. Desafortunadamente yo nunca he sido bueno para quedarme dormido por ahí, donde sea. Vaya, hasta en una cama me cuesta trabajo. Me molesta el ruido, la luz, si sé que tengo que despertarme temprano, no conocer el lugar, dormir en un cuarto con otras personas, la temperatura del cuarto, en fin. Definitivamente ese es mi punto débil, mi área de oportunidad, para mejorar como viajero.


Puedes dormir en el tren o autobús.


De repente, en la desesperación de ver las horas pasar, escuché un click que me hizo consiente otra vez de mi alrededor. Tenía un fotógrafo casi en la cara, a quien le pareció interesante la imagen de un pobre viajero tratando de dormir en una terminal. Pobre en los dos sentidos, por compasión y por falta de dinero. Mientras mi cerebro intentó reconectar las neuronas para comprender lo que estaba pasando, mi cara simplemente frunció todos sus músculos. No hubo ningún excuse-me ni ningún thank you ni nada parecido en ningún idioma. Seguro mi cara de borracho trasnochado apareció en la sección “cómo perder el glamour durante el viaje” de algún diario italiano.

Horas antes de que por fin anunciaran mi vuelo, comenzó a dolerme la cabeza terriblemente. Además, traía un poco de gripe por lo que mis oídos también estaban inflamados. ¡Todo viajero experimentado sabe que definitivamente uno no se puede subir al avión con los oídos inflamados! Así que afortunadamente traía una pastilla que me tomé con un café de máquina, de esos asquerosos, una combinación de una sustancia que en países donde toman más té llaman “café” y agua. Mi cansancio ha de haber sido tal que ya dentro del avión, enderecé mi asiento para el despegue, el avión hizo maniobras para tomar pista, cerré los ojos por unos instantes y cuando los abrí, ¡ya estábamos en el aire! ¡EN EL AIRE! Me perdí el despegue de uno de esos aviones transatlánticos que vibran como si atravesaran un hoyo negro mientras despegan.


Hay viajeros de todas partes
del mundo que están dispuestos a
ofrecer un espacio para dormir.

En fin, otra de mis aventuras a la hora de dormir fue con Couchsurfing. Para quienes no la conocen, Couchsurfing es básicamente una red social de viajeros donde permites que otras personas duerman en el sillón de la sala, o cualquier otro lugar disponible por unas noches. A diferencia de otras redes, aquí no hay cobro. Se trata de una cadena de favores entre viajeros, digámoslo así. Fue en París, sólo necesitaba estar una noche ahí para tomar un vuelo temprano a Bielorusia. Era la primera vez que utilizaba el servicio. Me aseguré de que todo estuviera en orden, que fuera un miembro con varias recomendaciones, verificado y todo el proceso. Cuando llegué al departamento, con todo el nerviosismo del mundo, mi anfitrión abrió la puerta, dejando salir corrientes de humo con olor a hachís que venían de todos los rincones del interior; muy amable, debo admitir. Dejé mis maletas y me dispuse a recorrer un poco la ciudad.
 

Ya en la tarde, cerca de la hora de la cena, regresé para compartir un poco con él. Había invitado a un amigo de origen uzbeko y fuimos a un pequeño pero delicioso restaurante. Sin extranjeros, sin precios ostentosos, sólo gente del vecindario. Lo pasé muy bien, pero a la mitad de la comida empecé a sentir como mi cuerpo ya no aguantaba más. Entre el jetlag y un poco más de 24 horas sin dormir, creí que terminaría tirado en cualquier jardín. Regresé al departamento y ellos decidieron salir a beber un poco y disfrutar de la noche. Ante de irse se pusieron de acuerdo, con la computadora en mano, a dónde ir. Hablaban susurrando, supongo que para no despertarme, pero ya quedamos que yo tardo mucho en dormir así que seguía consiente. Entre que estaba medio dormido, el olor impregnado a hachís y sus susurros en francés, clarito escuché, según yo, cómo fingían ser alguien más en Couchsurfing para atraer más gente. Salieron y menos pude dormir. Esperé a que llegaran para por lo menos poder defenderme.

¡Ya no puedo más!
Al cabo de unas horas escuché ruidos en la escalera, imaginaba todo un grupo de jóvenes inmigrantes que venían tras de mí. Al echar la llave al cerrojo, corrí al baño. Quería asegurarme de que supieran que estaba despierto y MUY consiente. Venían un poco bebidos, pero dieron las buenas noches y se fueron a dormir. En cuanto escuché sus ronquidos, pude relajarme y me quedé dormido yo también. A la mañana siguiente me duché, di las gracias y salí sano y salvo al aeropuerto. La verdad es que exageré muchísimo. Yo creo que efectos del cansancio, el nerviosismo de la primera vez y varios elementos más. En general fue una buena experiencia, después pude conversar con el chico éste por internet y nos dejamos referencias positivas sobre el sitio. Obvio él no sabe todo lo que pasó por mi cabeza, sólo que tuvimos poco tiempo para conocernos pero que fue una cena agradable y que fui un buen huésped. Esta no fue mi única experiencia, tengo mucho que contarles y definitivamente una referencia muy positiva sobre el sitio.

Sea cual sea tu plan de viaje, es hospedaje es definitivamente algo importante que debes de tomar en cuenta. Cada quien conoce sus hábitos y si eres de hotel con todos los servicios eso no te hace menos viajero, lo importante es conocer y disfrutar. No se trata de a ver quién gasta menos. Planifica tu viaje y ábrete a salirte un poco del plan.

¡Coméntanos tus experiencias a la hora de dormir!

Por Dante Rojas
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jueves, 18 de mayo de 2017

De Cusco a Machu Picchu: aventura extrema



No sé para cuántos de ustedes Machu Picchu se encuentre en el top 10 de su lista “cosas que debo hacer antes de morir”, la famosísima “Bucket List”. Bueno, pues para mí lo era y fue así como decidí que mi siguiente destino tenía que ser hacia Sudamérica.

Nunca he sido de esas personas que planean sus viajes metódicamente, día por día, ni mucho menos hora por hora como algunos obsesivos. Soy más de esas personas que deciden las actividades hasta el momento en que conocen el lugar. No siempre con un buen resultado he de confesar, como lo verán en esta historia que les quiero compartir.

Volé de Lima a Cusco, los vuelos son muy baratos y son muy frecuentes. ¡Cusco es una ciudad bellísima! - que por cierto, se traen un relajo con la manera correcta de escribir Cuzco o Cusco pero bueno, es lo mismo y las dos son correctas. Yo prefiero Cusco, no sé, se ve más bonito escrito así. Decidí quedarme en una casa de Airbnb por todas las reseñas positivas que tenían en la aplicación. Aunque de haber planeado el viaje con anticipación y saber que pasaría 3 noches fuera, quizá me habría ahorrado algunos soles.


Ésta fue mi primera impresión de Cusco. Llegué por la noche, así que cuando desperté y vi esto, supe inmediatamente que había escogido el hospedaje correcto. 



Lo primero que hice al día siguiente fue ir directo a una agencia turística, que la familia del lugar donde me hospedé me recomendó. Fue entonces cuando me di cuenta que, si hubiera planeado con anticipación, habría logrado ver más cosas o por lo menos disfrutar más de todo lo que hice, que en verdad fue bastante. Aunque deben saber desde ahorita que esta historia no tiene del todo un final feliz.

Existen miles de formas para llegar a Machu Picchu, algunas más costosas y por supuesto más cómodas que otras. Yo escogí un tour en la agencia, llamado Inka Jungle, y todo lo que les voy a describir de la experiencia, créanme, se queda corto con lo que fue vivirla.

Nos recogieron a las 7am en la plaza principal. En Perú, todas las plazas principales se llaman Plaza de Armas. Yo, muy emocionada, llevaba un mochilón para los 4 días que duraría el viaje; primer error. Comenzó la aventura a algunos kilometros de Cusco donde, muy equipados, recorrimos 50km en bicicleta en una carretera que sólo tenía dos carriles, uno de ida y uno de vuelta. La carretera era de bajada así que mucho esfuerzo físico en realidad no era necesario. Sin embargo, la adrenalina de la velocidad y de los coches pasando MUY cerca de ti, le ponía todo el sabor de deporte extremo.


agua cruzando la carretera
Otra dificultad que se presentó fue que había que pasar por unas curvas donde corría agua, como si un arroyo cruzara la carretera. Pasamos por más de 10 de esas curvas con agua; la verdad nunca había visto que en una carretera corriera agua, me fascinó, aunque algunos de los que iban el tour se derraparon en esas curvas y se cayeron. ¡Muy peligroso por aquello de los coches pasando! No ocurrió ningún accidente grave, sólo algunos sustos y una chica con el hombro lastimado que en un par de días ya estaba lista para seguir con la aventura. Todo valió la pena por las hermosas vistas que ofrecía el trayecto. Esa imagen mía, recorriendo Perú en bicicleta, créanme que será de esos recuerdos que ves cuando segundos antes de morir, ves pasar la vida ante tus ojos.

En esos 50 km pasamos por todos los climas posibles, calor, frío (de ese que te congela la cara) y lluvia. Al finalizar la aventura del ciclismo, todos estábamos completamente empapados. De algo sirvió mi maletón porque me pude cambiar en la camioneta antes de seguir el viaje.

Llegamos al primer pueblo donde pasaríamos la primera noche, Santa María. He de confesar que de los 3 hostales en los que estuvimos, éste fue pésimo. Había muchos bichos y me despertaba a mitad de la noche a echarme repelente porque sentía que caminaban por mis piernas, en verdad fue una noche terrible. Los otros dos hostales estuvieron bastante decentes. Después de comer y cambiarnos, nos dispusimos a realizar la segunda actividad: Rafting.


Mapa del recorrido


Sin duda, el equipo que se forme para el rafting determinará el grado de diversión que tendrás. En mi caso, me tocó el MEJOR equipo. Una mezcla de nacionalidades siempre será el secreto para pasar un tiempo inolvidable. Entre chilenos, una francesa y yo, representando a México orgullosamente como siempre, el rafting se tornó la actividad más divertida de todo el viaje.

El segundo día prometía ser el más pesado ¡Ocho horas de caminata! Cuando te dan informes no son tan específicos en decirte que el esfuerzo físico es magistral. Yo sentí desfallecer (no soy tan dramática, es real) un par de veces. No sólo es caminar 8 horas, es caminar bajo el sol, subir y bajar por las montañas en unos caminos muy estrechos. ah, ¿y el mochilón? lo mandé por taxi al hostal de Santa Teresa.


¡¿Falta poco?!
Existe el tour de 4 días y otro de 3; en el segundo no haces la caminata de 8 horas y te mandan directo a Santa Teresa la primera noche. Si te gusta caminar (a mí no me gusta, pero fue una experiencia hermosa, exhaustiva pero hermosa) y apreciar la naturaleza, definitivamente no te puedes perder la caminata. Se dice que todo en esta vida tiene su recompensa, y sí, en este caso no fue distinto. Después de esa larga caminata llegamos a unos baños termales en medio de las montañas, que en verdad está de no creerse. Logramos ver el lugar aún con luz y cuando comenzó a oscurecer se sentía mucha paz. Pasamos ahí un poco más de una hora y venía la pregunta del millón; ¿Caminas el kilómetro que falta o te vas en taxi? TODOS nos fuimos en taxi.

Santa Teresa nos esperaba con una cena magnífica (todas las comidas del viaje estuvieron deliciosas) y una fiesta con pisco que ninguno de nosotros esperaba; segundo error. El pisco peruano, un aguardiente de uvas, es es muy rico cuando se toma mezclado. El famoso pisco sour es una de mis bebidas favoritas. Peeeroo aquí una recomendación: NO tomen shots de pisco… repito… NO TOMEN SHOTS (¡Nótese el plural!) de pisco. Su yo del futuro se los agradecerá. En este caso, yo tenía reservada una actividad de circuitos de tirolesa (zipline) y otra caminata de 3 horas al día siguiente.

Para aquellos que tienen duda qué lleva el Pisco Sour. Es una bebida tipo Margarita con hielo, limón, huevo (suena raro, pero no sabe, es sólo para darle consistencia), jarabe de goma y amargo de angostura, éste último la verdad creo que sólo se consigue en Perú, aunque no es necesario para que las recetas caseras queden increíbles. Hay algunas variantes de sabor, pero el original es de limón.



Bueno, continuando con la historia, los circuitos de la tirolesa estuvieron fantásticos. Hay uno donde tienes la opción de aventarte como Spiderman, boca abajo. Supongo que si no estás crudo (resaca) se ha de sentir mucho mejor. Y llegó la que según yo era la ÚLTIMA caminata para llegar a Machu Picchu ¡Oh no, qué equivocada estaba! 3 horas caminando de Hidroeléctrica (donde volví a dejar mi mochilón en el restaurante que comimos) a Machu Picchu pueblo.

Por la noche volvió a surgir una pregunta que cambiaría mi vida (aquí sí hay drama…). Al día siguiente para ir a Machu Picchu, ¿tomas el tren y pagas, o caminas y es gratis? Mochilera y ya con el entrenamiento arduo de los días pasados, decidí caminar.

Ese día lo recordaré como el día que caminé 10 horas seguidas con únicamente 15 minutos de descanso y no logré ver Machu Picchu. Les dije que era una historia triste…

Pero les cuento esa historia la próxima vez, porque aún hay mucho qué contar, y claro, también para mantener el suspenso…

¡Hasta la próxima, mis queridos viajeros!





 


Por Mayela Román
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jueves, 11 de mayo de 2017

Phillip Island Australia: Entre pingüinos, turistas maleducados, avaricia y belleza natural

A un par de horas de Melbourne Australia, hacia la Península de Mornington, encontramos, unida por un moderno puente a la tierra, una isla que se ha vuelto famosa por todo lo que tiene para ofrecer.


Relájate observando las olas en The Nobbies

Phillip Island.

Phillip Island es el hogar de fin de semana de los Melbournianos adinerados, es hogar también de los guapos hermanos Hemsworth, del Grand Prix de motocicletas y sobretodo de una peculiar fauna que abunda en el lugar. Aquí encontraremos entre otras cosas:  un centro de conservación de koalas y un desfile de pingüinos. Sí, leíste bien. ¡Un desfile de pingüinos! El más famoso del hemisferio sur. Este post tiene puntos de vista encontrados, de antemano les ofrezco disculpas si en algún momento les parezco racista, no es mi intención atacar a nadie en particular, pero desafortunadamente tengo que contarlo tal y como es. En Viajes y Postales te contamos todo para que formes tu propia opinión.



Puente que conecta a Phillip Island con Australia

Cómo llegar:

Desde Melbourne lo más recomendable es llegar en auto siguiendo la autopista M1 con dirección a Warragul y seguir los señalamientos hacia Phillip Island, que créanme, hay bastantes ¡no te vas a perder! En transporte público se puede llegar partiendo desde la estación Southern Cross hacia Koo We Rup, donde abordaremos un autobús regional para seguir con nuestra travesía hacia Cowes, el suburbio más céntrico de la isla. Si te sientes con ánimos de aventurarte, puedes tomar el tren suburbano desde la estación Southern Cross hasta Frankston y de ahí tomar otro tren regional hacia Stony Point. De Stony Point sale un ferry directo hacia Cowes. Ahora que, si la plata no es ningún problema para ti, puedes llegar en helicóptero. Hay compañías que organizan vuelos saliendo del aeropuerto de Essendon en Melbourne.

Alojamiento:

Existe una gran variedad en alojamiento, desde parques para acampar, hasta hoteles spa lujosos pasando por Airbnb y Bed and Breakfast en cottages históricos perfectamente bien ubicados y decorados.

La primera vez que visité Phillip Island fue hace 8 años. Llegamos a un Bed and Breakfast (posadas generalmente en casas privadas que brindan alojamiento y desayuno). Fuimos a los parques a admirar la fauna, a la playa y en general la pasamos muy tranquilos. Esta vez, regresamos con dos niñas, nos alojamos en un hotel llamado Phillip Island Apartments que recomiendo ampliamente. Por favor, no se pierdan el restaurante italiano Pino's. Cuando entras a un restaurante italiano atendido por italianos, con italianos comiendo en el lugar sólo significa una cosa: ¡la comida es buenísima!


Parques naturales y el desfile de pingüinos:

Como ya les había mencionado, la primera vez que vine, fue hace 8 años. Los sitios cambian con el tiempo y Phillip Island no es la excepción. Los parques de conservación y de observación están tomando un giro que sinceramente no me gusta. Voy a comenzar con el parque de conservación de los koalas.

La primera vez que vine, los koalas se encontraban en plena libertad. Subían y bajaban de sus árboles a placer, andaban por los barandales, se dejaban fotografiar por los turistas y existía una convivencia pacífica y respetuosa. Lamentablemente esto cambió pues ahora los koalas tienen barricadas que les impide acercarse a los turistas o viceversa. Y sólo de ver a una familia con la que desafortunadamente me tocó compartir tiempo y espacio no es difícil saber el por qué.

Qué no hacer en el centro de conservación

El centro de conservación de los koalas es hogar de varios ejemplares de la fauna australiana, no se limita únicamente a los koalas, también verás wallabies, son canguritos en miniatura,  canguros estándar, echidnas (animalitos  muy similares a los puercoespines) y Kookaburras (los pájaros violentos que roban salchichas, ¿recuerdan cuando acampamos en Wilson´s Prom? ). A pesar de que ahora los koalas están aislados se pueden observar perfectamente. Duermen casi todo el día por lo que verlos moviéndose es todo un espectáculo.  Hay que seguir algunas reglas como no gritarles, no mover los árboles y no tocarlos porque te pueden dar una rasguñada o un mordisco que te vas a arrepentir de jugarle a Don Picudo y  de habérteles acercado.  El lugar es muy bonito, a lo lejos se ven aves, canguros, un lago, y hay mesas para picnic, bancas para sentarte, una cafetería y un centro de información.





Protecciones para que los koalas ya no bajen


Foto tomada en 2009,  antes de las barricadas :(


El desfile de pingüinos

Los pingüinos del hada o pingüinos azules son los más pequeños que existen. Habitan en Nueva Zelanda y el sur de Australia. En Phillip Island está el santuario más famoso. Los pingüinos vuelven a casa después de algunos días en altamar cazando. Salen en grupos del océano, titubean un poco cuando ven a las gaviotas acercarse a ellos, vuelven a las aguas, juegan en la espuma y se retiran a sus madrigueras donde sus crías los esperan. 


Los pingüinos azules o pingüinos del hada

Les recomiendo comprar sus boletos por adelantado en internet, pueden escoger dos, tres, cuatro atracciones, les dicen el bundle y así conseguir buen precio.  En el bundle que compramos venía incluído el acceso al desfile de pingüinos y el santuario de los koalas. Hay que llegar al anochecer, eso depende de la estación obviamente, en verano más tarde que en invierno. Encontraremos dos tipos de entrada, la general y Penguins plus. Con la general es más que suficiente pues de todas maneras está estrictamente prohibido tomar fotos te sientes donde te sientes. Llegamos al área de la playa, caminamos un poco y vimos las gradas. Te recomiendo que entres inmediatamente, cenes antes o después porque se atasca.
Gradas para ver a los pingüinos

Lo feo: 

No quiero ni es mi intención alimentar algún prejuicio hacia los turistas asiáticos, en particular los chinos, pero fue muy difícil ver su interacción con los animales, su falta de respeto por el medio ambiente y su falta de empatía para con los seres vivos, incluyendo otros turistas. Es decepcionante decir que de un montón de turistas de todas las nacionalidades que se les ocurran, los únicos que causaban problemas al no acatar las reglas eran los antes mencionados a pesar de que las repiten en mandarín y cantonés para que no salgan con que "no entendí".

La primera vez que vine, había muy poca gente comparada con esta vez. Al llegar vi con un poco de tristeza autobuses y minibuses llenos de turistas que incivilizadamente se colaban en las filas, ya fueran filas para comprar un café o para entrar. 

Llegamos a las gradas, nos sentamos y esperamos. Comienza a obscurecer, se hacen honores a los aborígenes, dueños de la tierra australiana y dicen las reglas en inglés y en chino (no te preguntes el por qué). En cualquier momento, los pingüinos saldrán del mar. 

Tamaño real de los pingüinos

Se pide que por favor guardemos silencio y no se tomen fotos porque esto puede asustar a los pingüinos y alterar su rutina. Bueno, pues parece que les dicen ¡ovacionen de pie a los pingüinos cuando los vean! Es fácil darte cuenta cuando sale el primer grupo, a pesar de la obscuridad y de su tamaño pequeño, sientes como si China acabara de anotar gol en el Maracaná.  Los turistas se paran, gritan, flashazos por aquí y por allá. Los pobres jóvenes que trabajan para salvaguardar el orden corren de un lado a otro sentando gente, pidiéndoles que guarden sus cámaras y que se callen. Es muy difícil apreciar el espectáculo que la naturaleza nos está dando cuando tienes unas nalgas enfrente de ti (y para rematarla, planas) que no acatan las reglas y se ponen de pie cada 3 minutos. Comprendo que están emocionados, pero ¡caramba! Todos tenemos derecho a disfrutar. Lo peor es que como el fulano de adelante se para, el que sigue se para también y como sutano tomó una foto, yo también. No lo hagan ¡Respeten las reglas que por algo están!

Después de ver tres o cuatro grupos de pingüinos emerger del agua, decidimos irnos porque ya estaba que en cualquier momento me paraba a cachetear a alguien, ya saben que los latinos somos de sangre caliente, estaba de muy mal humor. Al salir también se pueden apreciar los pingüinos más de cerca porque sus madrigueras están atrás de las gradas. Los baños no están lejos de las gradas, lo menciono porque a una mamá de ese preciado grupo de turistas se le hizo fácil poner a su hijo a orinar ahí, en un arbustito. Eso, más la basura que dejan, aparte de que salen gritando y tomando fotos obviamente que hasta los pobres tipos encargados de la seguridad amenazan a los turistas con que los pingüinos muerden bien fuerte para que los dejen en paz; fueron motivos suficientes para arruinarme la visita. No disfruté del desfile de pingüinos esta vez. Quizá porque la primera vez que fui, había más pingüinos y menos gente… no lo sé…

Tienda de souvenirs

No quiero que se malinterprete mi entrada. Phillip Island es un lugar hermoso, ideal para observar fauna en su hábitat natural, es tranquilo, precioso pero el desfile de pingüinos es un claro ejemplo de cómo el turismo descontrolado puede arruinar un sitio. No está mal que los niños y adultos entren a ver a los pingüinos, está mal que las instrucciones no se sigan ya no al pie de la letra, que se ignoren en su totalidad. Que la avaricia de meter más y más gente resulte en una marabunta incontrolable y que las personas que acudimos con la genuina intención de estar en contacto con la naturaleza, no disfrutemos porque los demás compiten por tener las mejores selfies a costa de los demás y de los animales. Ojalá pronto encuentren un equilibrio. Mientras eso ocurre, seguiré yendo a Phillip Island a disfrutar porque es un volado, bien puede cambiar para bien, como empeorar. 

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Por Fabiola Hoffmann